Sucedieron delante de mi,
más de un deseo a la vez,
enfrentados sin misericordia,
tomé uno,
en total oscuridad...
Cerró su párpado la noche,
y prediqué sin miedo,
esperando la sombra,
de mis deseos por arribar.
Tal vez, fue el destino,
fui yo,
un puño de secretos
por olvidar,
tal vez, debía suceder,
un todo
o la nada.
Humo, palabras,
infinitos deseos
golpeando las paredes
de mi corazón,
hambrientos como hienas,
y como tal, de mi riendo,
tal vez, fue un sueño,
uno real,
uno sucio,
tal vez, se trató de mi vida,
entera con sus años,
o tal vez,
en pedazos.
Cuéntame una o mil historias,
de éxtasis y violencia,
amaneció a medianoche,
tiritando, sin ropa,
lengua seca, uñas partidas,
cada locura de antaño,
y las metas aun por cumplir.
Si tal vez,
la historia fuese otra,
un pozo o fuente de los deseos,
esperanzado quizá,
saber otra realidad,
pero ni el tiempo detiene
la marea de un malsano deseo.
Y quiero conseguir,
pronto o por la fuerza,
una vida ajena a mi,
si el momento lo amerita,
volver cada deseo
en este mundo,
una tonta promesa.
Ilustración: "La dama del lago" por Alfred Kappes

No hay comentarios.:
Publicar un comentario