jueves, 19 de marzo de 2026

CONCRETO

 

Apareció de súbito la luna,
envuelta en humo,
sufrida casi a diario,
dio tres vueltas mi cabeza,
fue momento de otro trago.

Qué vale vestir de gala,
si el sudor a todos nos llega,
dedos pegajosos,
promesas o mentiras,
estoy exhausto,
de saberme ufano, 
un poco de televisión
y después, la tumba, 
sí, consuelo.

Vueltos locos,
nadie llegó a tiempo,
luces en el suelo,
un cigarro en la piel,
bello dolor,
arde licor en el cuello,
bocadillos en los ojos,
este cuarto es pequeño,
oscuro y chueco,
nada como el hogar.

La vida es toda mecánica,
fría, residual, 
guiada por un montón de voces
en boca de nadie,
otro largo transcurrir
en medio de la noche,
con las estrellas apagadas,
este rancio aliento
y andar medio muerto.

Ahogo con esta lluvia,
de mis ojos al piso,
parpadeo sin medir palabras,
manos atadas,
tarjetas cortadas,
mil sueños rotos,
bajo un charco mis zapatos,
ánimo de mierda,
cuan duro es el concreto,
una vez que te lanzas
muy bravo, erguido
y pierdes para siempre
la guerra.


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