Hoy somos otros,
un puño de problemas ciegos,
acerca tus labios a la llama,
calma la voracidad
con tu aliento,
no hay respuesta sin libertad
o locura sin preguntas,
la enfermedad
es siempre una,
palabra divina,
necesidad,
como la marca de la bestia
en tus pestañas,
y esta edad no responde
a tus deseos,
vas o vienes en la densa
niebla y hoy somos otros,
de nombres milenarios,
de cuerpos desvaneciendo
en la sombra de arena,
y quiero comprendas,
si hube o no muerto,
si acaso el reflejo de mi carne en pie,
esperpento de grotesca forma,
o eres tú a quien mira en el espejo,
cuando resbala lento la sangre,
y sabes de sufrir,
el precio de meses sin comer,
la mente es nuestra llave
y el nombre se intercambia,
por un el sol columbrando
días de gloria sin alma,
testigos de su verdad,
Sócrates,
pitones de fauces diarias,
somos lo último,
que respeta colores,
nombres,
dolores.
Ilustración: "En la tumba del amo" por Hugo Steiner

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