Luces de noche,
misterio en tus manos,
perderás poco o nada,
desvelo impotente,
todos para uno,
juntos en lo mismo.
Nada es para siempre,
no se trata de correr,
ganar es lo peor,
cuando incluso,
las mentes cambian.
Una vez y cincuenta más,
luz de neón y bebidas,
incluso la música
deber cambiar,
puedes palpar
pero no correr.
Llévate todo sin pestañear,
empuja las fichas,
muestra las cartas,
la casa siempre gana,
nos iremos caminando
derecho o en reversa.
Escucha y no finjas más,
gritos en la madrugada,
historias de fantasmas,
pasará lo escrito,
así guiña su ojo
el destino,
gracias,
pero no.
Cae relámpago,
peligroso
frente a nuestros ojos,
la mano ganadora,
el fin de esta historia,
una nada, el triunfo,
perpetuo,
en un
resplandor.
Ilustración: "La visión" por Antanas Žmuidzinavičius

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