Soñamos lo mismo,
detenidos en la carne,
en la esperanza de volvernos
huesos, separados uno del otro,
bajo tierra, en calma,
o alto en el cielo,
ahí donde suponemos
lo desconocido.
Anotamos cada momento,
con pluma y piel,
con tinta y sangre,
eso extraño y peculiar,
común y tedioso,
aun cuando las palabras
por sí mismas nos dejen
atónitos, atorados en el tiempo,
trazamos con una línea, un rayón,
cualquier futuro posible,
algo que nos brinde
el auténtico perdón.
Y espero recordar,
de ti algún movimiento,
si debo perder algo más
que la cabeza o los motivos
de ser yo mismo,
dejaré mil notas para encontrarme,
para saber de ti,
tu naturaleza,
mañana quiero
recordar con fuerza,
aquello que soñamos igual,
que ganamos
a pesar del tiempo
y la inexistencia.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario