sábado, 10 de octubre de 2026

DISUELTO

 

Grandes planes,
de eso quiero hablar,
con un gran ejército preparado,
piezas de ajedrez
con manos descompuestas,
miradas fijas al norte,
remando hacia la luz.

Quién puede saber,
por cuál motivo,
la existencia continua,
una cara feliz y siniestra,
palidecen mis intenciones,
frente a un centenar de voces.

Tantos planes,
tantos golpes bajos,
los minutos parecen 
jamás diezmar,
todos hablan de energía,
perdí la forma,
en su radiación invisible.

Un corte a los hechos,
es todo lo que pude decir,
tengo permitido marchar,
escribir lo sucedido,
años sin narrar,
un plan bueno tras otro,
pensando en triunfar,
en el mensaje correcto,
tanto y tanto impuesto,
aún espero algo
que venga de regreso.

Grandes consecuencias,
tras un telón de terciopelo corriente,
tomando una vida prestada,
una o dos bebidas
y el ejército se disuelve,
palabras sobran
y los días,
esos que antes prometían
nunca terminar,
ahora son tan miserables 
y cortos.



Ilustración: "Nubes de lluvia" por Vladimir Orlovsky

domingo, 4 de octubre de 2026

MERODEADOR

 

Cuán ciertas son las reglas,
la voluntad de saber
y seguirlas,
de estimar los límites
y aptitudes,
cuánto puede soportar
un cuerpo bajo la luz,
perdido entre mucho
dolor y lágrimas.

Todo lo que existe,
es lo cierto,
la verdad sin mentiras,
pero qué significa,
perseguirla todos los días,
cegado por la voluptuosidad
de la vida,
siguiendo lo que no
se puede tener,
deseando todo
todo lo demás.

Me da la gana desaparecer,
fueron demasiados los intentos,
noches sin párpados,
carcajadas enloquecidas,
basta de secretos,
gritos que sólo yo escucho,
mirando más a allá de la coladera,
y sólo necesitas un 
encuentro violento,
una carta escrita a mano.

Cualquier dolor
es ajeno,
sin entender lo maravilloso
de vivir fuera de control,
así se derriten las reglas
frente al espejo,
y yo continúo sin ver,
así de la noche
y todas sus calumnias,
sus laberintos,
su belleza tan natural.



Ilustración: "Para atrapar a un merodeador nocturno" por Elliot Wair

NO SOY UN HÉROE

 

Soy un monstruo de la tumba,
dado al traste con sangre escurriendo,
me mataron a golpes,
sin oportunidad de gritar,
que dulce, cuanta melosidad,
un asco este mundo tan ruín,
el rey de los retazos sin hueso,
piedad oscura sin ojos ni dientes.

Y rezo por explosiones,
volver el estómago para 
que nada duela,
apenas moviéndome,
en estas calles de alegría,
x tras x en puro deseo barato,
veladoras con un nombre,
y mil navajazos en el vientre.

Pútrido, 
rata,
mucho de nada,
cuál es el menú,
dónde la salida,
vamos de la 
mano con el fuego,
arden los vasos,
de una bebida
tras otra.

No soy un héroe,
lo puedes ver,
quiero te quede claro,
soy la rata fastuosa que ampulosa explota,
cuán tristes son las calles sin bulla,
soy lo pútrido y pestilente en la coladera,
un montón de carne muerta,
rapaz soñando con la velocidad,
y tal vez, me vuelvan a matar,
todos queremos fiesta,
inteminable como las mieles de la luna,
un loco mordido por el vampiro,
arrancándose el corazón.



Ilustración: "Entre dos enemigos" por Louis Wain

jueves, 1 de octubre de 2026

EL INVITADO

 

Recorre la cortina,
acaricia el terciopelo,
tus párpados no son ajenos,
al tacto con la lista
y sus nombres,
es un nuevo día,
el camino ya es otro,
todo cambía,
tarde,
o muy pronto.

En tu casa,
en tu mesa,
estoy de pie al umbral,
sirve una copa,
un plato,
prepara una cama,
ten,
devuelvo tu recuerdo,
uno de juventud vigorosa,
de cantos infantiles
y padres cariñosos,
pregúntate quién jala de la cuerda,
en tu cabeza,
en todo lo que te resta de vida.

Hasta qué punto se inclinan
la balanza y tus ojos,
concediendo lo que pediste
una noche lluviosa,
frente a tu altar de fuego,
y adornos de ramas torcidas,
qué fueron de las voces
actuando en tu garganta,
de la sangre que lento
cayó en sus fauces,
eres el invitado
en tu propia casa,
en tu cuerpo,
en tu alma.

Ya no somos el sueño,
sólo un granito del tiempo,
desintegrándose sin que nadie
observe, sin nadie que recite
un poema u oración,
deja caer la cortina,
todo lo que tocas,
frágil y desgarrado,
es un nuevo día,
el camino es otro,
todo cambia
por muy tarde
o temprano.



Ilustración: "Omnipresencia" por Devinez