domingo, 4 de octubre de 2026

MERODEADOR

 

Cuán ciertas son las reglas,
la voluntad de saber
y seguirlas,
de estimar los límites
y aptitudes,
cuánto puede soportar
un cuerpo bajo la luz,
perdido entre mucho
dolor y lágrimas.

Todo lo que existe,
es lo cierto,
la verdad sin mentiras,
pero qué significa,
perseguirla todos los días,
cegado por la voluptuosidad
de la vida,
siguiendo lo que no
se puede tener,
deseando todo
todo lo demás.

Me da la gana desaparecer,
fueron demasiados los intentos,
noches sin párpados,
carcajadas enloquecidas,
basta de secretos,
gritos que sólo yo escucho,
mirando más a allá de la coladera,
y sólo necesitas un 
encuentro violento,
una carta escrita a mano.

Cualquier dolor
es ajeno,
sin entender lo maravilloso
de vivir fuera de control,
así se derriten las reglas
frente al espejo,
y yo continúo sin ver,
así de la noche
y todas sus calumnias,
sus laberintos,
su belleza tan natural.



Ilustración: "Para atrapar a un merodeador nocturno" por Elliot Wair

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