miércoles, 26 de marzo de 2025

RELOJ DE ARENA II

 

Cuenta tus momentos en reversa,
como si la vida fuese lo contrario,
no más nacimiento o muerte,
ascienden los granos en lugar de caer,
arena de un tiempo dorado,
tan etérea como la ilusión
de un mundo lleno con bondad,
sano y a salvo de martirios,
aquí las mentiras son realidad.

El reloj se vacía,
rompiendo la cúpula en el cielo,
allá donde una sonrisa es odio,
y aquí, la orina es agua de río,
cuenta con los dedos,
aprende a restar antes de hablar,
el reloj está medio lleno,
con la sangre de los que nada temieron.

Sucede siempre,
el momento cuando las trompetas
le cantan al mundo
y llenan el aire con fuego,
cambiando todas las reglas,
no es arriba o abajo,
porque cada grano es una pieza,
conformando el gran tablero,
el cristal se rompe,
los canarios escapan, 
para volverse escarabajos, 
ratas con ojos sangrando,
mira ascender los granos,
un viaje tan difícil de identificar,
tan extenuante de soportar.

no es el cielo,
no es lo que ven tus ojos,
el reloj reniega de la hora,
yace ha roto,
roto como

las palabras,
el sonido,
el aliento,
las manos,
se ha roto,
el cristal se ha roto.



Ilustración: "Infierno Canto 15, las arenas ardientes" por Gustave Doré

lunes, 24 de marzo de 2025

LA JUNGLA DE CRISTAL

 

Anda con los párpados abajo,
y tus manos serán las mías,
en un mismo cuerpo,
respirando aire delgado,
como un reflejo de lo imposible,
de nuestras acciones,
de todo lo que nunca fuimos.

Mira, estamos por encima de los árboles,
somos refracción de luz, 
en cada latido que compartimos,
transparentes, sin nombre,
absorbiendo el calor,
lo dulce o lo ácido de la fruta,
esquirlas que perforan la garganta,
el pecho, y cada una de nuestras palabras.

Tanto el esfuerzo,
tanto el sacrificio,
ennegrecimos el cielo,
tras derribar las torres, 
ocultando el brillo de 50 soles,
imaginando cualquier futuro
que hoy se fabrique posible.

Rompimos las paredes,
golpeando con nuestros rostros
hasta cortar la carne,
así dejamos cada lazo,
cada sueño en un charco de sangre,
resbalando lento por las puntas
y vidrios en nuestras bocas.

Vayamos rápido,
somos si acaso, bestias sin hambre,
frígidas con el paso indomable del día,
no existe más la tierra,
los mares o el color de las plantas,
es el mejor sueño,
todo yace roto.

Hoy, todo es delicado,
incluso quienes fuimos en vida,
seres artificiosos sedientos de luz,
andando ciegos, 
persiguiendo lo insípido de la riqueza,
hemos conquistado en su centro 
esta jungla de cristal cortado,
hoy, nuestro triunfo está completo...

el tiempo ha dejado de ser nuestro.



Ilustración: "La ciudad de la clase trabajadora" por Hans Baluscheck 

AMARGO

 

Sale el sol,
mil horas van a quemarse,
en papel quiero dejar esta voluntad,
el sabor amargo en cada suspiro.

Es momento, 
despertar es otra persecusión,
la misma historia revolcada,
algo en el horizonte, 
sin vida, sin alegría.

Qué nombre recibe la ceguera,
después de llorar toda la noche,
cayendo en la espiral de ayer,
nada vino con los años,
salvo una traición que continua doliendo.

Esta densa oscuridad,
golpea de nuevo el suelo,
tras caminar infinitas horas,
queda anclada y sangrando
la misma indignación,
confusa, como el odio que mira
fijamente el espejo.

Y resulta otra noche caliente,
en manos de un destino cerrado,
aburrimiento o pasión,
pasa el tiempo,
y este gozo cae en manos 
manchadas con rojo,
dejando un sabor en los labios,
para siempre,
siempre
amargo.



Ilustración: "The lunatic of Eretat" por Hugues Merle

CASANDRA

 

Por qué de este brillo,
ahora que tu alma pertenece a las nubes,
quedando atrás los recuerdos,
de los días maravillosos
cuando en la tierra caminaste,
en tus ojos encontraste 
un sol rojo que te guiara,
sin perder nunca la fe,
y quiero sepas de esta alegría,
de conocerte tan viva,
viva en tus ojos.

Aférrate a triunfar 
sobre la adversidad,
cuánta belleza podrás crear,
me pregunto al escuchar tu corazón,
una bomba a punto de estallar.

Aprende de tanto dolor,
domina los elementos con tu voluntad,
jamás será tarde,
porque esta vida es toda tuya,
basta tu sola sonrisa,
para desvanecer las barreras del tiempo.

Adiós entonces,
a cada lágrima,
cada vergüenza,
cada racimo inútil de resentimiento,
no apartes la fe, la esperanza,
tuya para siempre,
el amor que compartas,
da luz a los demás.



Ilustración: "Noche" por Otto Lingner

RÍO DE ALMAS

 

Compasión,
es todo lo que construimos 
andando por este mundo,
y atrás queda un poco de esperanza.

Ya, desde ahora,
abandona el miedo,
cierra tus ojos,
escucha como fluye el agua,
un crisol abierto que te espera,
ven y limpia tus manos,
moja tus párpados,
vive tus sueños más bellos
volviéndose realidad,
entra, limpia tus pies.

Escucha,
en su voz todo es claro,
mira a pesar de la oscuridad,
sé libre de lo que te aqueja,
abandona todo y ven entonces,
nada oprimirá la belleza en tu corazón.

Vive el milagro,
en tu vida realizándose a diario,
sigue la vereda de luz y alegría,
convertida en confianza para ti,
este es el río de almas,
sucediendo a tus ojos,
a tus latidos, en medio de tu mente,
vive, tu compasión es recompensada,
vive, esta resolana es de tu cuerpo,
la ventana que te llena con tu deseo.

Esperaste toda la vida,
es el momento,
su agua luminosa es una mañana
de brisa fresca, ¿Puedes olerlo?
Te llena los pulmones,
y las voces es lo mismo,
llamándote de vuelta al océano,
siguiendo el paso de las estrellas,
su estela eterna,
parte de un mismo sueño,
tuyo y mío,
vertido desde el sol,
tanta vida, 
tanto por imaginar,
tanta vida tan maravillosa.

En su abrazo todo es cálido,
no más dolor que te abrigue de noche,
tu sueño se cumple,
en sus lágrimas que fluyen con toda el agua,
fluyendo despacio,
entra en el río,
limpia tus pies,
ahora, mira de frente
y limpia tu cara.



Ilustración: "Sirenas bailando en el mar" por Karl Wilhelm Diefenbach

miércoles, 12 de marzo de 2025

DEMASIADOS CEROS

 

Abren a los días,
ojos de corola preciosa,
brillante, blanca o amarilla,
reluciente al estallido lejano,
de una sola bomba tras la nube,
el imperio del silencio es uno,
un mundo nuevo y es recuerdo
de paz impuesta,
de quietud sin alma,
de un mundo cenizo sin alegría.

Y podemos ahogar la verdad,
en bolsas de plástico verde,
como si el mar fuese uno,
en manos de los que nada supieron,
en esta vida y después, en la muerte,
demasiados ceros por contar,
y faltos de aliento,
de aire,
de piedad.

Todas las preguntas,
todas las respuestas,
fueron por nada,
cayendo cual monedas en un bolsillo roto,
sonando a la distancia en los pasos de nadie,
la retórica del pasado más próximo,
tanta belleza disuelta en nuestras bocas,
como estática perdida en el espacio,
un punto blanco en ojos ciegos,
consumidos siempre
en la inmensa oscuridad.

Qué dejamos atrás,
sino un cielo despejado,
y todo lo hermoso que matamos,
ahora, es polvo en los labios,
la misma pesadilla repitiéndose
en los números de hoy,
descontando latidos, palabras, risas,
intenciones buenas y manos pequeñas,
cuánto dolor permanecerá entonces,
enterrado en el pecho,
convertido en castigo punzante,
en medio de la cabeza.



Ilustración: "Rieles" por Akseli Gallen-Kallela

viernes, 28 de febrero de 2025

SIETE PUERTAS Y VEINTE CONJETURAS

 

Mi vista sucumbe,
hay oscuridad en mis palabras,
quedando a sufragio de esta vanidad,
seña clara de afable pereza,
latido tras latido de un corazón abarrotado.

Tirito hasta que la muerte alcance,
y quiero no alucinar con el descanso perpetuo,
incluso yendo por el mismo torbellino diario,
divagar tantas veces como sea posible,
en parpadeo estridente por un anhelo.

Cuánto tiempo, cuánto esfuerzo,
sucediendo a costa de mayor negación,
aquí, a pies de un celeste desnudo,
locura compartida con las nubes grises,
la visión eminente de la desaparición.

Siete puertas y veinte conjeturas,
dicen al entrar los narcisos verdes,
una mordida volviéndose en carcajada,
la sombra cautivante tras mis dientes,
nada que anticipe el mal a suceder.

Soy cuerpo que ahogarse disfruta,
en dominio de un infierno sostenido,
esta inquietud es albor vehemente,
posesión demoníaca de carmesí rostro,
mano teñida con el sacro humor del pasado.

Ahora, el acto suicida de convertirse en otro,
resuelve el daño de las carcajadas de
un indecente futuro,
delirio peligroso y fruto amargo,
enigma revelado a la sombra.

No quiero saber de lo que tanto temí,
la sinceridad es un seco cadáver, 
permanece su estela de gusto ácido, 
es la pesadilla de vivir,
y no es gozo
sino macabro castigo.




Ilustración: "La tumba de los monjes capuchinos" por Oscar Parviainen