viernes, 27 de noviembre de 2020

DEATH ROCK


Sólo los hambrientos,
heredarán este mundo solitario,
vistiéndose como humanos,
con los restos del pasado, 
sobreviviendo a la promesa
de un futuro deficiente.

Soy,
después de tanto tiempo,
una cabeza con recuerdos,
un gatillo en la sien,
árbol y soga para colgar,
mira en mi boca,
lee mis labios,
cruza hacia el otro lado...

¿Qué somos?
Si no silencio, nada,
fríos y lapidarios,
vienes y vas,
tan ajena de todo,
cuando el sol desaparece,
cuando callan las voces,
escucha, escucha y viste
tu cabello y labios con 
el rumor de la noche...

Atorados en el tiempo,
en una resaca de días,
como una sombra que mancha la pared,
grita y escupe,
recibe como regalo un fatal golpe.

Abraza el despertar del amor,
soñando con lluvia ceniza,
quemándote la piel, el orgasmo,
esta es la noche sin luna,
nacidos directo del delirio,
perdido en el interior
de la hoguera,

soy la cabeza,
eres el ritual,

la placenta, la ejecución,
tú y yo,
somos el mismo delito.

Quiero saber,
el secreto de los fantasmas,
deambulando por calles,
saber de sus rencores,
desperdigando maleficios,
y no querrás acercarte
a esta orilla,
donde todos soñamos igual,
donde vienen a morir
los perros.

Más allá del bien y del mal,
el tiempo no pertenece a ninguno,
es perpetua ceguera,
la oscuridad inmensa,
sangre a tus pies,
resplandor de tus manos,
pretendiendo ocultar,
el beso de la serpiente y
tu crimen.

Sucede igual,
con los soldados, 
con los deudores,
militando los domingos,
cuando el sol irradia,
cuando el silencio es más fuerte,
presionando el filo de la navaja,
cortando su carne
y siempre mirando de frente.

Somos un par de extraños,
intentando sin voz,
matarnos. 

Fin



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