Encontré un motivo,
para no romperme,
en pedazos,
escapé de las palabras,
que sufrían conmigo
y me delataban.
Moví al revés mi cabeza,
en mis sueños,
hubo más de un camino,
rompí muchas ventanas,
y encontré una nota
con mi nombre,
escrita, después de irme.
¿Hubo algo mal en mi cerebro?
Nunca sabré,
conseguí dinero,
para gastar, guardar, quemar,
soy un animal,
es mi momento,
para gemir,
relinchar,
gritar.
Supe de este dolor,
para toda la vida,
corona de cristal,
incrustada en la carne,
quise morir de repente,
y vi llover,
lágrimas de sangre.
Las señales del vértigo,
mirándome tan cerca,
un temblor en mis ojos,
lo último que supe.
Un hueco en el estómago,
una bomba de tiempo,
explotando en mis manos.
Girando, girando en la oscuridad,
estos ojos fueron mi castigo,
caer en cuenta de la realidad,
idiota, idiota, idiota,
me dijo el sujeto en el espejo,
mil días bajo el sol,
seguí sonriendo,
seguí ardiendo.
Me aferro a la juventud,
pendiendo de un hilo,
la edad es una advertencia,
mira, mira, niño,
estas alas no son para navegar,
ondeado sin cesar,
escucha lo que digo,
si no atiendes,
ganarán tus pensadillas.
Mi cabeza giró y giró,
mediando con un castigo,
no debí, nunca deseé,
un significado,
para mis palabras,
para mis acciones,
yendo de un lado a otro,
tiritando,
tiritando,
un esclavo del vértigo.
Y gira gira la rueda...
Ilustración: John Constantine Hellblazer por Tim Bradstreet

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