Soy
la sombra del tiempo.
Eres
el momento definitivo.
La mente que enajena.
Voluptuosa.
Ascendiendo desde la ausencia.
Eres poesía.
Soy el poeta.
Quiero, seas mi estrella.
Una luz guía.
Símbolo de libertad que nunca desvanezca.
Soy la palpitación que no renuncia.
El ocio de la incertidumbre.
El precio por pagar.
Circuncidado amanecer.
Copa del solsticio.
Un ritual.
Las voces.
El altar.
Objeto de sacrificio.
Carne, alma, vida, espíritu.
Humana.
Porque después del proceso.
Divagas en tierra de páganos.
Porque después del proceso.
Pronto anochece.
Despojada de tu velo.
Permaneciendo desnuda.
Cuando el ocaso rompe.
Cuando el peligro es seductor.
Nuestro vicio.
Nuestro camino.
La transformación.
Ahora.
Es ilusión pura.
Tu rostro es un brillo de sol.
Al despertar.
Mi cuerpo es fruto del deseo.
Ahora.
He testificado el color de las estrellas.
Lucrando con el pecado.
Un velorio para mis ojos.
Tu recuerdo queda en el pasado.
Una cura, tu caricia.
Todo el dolor fraguado.
Una traición.
Un paraíso.
Causa de nuestra destrucción.
Sucede.
Sucede.
La entera desilusión.
Aquí, profundo en el negro espacio.
Donde nuestra materia, cantó.
Profundo.
Profundo.
En la tristeza.
Y será.
Parte incalculable en este enigma.
Pensamiento absoluto.
Rey o príncipe.
Distracción grotesca.
Un corazón mediando con la verdad.
No olvido.
Eres advenimiento.
Una caricia tersa en el calor del día.
Porque eres.
El mar.
En tus ojos, una suplica comulga.
El hambre y su padecer.
Porque eres.
Más brillante, cada vez.
El mundo.
La vida.
Eres la vida.
La poesía.
Y soy.
En un arrebato sin vestido.
El poeta.
En carne y hueso.
Ilustración: "Spleen et ideal" por Emile Martin Charles Schwabe

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