Blog dedicado al espacio de la escritura, a la incisión proscrita del alma y su reconocimiento desesperado.
martes, 21 de abril de 2020
AFUERA
Afuera,
resplandece el día,
dentro,
es oscuro siempre,
sucede una sonrisa
que no muere,
el húmedo recuerdo
de un beso.
Afuera,
los pájaros se van,
su aroma no fenece,
dentro,
sus voces aguardan,
una oportunidad solitaria,
como un ladrón
que arrebata todo,
cobijado por el silencio
de la noche,
toda posesión de oro,
incluso lágrimas
que sepan a sal.
Afuera,
su mirada siempre era roja,
dentro,
su aliento fue vida,
un latido incrustado en el pecho,
una oración benigna.
Afuera,
el tiempo es una casa vacía,
dentro,
es un dolor cálido,
un amor tan tierno,
la pasión vehemente
del arrebato.
Afuera,
esperan colosos
de mirada permanente,
abiertos como flor del día,
dirigiendo sus ojos
hacia el centro del sol,
dentro,
un ave canta y sobrevive,
bajo la sombra de su
propia esperanza,
soñando con rozar,
en su vuelo la espesura
de las nubes,
soñando que cae,
y golpea el suelo al morir.
¿Dónde hemos ido?
Siempre hay preguntas,
que respuesta no conocen,
salvo por su propio dolor,
horas dedicadas a la oración,
hay sangre en tus rodillas,
siguiendo el sendero de espinas.
¿Dónde estaremos?
Bebiendo del polvo
y lo que fuesen ilusiones
de un fuego,
sabiduría que respira,
aire que afuera habita,
allá van,
mil millones de pájaros,
afuera,
donde yacen los suspiros
de un pasado congregado.
Un pasado suave...
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