jueves, 23 de abril de 2020

TU SISTEMA SOLAR


Sucedió en un sueño,
párpados abiertos,
progresando,
mediando la duda con la razón,
cuando el silencio es ruido
 e inspiración...

De la noche sagrada.

Mirada perdida,
un recuerdo de nada,
sin cansancio, sin ventaja,
cruzan tan deprisa los años,
son el día y su cautela,
la ensoñación con
la guardia baja,
son las horas de vigilia,
es otro estado,
la materia encarnando.

El primer pensamiento,
certeza de lo ufano,
ensoñación de otra vida,
recuerdos que se disuelven,
tras una marcha incontenible,
terror que devora las venas,
reconoce el arrepentimiento
de un cuerpo sometido.

A los secretos guardados,
un cause de luz,
destilando desde las estrellas,
y sangran por sus labios,
centenares de lamentos,
cobijados por un fulgor,
bajo el río de sustancia,
de vida.

Dime algo,
susurro del astro,
cercano a mi oído,
lejos de la consciencia,
descendiendo desde las ideas,
un corazón cano en pureza,
dime algo y después
 huye en ramo incandescente,
funeral de nebulosas,
nadie espera,
nadie es el nombre,
claridad cuando llegue
el amanecer de centellas,
cósmico,
a un sueño seguido
por la abominación.


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