miércoles, 1 de abril de 2020

FORAJIDOS


Vamos por el mismo rumbo,
aprieta fuerte el viento,
nuestras mejillas palidecen,
un riel cristalino como el agua,
un campo tras otro,
abandonados a nuestra vista.

Nuestras voces en el eco,
dejadas por el camino,
a fuerza de movimiento,
rápido, sin respirar,
oro en los pulmones,
balas por dedos
y pistolas en las manos.

Tiembla esta tierra,
cobijada entera por
un cielo lustre,
muy lejano,
a no ser porque la
muerte nos lleve,
todavía no conocemos descanso.

Dependientes de la ráfaga,
un brillo a través del rabillo del ojo,
mucha sangre por detrás,
por debajo de cuerpos vacíos,
sin nombres por recordar.

Rodando por todo el planeta,
polvo en nuestras bocas,
sabor del miedo,
un calor aparecido desde el corazón,
cruzando las esquinas,
aquellas donde la libertad no existe,
luchando por la misma causa,
quemando las banderas,
cientos de personas
jamás sonríen,
nos vamos.

Ahora,
con nubes plantadas en la frente,
de cara a la tormenta,
manos arriba,
los amigos se fueron,
todavía me pregunto,
¿Cuál es nuestro destino?


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