Blog dedicado al espacio de la escritura, a la incisión proscrita del alma y su reconocimiento desesperado.
sábado, 18 de abril de 2020
ALIMENTO PARA TUS ENEMIGOS
Padre,
he visto el sufrimiento en tu mundo,
suelto en una carcajada,
es un dolor en el pecho,
Padre,
escucha el llanto,
antes que llegue tu ocaso.
He visto a los perros morder la mano,
sus colmillos han roto mis huesos,
mis ojos yacen en el espejo,
tal mirada no es la mía,
es roja como la sangre,
el deseo de un
fantasma hambriento.
Y el miedo es verdad,
somos humanos,
grandes entre el humo
e insignificantes,
una marcha de hormigas,
deseosas por carne,
una llama incesante,
el maremoto ominoso,
esta tierra y su enfermedad,
la suprema traición.
Padre,
he visto el sol quemando a tus hijos,
sus bocas son un desierto interminable,
he sufrido la burla de los días
y de la edad que a todos persigue,
matándonos en el cruce,
he alimentado a nuestros enemigos,
tomado el pie y vertido
saliva hacia la nada.
Padre,
Tú eres real,
no permitas que este castigo
entierre a tus inocentes,
en una tumba sin nombre.
He galopado hacia lo desconocido,
he sentido el desamparo,
riendo por encima de la piel,
es una manta hecha con
el frío de las estrellas.
He mirado el abismo,
con una espiga clavada en el corazón,
sin caer en el,
mirando el cause perdido,
el filo de este mundo,
precipitándose a su caída.
Padre,
porque sólo Tú eres real,
¿Hay alguna posibilidad de
salvar tu mundo?
Hoy parece demasiado tarde.
mañana también
Ilustración: "La muerte de un caballo pálido" por Benjamin West
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