Blog dedicado al espacio de la escritura, a la incisión proscrita del alma y su reconocimiento desesperado.
jueves, 23 de abril de 2020
UN SUEÑO DE JARRY
Un brindis por tus lujos,
celebración en el parque,
mesas con manteles largos,
suaves como tu piel tras la caricia,
bajo el sol que brilla,
hay un viento fresco,
las copas chocan.
Un día como este,
marzo de 2020,
y veinte años antes,
escuchamos olas revolcándose,
a tus recuerdos implantados,
prosiguieron miedo y silencio.
Un día de aquellos,
tomando el sol,
bebiendo algo espumoso,
situados en París,
ciudad de emblemas,
1998,
si los datos impresos,
no pervierten
nuestra memoria.
Un brindis,
por todos los árboles,
y de pie bajo un halo,
alguien habla,
sobre el prado,
con música de violines,
es callada, suave,
comemos panecillos
con vinagre y sal,
bebemos todos,
un elixir que va
cayendo de tus parpados.
Viven tus invitados,
fallecidos hace tanto,
bailando en mi memoria,
con revólver en mano,
apuntando directo a tu cabeza.
Honestamente,
seleccionamos una carta,
el momento ideal,
pero resulta mejor elección mentir,
comiendo panecillos con vinagre y sal,
mis intenciones son remordimiento,
un planeta completo en frustración,
a tu salud, pues,
uno y mil brindis,
tu cortina,
tu celebración en el parque.
A tus ojos tristes,
ahogados,
designio de tu rey tormento,
y estos miran congelados,
hacia el fondo de la copa.
París encendió sus luces,
perdimos el control,
renacimos de una flor,
en confesión lastimosa,
de un beodo ensueño.
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