miércoles, 1 de abril de 2020

SEPIA


Vuelvo donde inicié,
ideando una satisfacción,
a los días cuando todo
fue verdad o confusión,
a sensaciones que
imaginé normales.

Habría de llamarme,
Señor de algo,
apellido de lindos campos,
nombre de calles cálidas,
antes, el miedo no existía,
felicitando a todos por su
cumpleaños,
hoy el mundo resulta
un enorme claustro.

Árboles bañados por el sol,
tardes de bullicio,
donde el futuro ideamos,
como un amigo lejano,
desesperando en el intento,
hoy, los sueños son pesados,
caballos en tu mano,
aburridos tras las paredes,
leyendo filosofía de mutantes,
desgana entrecruzando
el umbral de la sombra.

Habrían de llamarme,
Señor todo el tiempo,
nombre de pila, democracia,
apellido, rutina de ejercicio,
allá van los autos,
aquí están las manos,
esculpiendo la inocencia,
es el pasado cumulo de
muchos días amarillos,
sólo queda esperar,
quebrantar lo que somos.

Desaparecer,
anestesiados,
nada ha pasado,
continuamos soñando,
alguien observa un suicidio,
bailando con ambos pies equivocados.

Escribe,
sobre las sonrisas,
sobre el sufrimiento,
mira el mundo ahora,
fotografía color sepia,
en tu corazón eternamente
 resguardada...


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