lunes, 30 de noviembre de 2020

EL AYUNO DE LAS COSAS IMPORTANTES

 

He dado con la verdad,
aquel factor, 
que se mueve con el tiempo.

La verdad,
se encarna en la piel 
como arrugas,
en los días de la juventud,
cuando todo fue vitalidad,
la distancia y el olvido,
una vida nueva,
esperando por retoñar.

Aguanté la respiración,
un segundo,
un día entero,
es una cuestión de valor,
quiero conservar
mi razón.

Esperando en silencio,
nuestro hoy,
no podría ser distinto,
esperando de pie,
como tantas veces,
en la calle,
en una habitación,
en el salón,
en la iglesia,
en la estación,
bajo el sol,
cobijado por la noche,
esperando,
librarse del miedo,
de quien fuiste,
liberando nuevas intenciones,
planes, 
quien eres.

Quien eres ahora.

Ahora,
palabra altisonante,
sangra en los oídos,
destructora de nostalgia,
ahora,
palabra que lastima,
un dolor tan dulce,
tan precario y amoroso,
se abraza a tu vida,
ahora,
a manos llenas
o dejando todo atrás.

No, no es un sueño imposible,
este deseo que tanto arde,
valiéndose de escribir,
recitando a la nada,
en cualquier oportunidad, 
expresando lo que observan
mis ojos, lo que este corazón
siente, amor, pasión,
un arrebato y tribulación.

Remitiré mis sentimientos,
a donde pertenezco,
esas calles donde los recuerdos
continúan paseando,
remitiré una o dos historias,
a esos momentos tan únicos,
perteneciendo a la luz árida del sol,
pálida, transparente,
como un fantasma omnipresente.

Afuera, 
espera un mundo gigante por conocer,
avanzando hacia el futuro,
despegado los pies del suelo.

Hoy,
parece que la oscuridad se cierra,
y mis ojos reflejan un vacío,
conteniendo en mis manos,
alegría tan hermosa,
en mi vida,
en mi ayuno de las cosas
que importan,
hoy, 
cuando este cielo es uno
con la tierra,
cuando suceden miles
de golpes que son fatales,
hoy,
cuando descubro la 
libertad,
para andar,
para decidir,
para amar.



FE CIEGA

 

Amarré mi cordura,
para alejarla del límite,
un abismo presente,
para contener lo que nunca podré,
un arrebato de emociones,
el último impulso,
antes de morir.

Este mundo,
supone un terror continúo,
una suerte de peligros,
distracciones por el camino,
un enorme vacío,
que no puedo enmendar.

Una prisión de cristal,
un barra de concreto,
la eternidad es un sueño,
un arma sobre la cabeza,
tantos días cobijados
por la desilusión.

Oré, 
no por mi salvación,
oré como nunca,
y caminé a pies descalzos,
sobre el vidrio roto,
sobre el fuego,
vi lo que Dios tenía para mi,
miré en el fondo,
ahí estaba el abismo,
vi lo que el destino
significaba para mi.

Demasiadas noches,
despertando en 
brazos de la locura,
humo y espejos en mi boca,
posando como figura,
en mármol esculpida,
vistiendo traje de gala,
bebiendo de una botella,
en medio de una calle oscura,
deseando morir,
despojarme de esta 
humanidad tan cruel.

Oré,
para encontrar paz,
en mi espíritu tribulado,
parecía un juego,
con navajas filosas,
cortando la piel,
una aguja,
un carrusel,
el líquido fue saliva,
un horror, un vicio.

Oré, 
por los demás,
oré, 
descubriendo una 
manera de vivir,
porque Dios,
siempre escucha,
y aquí voy,
con mi fe por bandera,
oré,
aprendiendo, 
todos los días,

Si el tiempo es un enigma,
mi consejo,
es que no debe ser comprendido,
sino aprovechado,
en su duración,
hay una misión en todos.

Oré,
para conservar mi fe,
aquí voy,
como siempre,
todos los días,
aquí voy.

No pensando en decepcionar,
sólo hay un Mesías para mi,
esperanza,
valor,
tengo aferrados en mi corazón.

Voy caminando sobre las llamas,
con mi fe por escudo.



Ilustración: Atribuido a Magdalena por Mateo Cerezo

viernes, 27 de noviembre de 2020

DEATH ROCK


Sólo los hambrientos,
heredarán este mundo solitario,
vistiéndose como humanos,
con los restos del pasado, 
sobreviviendo a la promesa
de un futuro deficiente.

Soy,
después de tanto tiempo,
una cabeza con recuerdos,
un gatillo en la sien,
árbol y soga para colgar,
mira en mi boca,
lee mis labios,
cruza hacia el otro lado...

¿Qué somos?
Si no silencio, nada,
fríos y lapidarios,
vienes y vas,
tan ajena de todo,
cuando el sol desaparece,
cuando callan las voces,
escucha, escucha y viste
tu cabello y labios con 
el rumor de la noche...

Atorados en el tiempo,
en una resaca de días,
como una sombra que mancha la pared,
grita y escupe,
recibe como regalo un fatal golpe.

Abraza el despertar del amor,
soñando con lluvia ceniza,
quemándote la piel, el orgasmo,
esta es la noche sin luna,
nacidos directo del delirio,
perdido en el interior
de la hoguera,

soy la cabeza,
eres el ritual,

la placenta, la ejecución,
tú y yo,
somos el mismo delito.

Quiero saber,
el secreto de los fantasmas,
deambulando por calles,
saber de sus rencores,
desperdigando maleficios,
y no querrás acercarte
a esta orilla,
donde todos soñamos igual,
donde vienen a morir
los perros.

Más allá del bien y del mal,
el tiempo no pertenece a ninguno,
es perpetua ceguera,
la oscuridad inmensa,
sangre a tus pies,
resplandor de tus manos,
pretendiendo ocultar,
el beso de la serpiente y
tu crimen.

Sucede igual,
con los soldados, 
con los deudores,
militando los domingos,
cuando el sol irradia,
cuando el silencio es más fuerte,
presionando el filo de la navaja,
cortando su carne
y siempre mirando de frente.

Somos un par de extraños,
intentando sin voz,
matarnos. 

Fin



POEMAS DE LA CALLE

 

Estos son mis deseos,
una voz que sea escuchada,
un mundo y rostro nuevos,
cientos de flores,
un cielo más grande...

Depositario para las almas

Estos poemas de la calle,
vienen y van,
como caricias tiernas,
yéndose a dormir,
despertándose en el futuro,
en la distancia de 
lugar ninguno,
y me pregunto,
cuáles fueron sus nombres,
humanidad,
raza,
marabunta.

Tocando el aire,
respirando un destello,
sea la luz en tus ojos,
famosa como el tiempo,
persiguiendo la candidez
que ofrecen los días,
capturando en este corazón,
la sonrisa de la luna,
y me pregunto,
lo que no es posible 
contestar.

Los días son como canciones,
tienen una duración,
melodía y ritmo,
voces que fungen como una realidad,
mensajes por millares,
navegando de sur a norte,
discutiendo alrededor de este planeta,
por nuestro destino,
inmolándose al despertar.

Los poemas de la calle,
ayer se fueron,
abrazando la noche,
se fueron con la juventud,
porque todo tiene su hora,
una broma sin gracia,
tan cruel e indiferente,
palideciendo como el marfil,
y en la cabeza un golpe,
para caer,
caer,
caer,
en medio de la calle.

Ay, de mi,
de las palabras,
de los versos,
de los años...

¿Adónde van?

Cuando la convivencia
se apaga,
convertidos en reproches
estos sentimientos,
ahora son bestias que aúllan
en la oscuridad,
y frente a los ojos,
manifiesta un diablo amarillo,
el rumor de la distancia.

Y tengo,
ese toque de chaman, 
concedido por la poesía,
e imagino su sabor,
dulce como la miel,
e imagino su desesperación,
apretando muy fuerte
el centro de mi garganta. 

A la deriva,
andando por una calle vacía,
batiéndome con abandonar mi corazón, 
escapar de mi propio rostro,
cambiar de nombre,
y deteniéndome un momento,
un velorio sucede en el espejo,
la premonición,
la memoria perdida,
si una bala reclama pronto,
si una sombra es el abrigo más caro,
tal vez no merezca el esfuerzo,
advertir el desastre,
sacudir los hombros,
el camino en declive...

No, no puedo aceptarlo,
la poesía es mi amiga,
amante, armadura,
un rosario de cuentas doradas,
un sol en el cenit,
un camino a la salvación,
con mil sueños que fluyen
bajo los parpados,
como un río de almas perdidas,
quédate un momento
y respira...

es lo que me dice.

A carcajadas,
doy la bienvenida,
entre mis dedos,
mariposas hechas de algodón,
y suceden otra vez,
los susurros,
cuando duermo,
el enigma en el centro de mi vida,
un sentimiento de escalofríos,
la felicidad, es verdad, es real,
un canto,
una despedida,
un cambio de página,
quemándose en la llama...

apaga la veladora,
cuando salgas



domingo, 22 de noviembre de 2020

CERO ABSOLUTO

 
Estuve tan cerca,
de convertirme en ceniza,
atrapando pétalos,
en el aire
tan cerca,
de sentir el fulgor del rayo.

Los susurros dijeron:
"Tan pronto despiertes,
  las puertas se abrirán".

Negué tres veces con la cabeza,
mi lengua tapizada con polvo,
un fragmento de metralla,
incrustado en mi ojo,
hubo sangre en mis manos,
y una mueca triste,
en mi cara.

Ahora, los días,
se ocultan tras el hielo,
resultan una invitación,
donde las palabras
son mi peor enemigo,
un peligro real de muerte.

Mis pensamientos,
últimos que tendré,
dedicados al orbe,
un destino lejano,
fuera de este mundo,
donde el cielo desaparece,
sintiendo el cero absoluto,
nunca estuve tan cerca.

Los años dijeron:
 "nadie preparado, como tú,
   para morir luchando".

Porque nada es real,
hasta que experimentas 
un poco de ira,
apretando tus venas
y brotando en un suspiro.

Aquí,
nada es real,
sólo un mundo solitario...



SEÑALES DEL VÉRTIGO

 

Encontré un motivo,
para no romperme,
en pedazos,
escapé de las palabras,
que sufrían conmigo
y me delataban.

Moví al revés mi cabeza,
en mis sueños,
hubo más de un camino,
rompí muchas ventanas,
y encontré una nota 
con mi nombre,
escrita, después de irme.

¿Hubo algo mal en mi cerebro?
Nunca sabré,
conseguí dinero,
para gastar, guardar, quemar,
soy un animal,
es mi momento,
para gemir,
relinchar,
gritar.

Supe de este dolor,
para toda la vida,
corona de cristal,
incrustada en la carne,
quise morir de repente,
y vi llover,
lágrimas de sangre.

Las señales del vértigo,
mirándome tan cerca,
un temblor en mis ojos,
lo último que supe.

Un hueco en el estómago,
una bomba de tiempo,
explotando en mis manos.

Girando, girando en la oscuridad,
estos ojos fueron mi castigo,
caer en cuenta de la realidad,
idiota, idiota, idiota, 
me dijo el sujeto en el espejo,
mil días bajo el sol,
seguí sonriendo,
seguí ardiendo.

Me aferro a la juventud,
pendiendo de un hilo,
la edad es una advertencia,
mira, mira, niño,
estas alas no son para navegar,
ondeado sin cesar,
escucha lo que digo,
si no atiendes,
ganarán tus pensadillas.

Mi cabeza giró y giró,
mediando con un castigo,
no debí, nunca deseé,
un significado,
para mis palabras,
para mis acciones,
yendo de un lado a otro,
tiritando,
tiritando,
un esclavo del vértigo.

 Y gira gira la rueda...

 

Ilustración: John Constantine Hellblazer por Tim Bradstreet

sábado, 21 de noviembre de 2020

HOSTIL

 

Sólo hay un camino,
un mensaje para ti,
perdido en tu selva,
cerraste los parpados,
para mirar el sol.

Vas empujando,
encima del asfalto,
vamos encerrados,
en el mismo mundo,
por la misma cabeza.

Quieres ir,
por diferente rumbo,
nadie comprende
lo que llevas bajo la piel,
es el momento,
baja tu arma,
hostil.

Retrocedamos en el tiempo,
veinte años,
quiero recuerdes,
tu juventud,
vagando en las calles,
mirando sin parpados el sol,
retrocede,
cuando haya fuego,
cuando tus venas
despojes de piel,
las palabras ya no valen,
es el mensaje para ti.

Este mundo es una broma,
hijo prodigo,
así van los días,
desvaneciéndose 
muy despacio,
no preguntes cómo, 
no lo sé todo.

Te vas,
sin medir consecuencias,
para ti,
existe únicamente un hogar,
donde reposes en silencio,
nadie conozca tu pasado,
donde el futuro no conozcas,
el tuyo,
es ningún lugar.


martes, 17 de noviembre de 2020

SPLEEN

 

Soy

la sombra del tiempo.

Eres

el momento definitivo.


La mente que enajena.

Voluptuosa.

Ascendiendo desde la ausencia.

Eres poesía.

Soy el poeta.


Quiero, seas mi estrella.

Una luz guía.

Símbolo de libertad que nunca desvanezca.

Soy la palpitación que no renuncia.


El ocio de la incertidumbre.

El precio por pagar.


Circuncidado amanecer.

Copa del solsticio.

Un ritual.

Las voces.

El altar.

Objeto de sacrificio.

Carne, alma, vida, espíritu.

Humana.

Porque después del proceso.

Divagas en tierra de páganos.


Porque después del proceso.

Pronto anochece.

Despojada de tu velo.

Permaneciendo desnuda.

Cuando el ocaso rompe.

Cuando el peligro es seductor.

Nuestro vicio.

Nuestro camino.


La transformación.


Ahora.

Es ilusión pura.

Tu rostro es un brillo de sol.

Al despertar.

Mi cuerpo es fruto del deseo.

Ahora.

He testificado el color de las estrellas.


Lucrando con el pecado.

Un velorio para mis ojos.

Tu recuerdo queda en el pasado.

Una cura, tu caricia.

Todo el dolor fraguado.


Una traición.

Un paraíso.

Causa de nuestra destrucción.


Sucede.

Sucede.

La entera desilusión.

Aquí, profundo en el negro espacio.

Donde nuestra materia, cantó.

Profundo.

Profundo.

En la tristeza.


Y será.

Parte incalculable en este enigma.

Pensamiento absoluto.

Rey o príncipe.

Distracción grotesca.

Un corazón mediando con la verdad.


No olvido.

Eres advenimiento.

Una caricia tersa en el calor del día.

Porque eres.

El mar. 

En tus ojos, una suplica comulga.

El hambre y su padecer.

Porque eres.

Más brillante, cada vez.

El mundo. 

La vida.

Eres la vida.

La poesía.


Y soy.

En un arrebato sin vestido.

El poeta.


En carne y hueso.


Ilustración: "Spleen et ideal" por Emile Martin Charles Schwabe

CATORCE AÑOS DE POESÍA

 

Tan cerca de encontrar la verdad,
cuando el sentimiento de la venganza,
finalmente, se despide,
agitando su mano en el aire,
adiós, le digo, adiós,
hasta siempre, 
las ondulaciones están
filtrándose por mi pecho,
un tambor semejante a un latido,
fijándome en la orilla del agua,
el mundo, límite de la tierra,
mar, cielo, universo,
donde hablan las estrellas,
y no detienen su galope,
brillando frente a mis ojos,
aquí en esta calle, mientras la luz
de la tarde extingue su ilusión,
tan cálida, tan cremosa en su haber,
los cuerpos se van navegando,
agitan sus manos en el viento,
ondeándose como banderas,
tejidas en su propia corpulencia,
grandes y desconocidas,
mientras los demás,
somos juguetes sin alma en este mundo
loco,  aunque la verdad no pueda saberse,
y esta desesperación, es cercanía con el hogar,
es la distancia en nuestro deseo,
oculto, por viajar donde nadie conozca tu rostro,
tu nombre, donde libertad es sinónimo de
fastuosa voz y momentos de júbilo,
porque las palabras van y vienen,
tras catorce años de poesía,
la práctica me ha enseñado,
a divagar y empujar el sentido hasta su límite,
hablar con decencia, iniciar un ritual para
extirpar los dolores,
he empujando,
he jalado las cuerdas,
mi cordura puse a prueba,
con versos fáciles, falsos,
con líneas donde perdí la métrica,
soslayar el rechazo que significan mis recuerdos,
y mis versos, nada significan a la serenidad,
parten siempre de la furia,
y situado en una calle cualquiera,
donde la muchedumbre pisotea las flores,
no puedo predicar más,
no puedo practicar lo que aprendí,
valiéndome de perdonar u odiar,
desestimando una sonrisa dibujada,
en el rostros de las banderas,
y la veo, quemando su origen,
porque todo tiene su costo,
en catorce años de poesía 
y contando,
y empujé,
lo sé,
con ánimo de asesino,
empujé,
empujé,
los límites de mi mismo,
el control,
hacia el filo en la orilla,
una y otra vez,
sin retribuirme nada,
empujé una y otra vez,
despidiéndome,
adiós, sentimiento de venganza,
todos los rencores que hube recolectado
como piedras en el camino,
como arena en la boca,
como gotas de lluvia en los ojos,
andando sobre cualquier calle,
el ocaso de los cuerpos,
arremetiendo contra todos,
donde las joyas esperan manchadas
por cualquier aliento,
por cualquier lamento,
y se van tan indiferentes,
porque no les importa el genocidio,
no les interesa lo que hay más 
allá de la vida, una expectativa,
un mar, una tierra, un cielo, un universo,
porque las noches son calurosas
y nuestros días un tempano de hielo,
nadie habla igual que antes,
pero se inquietan por la justicia,
hija bastarda de la venganza
o acaso, es lo contrario,
quién engendró a quién,
mientras Dios mira y permite
que todo suceda,
lo tiene programado, 
en su magnificente máquina,
dibujando cualquier calle y el sol,
son jaula y barrotes,
son descorazonadas simulaciones de objetos,
de emociones, placeres tan humanos
como un desvelo entre carcajadas,
y los monstruos que no tardan en venir,
devorarse la juventud,
y no quiero que te vayas, 
no tú, juventud,
pero acompañas el sentimiento de venganza,
los rencores que hube recolectado,
como piedras en el camino,
y este camino es la vida,
con sus minutos y horas,
con sus días y años,
y a veces,
todos nacemos gritando,
a veces, vivimos llorando,
mientras, nos dañamos en el silencio,
y perdemos la memoria
al día siguiente.



Ilustración: La destrucción de leviatán, por Gustave Doré 

domingo, 15 de noviembre de 2020

MORADOR DE LAS NIEVES



 Heme aquí,

liderando el alma,

su resplandor tras mi cabeza,

en un halo compuesto de aves,

plumas de colores y silbidos,

heme aquí,

prisionero del destino.


Hubo un grito

en la noche.

Yo acudí. 


Aquí camina mi espíritu,

tras los despojos de una nación,

ceniza de la naturaleza,

encarnándose en la tragedia,

quiero contener en mis ojos,

algo más que una promesa,

allá, donde los niños nacen libres,

allá, donde quedó mi 

cuerpo sepultado...


Allá, donde el eco me reconoce...


Y mantengo esperanza,

mientras duermo,

y de mis manos abiertas,

brotan flores inmensas,

su olor, sus colores,

reclamando un día nuevo,

una espera de hambre y sed,

mantengo la esperanza,

donde mis huesos

no marquen diferencia.


Quiero tallar mi rostro en madera,

iniciar la hoguera que brinde calor

a este mundo,

afuera, donde me cubrió 

el galope de una avalancha,

donde mi voz no sea un fantasma,

donde sean una realidad mis sueños,

donde no tenga miedo de morir.


La nieve es resplandor,

su frío, su calma,

su brillo.


Aquí, todo termina,

he abandonado mi nombre,

morando en la intemperie,

cayendo desde el cielo,

como nieve roja,

en mis ojos,

pies y costado,

cabalgando los segundos,

aquí, el mundo termina,

a orillas de mi cordura,

despertando ciego,

tras una resolana

de luz cálida. 


miércoles, 11 de noviembre de 2020

CAUTELA

 

Ruedan los dados,

lanzados por tu mano,

lo que suceda,

tendrá que ser,

bueno o malo...


ruedan los dados.


Cauteloso,

en el momento de la verdad,

lo que deseen mirar

tus ojos,

floreciendo tras los muros,

lo que deseen mirar

tus instintos.


Yendo de un lugar a otro,

los mismos crímenes suceden,

murmullos de una sociedad secreta,

que abusa de los niños,

son aquellos que

veneran al diablo.


Ruedan los dados,

son el justo destino

que recibirá la humanidad,

sueños cometidos,

una visión de estas

moscas que no vemos,

los murmullos que 

silencian los gritos.


Toma cautela,

ahí en las sombras,

hay gente peligrosa,

adorando un mundo falso,

donde la política es manda,

peregrinación de insulsos,

cruel sonrisa,

una guerra de todos los días.


Giran en el aire,

tus dados sin cara,

giran sobre nuestros parpados,

giran sobre la tierra,

en un mundo de ideas,

un gobierno en el éter,

el presidente miedo,

donde cada mano fantasea,

recluyendo los derechos,

libertad de expresión,

seis metros bajo tierra.


Aquí van,

la suerte ya no es tal,

convergiendo en el destino

manifiesto de los muertos,

es verdad,

aquí van,

rebasando las fronteras,

los dados surcando el sol,

yendo libremente,

ciegos, sordos, torpes,

sobre una calle,

la que gustes,

rodando,

porque una es la mente,

una la conspiración,

el complot,

el plan.


Es la suerte del "ojo por ojo"

dulce justicia,

eres venganza fría,

caes junto a los dados,

sobre un cambio de manos.


PENUMBRA

 

Penumbra que te cruzas 
en mi corazón,
eres la gruesa manta
para el frío de
la mañana,
eres la indiferencia
del sol y sus días,
eres un ciclo 
carente de voz.

Ay, inspiración, 
no escapes de mi...

Si me buscas, 
aquí estaré.

Dediqué mis recuerdos,
cuando muchacho,
a todas mis horas perdidas,
aquellas que se destilaron
desde mi boca,
dichas como palabras,
puestas en papel.

Y es verdad,
se quemó tan pronto
crecí.

Caminé tanto
y valió poco.

Un día sin que soñara,
alrededor de mis manos,
frente a mis ojos,
las cuentas fallaron,
un hombre de aspecto
semejante a Cristo,
en esencia,
mis acciones bendijo,
y aquellos lugares 
donde estaré,
el momento exacto,
cuando sobrepase, 
el ocaso.

Y suspendido una noche,
igual a todas,
tras el grito de la veladora,
las cuentas fallaron,
fue una advertencia,
una orilla lejana,
supe y nada volvió a 
ser como era.

Ay, en la penumbra,
exploté,
dejé mi antiguo cuerpo,
emprendí una búsqueda,
para expropiar mis
andanzas en la tierra,
exploté,
sin nombre,
con una lista inútil
y descolorida,
mis poemas,
vacuos,
acometidos en el caos
moderno de mis 
pericias,
y es verdad,
fue verdad,
exploté...

Frente a los campos de azúcar,
atrás, en la penumbra,
embriagado y con el corazón
sostenido en la mano,
corriendo noche tras noche,
aproximándome a la luz,
mis sueños lentamente
se ahogaron
en mi cabeza
que luego fue tuya

antes,
antes siquiera de saber
lo que vivir significaba.

Inspiración...

si me buscas, 
aquí estaré.


jueves, 5 de noviembre de 2020

LA MALDICIÓN DEL LOTO


I

Guardé un señuelo,
para caer en mi propia trampa,
recuerdos de la niñez,
intenso veneno de
la nostalgia.

Moviéndome entre las sombras,
silencioso como un pensamiento,
donde las paredes son de cristal,
y el suelo es mármol frío,
buscando una oportunidad
para sobrevivir,
cuando ascienda la luna,
habré descargado mi furia.

Rebuscando entre papeles,
notas escritas a mano,
direcciones inconclusas,
detalles con letra y molde,
máquinas que escriben y jamás
duermen seguras.

E impresos sobre papel,
volúmenes completos,
leerlos uno a la vez,
mientras los aviones transitan
en el aire nocturno.

Es un sonido constante,
campanillas en mis sueños,
un hombre de corbata y traje,
abandonado en puerto ajeno,
abandonado a la suerte de otros.



II

Guardé la maldición,
son dibujos en mis manos,
marcas del big bang,
amenazante delirio,
imposible,
como hablar con los muertos,
por el horror poseído,
es maldición del Loto,
una sonrisa carmín
en labios se se postra
al otro lado del espejo.

Puedes ver la lluvia,
apareciendo en mis ojos,
cuando de mano de una promesa
de amor y conocimiento,
comí de su mano y 
bebí su sangre,
quiero enseñarte la verdad,
porque el infierno,
es intimo amigo de la tierra.

Hace tanto que los
niños dejaron de serlo,
ahora son peligrosos,
fornicando en los parques,
hablando lengua de simios,
en sus dientes yace felicidad,
en sus intenciones,
la muerte...

Mordieron la raíz del Loto,
permitiendo controlara su mente,
no hay palabras que expliquen 
su condena.

La imaginación está seca,
desperdiciándose en lo imposible,
una casa llena con flores,
una voz que dicte consuelo,
el dolor más grande,
en el filo de una navaja,
hundiéndose 
en el corazón.

Perfectos,
como hijos de la naturaleza,
con pelo y cuernos,
bailando alrededor del fuego,
reciclado en un relato
cuya voz es siempre
la misma:

"Querido lector,
quiero disculparme,
por esta tristeza,
mis beodos intentos,
mi identidad dispersa,
querido lector,
busco comprendas,
si vamos a elevarnos,
el aire que respiremos,
es veneno".

Si abres un libro,
verás mi cara,
una sonrisa permanente,
una tradición maldita.

Y detrás de mi sueño,
donde morir es verdad,
mi cuerpo dirá adiós,
avanzando sin temor,
a través de las calles,
perdido en este mundo,
vaticinando el cobijo de
una sombra sin risa.

Surgirán las emociones más frías,
quiero disculparme,
por toda la tristeza,
no quiero que te pierdas
durante la lectura,
no hay maldad en ti,
abraza la vida
no pierdas la esperanza.



III

He dormido durante años,
pero me mantengo al tanto,
en televisión hay noticias
para sufrir todo el día,
escritas por mentes maestras,
en la muerte, en la mentira,
controlando el movimiento
de las hélices,
porque las conspiraciones
también llegan desde los sueños,
en aquellos que se esfuerzan
por matar y contaminar,
no quiero me identifiquen
como un loco,
pero anoche en el aeropuerto,
entre las sombras,
despegué.

Y otros, 
detuvieron los planes,
en pos de un futuro marginal,
oh, cuánto placer,
en rostros de estos jóvenes, 
quienes abrazaron,
astrología en el tercer planeta,
barnizaron sus uñas 
con negro,
mi color de ojos.

Vine para revolver los papeles,
esperando leer poemas preciosos, 
descubrí mi pavor,
una malebolgia con sangre inscrita,
salí corriendo tras el destino.

La historia mi miente con mentiras,
porque conoce la muerte,
del hombre que traicionó la humanidad,
abandonado en puerto ajeno,
con lágrimas calientes en cada mejilla,
despertó una mañana,
empuñando el revólver,
supe de su paradero,
yo mismo escribí la nota suicida.

"Pero jamás,
comprendí..."

Tras la ventana,
un día invernal,
desperté para descubrir 
que mi vida fue un accidente,
abrí la ventana,
intenté escapar,
a través de un sueño,
donde las manecillas del reloj
incorporaron una nave,
esperando caer sobre alguna nube.

Abrí una ventana,
revolví los papeles,
corté mi carne con el cristal,
no quise despertar,
allá donde todos van 
después de brincar...

"Donde la noche todo devora..."

Y escalé sólo para derrumbarme,
ante lo que nunca esperé,
odiándome cuando niño,
anhelando libertad
y autonomía,
cada noche cuando el fuego,
iluminó mi angustia,
y escalé un edificio,
para traicionar la vida,
cuando mordí el Loto,
bajo la luna estacionada,
sobre un aire que no dice nada,
deseé escalar hasta el cielo
para inaugurar mi sentencia...

"No pude sino caer".



LA GUILLOTINA


Años atrás,
lo primero que desnudamos,
fue la verdad,
creyendo que se trataba 
de palabras fáciles,
una galería extensa 
de personajes sin rostro,
no pudimos explicar su movimiento,
no pudimos cortar 
de tajo el pasado.

Son doce sobre cinco,
minutos contra segundos,
sin que caiga la hora,
jamás hizo acto de presencia,
instante cuando los 
suspiros se sueltan,
imaginan una muerte,
tan dolorosa,
sobre un campo gris,
sobre un altar donde los verdugos 
reciten loca, loca poesía...

Castigando las mentiras,
suspendidos en el aire
unos amantes,
se miran contrariados,
de todo sustento despojados.

El olor,
de sangre que ahoga la carne,
una excusa para correr,
bajo tierra están los pensamientos,
el filo de esta faena.

He aquí,
un día encerrado
entre lo que otros quieren
que veas,
he aquí,
una terca necesidad,
por desenmascarar lo que 
no puede ser verdad.

Si la batalla resulta en vano,
se extenderá el contagio,
cuando mires este cielo
y el sol devore tus ojos,
cuando bajes los brazos,
cuando este ya no sea tu sitio,
córtate la cabeza.