Tengo nada en las manos,
muerto el cerebro,
la boca seca,
creo recordar de mi principio,
el final.
Me sé un truco
que no cualquiera,
cómo viste un monstruo de frontera,
un visitante en el centro,
un turista en la cárcel,
mira de lejos,
escucha de cerca,
vendrán mejores días con lluvia,
tal vez, sólo voy comenzando.
Llegué en un destello,
tras finalizar la guerra,
mira mis pies,
grandes, sucios,
mira mis manos,
invisibles o enguantadas,
robando de tu cuerpo,
el secreto que mejor proteges.
En serio,
me sé un truco fenomenal,
no necesito mejor dicción,
o una tarjeta dorada,
ya me sé tus movimientos,
aquello que vayas a decir,
puedo leer tu mente,
aunque tal vez,
ya estoy
muerto.
Ilustración: Konstantin Kuznetsov

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