jueves, 11 de junio de 2026

SOMOS EL RUIDO

 

Nacimos encerrados,
como fantasmas entre paredes de piedra,
somos el sonido de la medianoche,
afuera respira hondo la luna,
pronto llegaremos.

Al fin,
una fiesta llama,
su voz es áspera y profunda,
un regalo de luces y música,
cientos de pies atolondrados,
caderas salvajes,
ojos en blanco,
sí, aquí vamos,
somos reales,
somos la noche.

Francia y Alemania,
tersos poblados, 
ciudades gigantes,
bombas de tiempo,
así bailamos como el aire,
desnudos a tiempo,
compartiendo un santuario,
una copa llena
y luego vacía.

Nos necesitan,
en trance de sudor,
estas manos,
pies y sueños 
se juntan,
explotamos, 
somos cristal fracturado,
pieles enrojecidas,
muertos que siguen
y siguen bailando.

Mira bien,
el mundo gira sin control,
tú y yo nos separamos,
guiados por diferentes baterías,
un paso a la vez,
qué dicen los teclados,
se rompe una guitarra,
presos por el bajo,
Iggy canta sobre locura,
vicio, absolución,
dice: "hay misterios,
que son mejores
en alcohol".

Nacimos para rompernos,
bajo mil estrellas explotando,
arrastrándonos como 
gusanos salvajes,
calientes pero sin vida,
mordemos el labio,
tuyo o mío,
no hay diferencia.

Cuánto durará esta suerte,
si apagan las luces,
divirtámonos como en los 70,
escapando de bares,
enalteciendo la sombra,
calles largas, vacías y sin alma,
somos el ruido,
de la noche que se ahoga.

Conozco tus intenciones,
nada hay por decir,
de ti perdí el amor,
algo más que no pueda darte,
otra noche nuclear,
un romance 
que no tenga final,
o quizá tu libertad. 



Ilustración: Antoine Johannot

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