jueves, 31 de octubre de 2019

LA BARONESA


  --- Ensoñación telúrica

A tu rostro, el alba,
ardiendo incandescente,
son tus ojos moviéndose
al compás de centellas,
y el universo da cuenta,
falta certeza en el destino.

Tu resentimiento,
arroja para que arda en este fuego,
cuando suceda la noche,
segundos anteriores a fenecer,
marchando a voz del viento,
Baronesa, devoción eres,
enaltecida a vergüenza de olvido,
ominosa  es tu carta,
tuyo el papel siendo carne contraria,
recitando poemas eternos,
sitiados en tinta y escarbando el secreto,
a colación, roja, tinta por sangre,
y es prodigio como revelación,
la sangre como atmósfera,
como telúrica ensoñación.

A tu rostro, mármol,
Baronesa,
desvestido crepúsculo,
bebiendo desde mirada fría,
tuya, iluminando a luz apagada,
ojos negros de llovizna,
encareciendo las palabras,
emitidas en labios fantasma,
oscuras como noche profunda,
exhalando el vino de tu aliento,
amanecer inhóspito en umbral,
por siempre tu figura pagana,
por mil y un deseos,
piedras concebidas desde tu sueño,
todas lágrimas sobre el desierto,
de frente al rival, eres sombra,
desaparición, racimo de luz
 y quinientas ortigas,
eres creencia, dogma,
soy yo, fatídico aliento,
soy yo, pluma y altazor,
soy yo, prometido enemigo.

 Profecía en cuerpo de mujer,
monumento discorde de afecto,
futuro en lengua del ahorcado,
la imagen oscura y lóbrega espuma,
espada, lanza, mordaza,
corteza de equilibrio y combate,
armonía entre las estrellas,
eligiendo la posición contraria,
un rito de besos con sal,
sueño de los ángeles,
derraman su sangre los poetas,
la vida resultando en ofensa,
hija única, sacrificio a petición,
Baronesa de carne y dolor,
bajo eco de los árboles negros,
hay besos chillando por encima
 del mar por cielo.


 
  --- Miedo por reflexión

Autora de galimatías,
la vida es límite y
siempre desamparo,
final para los días,
campanas orientan
edad del primer conflicto,
Baronesa, a tu canción, una suplica,
los pies cercenados y flores,
sometimiento al mando dorado,
ocaso de luz a céntimo de lágrimas,
azul como engaño, como cristal quebrado,
sonrisa baja de Dionisio,
refugio del sarcasmo,
la juerga inolvidable,
a lo inevitable en penumbra,
a golpe limpio y azar desde el mito:
       aura insolente,
       silencio significativo,
       saetas frente al espejo,
       recámara oscura,
       feliz a terminar el tiempo y mundo,
       dos europas en acto de placer carnal
       habitando las faldas del exilio,
       este viento es uno y tiempo,
       cortando de raíz el cuello,
       isla de hierro,
       tras un secreto,
       drama y satisfaciendo,
       cómoda brecha y resurrección:

a todas las rosas de nombre,
sombra a gloria de caballeros,
bebiendo desde el crucifijo,
incinerados en la nieve,
es despertar con vida,
un soborno,
   labor de pordioseros,
 movimiento tras el espejo y
yace roto,
es roto.



  --- La frontera 


Baronesa, a boca de la tumba,
batalla contra lo imposible,
aludiendo a lo finito,
dedicamos los poemas fallecidos,
hoy, cuando es demasiado tarde,
sensación abismal tragedia mutua,
bóveda de estrellas, nocturnos y aventura,
quimera primogénita entre el sol y la luna,
Baronesa a temor de nacimiento,
perforando su camino en el sueño más perverso,
a corrección de voz, movimiento, pasión,
traducida en fuego y severa ignorancia,
advierto la traición.

Gran azul embestido por el frente,
honda es la herida en alas sin crecer,
llama de nombre,
oscuro rabioso, desnudo a expensas,
 cuerpo poseedor de belleza,
de lo sagrado y destino,
enlista tus deseo,
a viva voz dice y sueña,
Baronesa y luz de luna,
artificiosos en el universo y engaño,
duelo a sombra del samurái,
filosofo hasta la muerte y honra
 de hermosa dependencia,
Baronesa de la periferia,
a causa y bandera de madera, carne y estrellas,
lo narrado con desilusión,
a golpe que mate misterio, halo y recompensa.

Cacería de los amantes
llamando tras la puerta,
neblinoso porvenir del nombre,
intimando con la bruma y su realidad.

A golpe que mate...

   a ti 
   a los sueños
   las mentiras
   la fatiga
   subliminal amparo
   sobre tu vestido,
   dorada poesía.




Ilustración: Hope por George Frederic Watts

lunes, 28 de octubre de 2019

ROMEO Y JULIETA DESPUÉS DEL COITO


"Amor de mi vida, 
de tu hálito soy poseso..."

Rota piedra del hogar,
floreció en ti frondosa primavera,
voluptuoso arrebato desde la llama,
guardemos para nosotros,
secreto detalle del encuentro.

Esta noche,
ambos nos tenemos,
conjugando un sueño en lo eterno,
devorando inmortalidad,
esta piel por baldío terreno,
tu voz y tu aliento.

Irrumpimos en silencio,
al extinguirse la vela,
guardando calor por cobijo,
fulgor en su brevedad,
indiferente silueta,
pasión arrebatada,
dulce como tersa,
conjura del amor profano,
única verdad en el dicho
y así despierta el alba,
Romeo poseyó a Julieta,
destino de rosas y espinas.

Permite acariciar
 este aire testigo con tus dedos,
regalará a tu bondad
un céntimo de ortigas,
ahora, mi amor verdadero,
comprometidos mañana,
nosotros, en ritual sigiloso,
compete un mar por sábana,
en Francia donde las noches
 brillan por sí mismas y se calcinan,
instante disuelto en vapor,
cuando toda oscuridad llora.

Tocamos las primeras campanas,
empeñando último aliento,
a nosotros pertenecen las eras,
rubor de humedad y sombras,
placentera vigilia en
nuestros labios, mutuo frenesí,
sabor a gloria de fresas,
nosotros en plural regocijo,
sobrevive la madrugada,
otros, su ensoñación lamentan.

La rima del combate,
hirviendo directo la vena,
sellando el pacto y la brecha,
envueltos en nocturno beso,
te decimos adiós, castidad.

"Tras el velo lunar,
  los amantes son uno,
  suya es la promesa"


lunes, 21 de octubre de 2019

POEMA DE DIONISIO, SAMURÁI


Valga en tu vida,
deshonor más grande,
bebiendo toda la lluvia,
ominosa caída,
el crepúsculo en tu mirada,
ojos negros,
nonato, divino, poeta
deidad, asesino.

Valga en tu vida,
el gozo falaz,
aullando desde la carne,
albor de un fuego,
ha muerto el recato,
oscuridad de las delicias,
nueva promesa en voz
 de la juventud y el mañana,
placeres profanos,
permitiéndose cantar,
fenecer y soñar.

Cenit de tu nacimiento,
en el ojo de la tormenta,
nombre de padre e hijo,
lloran las paredes,
sangre que es oro,
una festividad,
un ocaso, un eclipse,
celebrándose a perpetuidad,
amanece y eres otro,
vanidad, imperiosa vanidad.

Tan bello y penoso,
gime mi locura a caudales,
el tiempo desespera,
viaje desde la entraña del hueso,
cuando las noches son lujuria,
brebaje, desenfreno y furia,
a ojos de la luna,
prima oscura y caudal,
eres murciélago,
espadachín de pobreza,
cabeza sin cuerpo.

Eres el miedo y su amante,
fúnebre distancia del rencor,
colores santos,
frágiles como el cielo,
nunca podrás defender,
a la vida o la muerte,
rostro envejecido por la condena.


martes, 15 de octubre de 2019

EL GRAN AZUL


En tu cuerpo azul,
cargas con ambos ojos,
transparentes y fríos,
en tus manos portas el filo,
eligiendo ser vida o muerte,
tu cuerpo yace desnudo,
diáfano y salvaje...

Mírame directo a la pupila,
fondo de este océano,
el deseo más desesperado,
líberame en un grito,
movimiento fatal de los días,
soñando con la inmensidad,
he quedado sordo,
herido como un héroe mortal,
desligado de la realidad.

Sucede en el fondo,
bajo una estela de luz fulminada,
romance entre lobo y luna,
solitario nacimiento del azar,
buscando una causa,
destruyendo los tronos,
cortando cabezas,
devorando sueños
ajenos a toda verdad,
equivoca distancia,
esta carne es hueso,
esta lengua es alimento.

Durmiendo en el fondo...
azul...

Durmiendo bajo un parpado abierto...

Hierro desnudo,
es cuerpo tuyo,
efímeros minutos,
surcando la visión más
 oscura del universo,
por encima del cielo,
azul en sus venas,
realizándose en un halo,
eres deidad y lamento,
eres la eterna figura,
ahogamiento y furia,
corazón perforado de la ballena.

He lamentado demasiado,
perdido en la noche
con nebulas alrededor,
sometido al aullido,
transportando el cadáver,
vistoso en el color de sus ojos,
cerrados tras un pacto,
mismo que he cometido,
con el precioso cuerpo desnudo,
eres voluntad y nuevo deseo,
exasperando el latido,
es moribunda orgía,
un rostro con sangre tatuado.

Habrás ocultado los restos,
tu sopor acometido,
cuando la vigilia no desestima,
una afrenta directa,
compasión, penitencia,
azul de tu cuerpo,
devoción y censura,
azul del agua,
azul del cielo...

Y lo sabes,
cuando la fortuna no es destino,
la hermandad no existe,
no hay rosas a mitad de la nada,
ni victoria tras el pecado,
un deceso, posesión del cuerpo,
buscando un suspiro,
sea misterio de vida también,
dejando atrás todo el ruido,
cayendo por la borda de una rima,
ninguna de tus manos fue auxilio
 de mi esperanza trasnochada.

El color de la guerra,
del cuerpo tuyo,
el olor de la soledad,
de tu  agreste sexo,
voz del sustento,
el sueño que anhelas
 y mismo que poseo,
en imagen de este gran azul,
planeta, esfera, furia y epopeya.

Sublimación del espíritu,
el sabor más dulce,
palidez en descenso,
eres tú,
digno calvario y cuerpo,
tiburón blanco,
soy entramado,
prueba y error,
venerando tu belleza,
mujer de mil años,

dormirás antes de desvanecerte,
devorando este aliento
misericordia y motivo,
eres azul y fruta prohibida,
una virgen de sacrificio
 y arrojada valquiria...


lunes, 14 de octubre de 2019

EL DUELO


Tu ambición,
ser los colores,
en voz de lo que deseas,
siendo más joven,
un juego equivocado,
cayendo desde el cielo,
llevándose la lluvia,
el mundo está de cabeza.

La mano en el revólver,
abandonando la vigilia,
el brillo en tus ojos,
antes de nacer,
desde la vena y la sangre,
carmesí es el fin de este mundo,
y tú, y tú,
surcando,
de regreso a tu hogar,
a través del color en tu rostro,
descendiendo.

Cubriendo la cuota,
evidente tras la luz en el umbral,
un reino llega,
convertido en fragmentos,
hilos ajenos de sabiduría,
consejos a toda velocidad,
estos pensamientos,
reconociendo el hocico de la fiera,
afuera hay tormentas,
cuanto más envejece el tiempo,
tuya es ambición,
riesgo y envidiable sustento.

Lo dices,
peleas contra ti,
esas tardes cuando soleado llora
 el cielo, cuando eres parte de nada,
aliento hueco de la vida,
respirando animadamente,
encarnizada lucha.
yo contra mi mismo,
lo dices,
habré de creerte,
en nombre de lo que significa el futuro.

Descubres,
el amor sagrado,
materializado en materia de sueños,
estrellas desintegrando tus manos,
el rumor venido en eco,
descubres lo divino,
llevando contigo el tiempo,
los recuerdos e insultos,
la misma visión de
 calles y habitaciones,
unidas por pasillos en el exterior,
descubres quienes somos.

Un viaje hacia la infinidad,
censurando tu destino,
algo así debería importar,
en nombre de la guerra inmortal,
consiguiente malestar,
tú y yo,
inmateriales como piezas
 del universo tan ajeno,
dices "yo" como un absoluto,
pero igual es tu aversión,
enfrentando la vida,
frenando la muerte,
tú y yo,
en la edad madura.

Subestimando la jugada
 de los peones,
parentesco innecesario,
el silencio es grande,
comenzando por sobrevivir,
tu demencia, tu jugada,
poesía de tablero,
victoria del recelo,
soñando con el presente
 cuando la realidad fuese
por mucho, diferente.


OSCURO RABIOSO


Revelándose a ti,
a mi, en protesta,
un agujero en el cielo,
sobre el océano,
sin saber o temer,
envuelto con fuego,
revelándose,
inminente final,
oscuro rabioso.

Sostuve la mirada,
sostuve por última vez,
su destello, en silencio,
supe que moriría...

...al filo del agua...

Rito de luz,
abraza su calor esta carne,
arde en los nervios, 
es un racimo perforando el hueso,
sangre hirviendo a través del ojo.

La vida es un silencio que devora,
y la muerte, una luz que decepciona,
gemelas de la animosidad,
párpados muy abiertos,
lacerándose una a la otra.

Es la noche objeto peligroso,
diversión secreta,
obteniendo lo que deseaste,
una serenata de fuego con tu nombre,
colmando tus manos
con los horrores más grandes,
carnalidad,
carcajada,
y nada.

Eres Jano,
con la mirada fija en el pasado,
tuyo, el rostro de tu madre,
lágrimas que resbalan en el color del ámbar,
y tu voz es llanto,
por un padre ausente de ilusión,
el futuro se desvanece de tus sueños,
fecundando infinitos campos
de flores negras.

Te llamarán contrario,
a la luz que la humanidad sigue,
venida de su vigilia rota,
todos fornican en la misma cama,
comiendo de la misma carne,
su violencia es aperitivo,
cena y postre,
martirizando el tiempo 
que te deja sin aire.

Aire sin nombre,
quemándose.

Cada error, cada letra,
es el único arrepentimiento,
golpeándote con rabia,
evocando tus fantasías,
nocturnas, célibes,
la locura asoma y admite
su violencia como la primera vez,
exquisito dolor,
fecundando el contorno 
de los labios.



viernes, 11 de octubre de 2019

CARNE, MADERA Y ESTRELLAS


I

Viaje de oscuridad,
ha nacido el sol,
bajo el mando eterno,
el destello primero,
de su abominable posesión.

Quise conocer,
sensaciones próximas al momento
 de lo real, momento de la verdad,
rompiendo en llanto magistral,
quise siempre conocer,
una realidad que no fuese un dibujo,
conformada por letras, palabras,
centurias en el universo,
un sopor más allá,
plenitud de trascendencia.

Rompiendo en pedazos,
la carta primera,
escrita con sangre,
filo de estos huesos,
el recuerdo de vida interior,
cuando el día prevalece,
toda ensoñación es el mayor
 festejo posible,
carta al padre, a la madre,
a los dadores de vida,
su voz, pálida,
helada como tempano,
certidumbre más allá de la muerte...

el silencio y su bendición.



II

Maravillosa estela,
desapareciste una noche
 dominada por la lluvia,
negro recuerdo,
en tu voz cercana al deceso,
un mundo ligero,
ardiendo tras el dolor,
condicionando la belleza,
la noche es luz,
mística e irrepetible,
es plenitud en la existencia,
una vida liberándose del cuerpo,
la noche es luz,
remanente de pureza extraviada,
mirándose en el espejo,
oscuro destino.

Destino...

Revelado,
triste y frío.
Eco,
eres el limite de la imaginación.

Sensaciones por miles,
universo contenido
en la mente de diamante,
recorriendo cada principio,
corriendo hasta caer,
alcanzando su noble fortuna.

Se habrán cerrado,
omnipotencia y claridad,
un ciclo de soledades,
encarnando la llanura,
el todo dicho en tu forma,
tras la carne, madera y estrellas,
mi sufrimiento vacuo
 y absoluta belleza tuya.



III

Escúchame,
porque en ti creo,
cada línea conformada
 por el tiempo, lleno o hueco,
silenciosos como los sentimientos,
se ha ido nuevamente la voz,
en tono candente y nervios sin mesura,
narrando el paso por baches,
encontrando el valor para enfrentar legiones,
dolidas circunstancias,
sabor agridulce de la derrota,
habrás escrito, habrás llorado,
visto tu corazón ahogándose en la oscuridad,
renace, de la carne,
moldea con madera,
todas las estrellas con piedras,
cayendo directo en el mar,
todos mis pensamientos van para ti,
son recelo, son malicia,
una oportunidad intima,
todos mis pensamientos son tuyos,
tú, conmigo nada deseas.


Extrañando toda cualidad,
el amor, la compasión,
emociones humanas,
atoradas en la memoria,
yendo sin otra guía
 que luz de mirada,
condenando a la perdición,
gritando una vez más,
cuerpos de madera,
augurando su fin,
rotos en el efecto de la hoguera.

Vuelco de máxima traición,
el dolor punzante,
sin otro parecido,
terrible en el fondo del tiempo,
una y otra vez,
cíclico fulminado,
lamentando esta simpatía,
mirando de frente el filo,
como un grito carente de fuerza,
encendiendo el fuego,
quemando todo el mundo.

Corran salvajes,
los sentimientos,
son cristal cortado,
son cristal templado,
son flores azules y moradas,
son desprecio y desilusión,
esperanzas vacuas,
sueños de amor,
potros huyendo por los campos,
imaginando cada uno como estrellas,
cayendo directo al núcleo del mundo,
sanando el dolor,
alrededor de la voz y su eco,
de nuestras piezas perdidas,
simpatía que nunca se extingue,
presagiando el fin de este mundo,
una boca sedienta y estómago padeciendo,
todo lo que alguna vez
 conoció el ser humano,
recuerdos se que olvidan
 y los instantes que terminan
 clavados en la punta de la aguja
 de la negra desesperación.

Todas las sensaciones...

son Libres.