martes, 29 de septiembre de 2020

RECAÍDA

 

Estas son,
mis horas más difíciles,
lidiando con la culpa,
como un resplandor en mi cabeza
velando sueños de otros,
recuerdos que partieron
hace tanto.

Una voz me jala,
de la que sólo quiero escapar,
pero estoy atrapado,
bajo mi carne y huesos,
eso soy,
un horrible ser,
procurando vivir 
de aspiraciones,
trayéndolas a la vida
con su poesía,
soy este horrible ser,
tirado a la basura.

No culpa a nadie,
salvo por mi,
discutiendo frente al espejo,
sentado en la oscuridad,
recayendo,
con mis vicios presentes,
sus voces y gritos,
golpes y uñas,
enemigos de común denominador.

Y quiero sentirme vivo,
cada día,
para siempre,
adentro, conmigo mismo,
afuera, de mi,
pero es la mentira
que siempre me digo.

Tal vez, 
cuando llegue la resurrección...

Ya no puedo responder
por lo que haré y
nunca podré...



sábado, 26 de septiembre de 2020

VICTIMAS

 

Somos victimas,
de nuestros planes
en esta vida,
de nuestra presencia
vertida en el mundo,
anudando estrellas en
nuestros huesos al morir,
ignorando esa verdad
que tanto nos 
susurra al oído.

Arriba, muy lejos,
donde nuestros nombres,
quedan en el mito,
nada hay por agregar,
libertad, placer, bienestar,
un sueño que roza
la perfección del amor,
luminoso como un sol
que se inmola en cada
amanecer.

Somos victimas,
de nuestra propia humanidad,
dolientes en la carne,
temblando cuando la
noche acerca nuestra
imaginación al abismo, 
en un tiempo casi perverso...

Afuera no es distinto,
o mejor,
cuando el final está cerca,
como un agujero profundo
en el cielo.

Si bebemos,
para dogmatizar las pastillas,
si sufrimos,
ante los recuerdos de nuestro
pasado, lejano, inmediato,
mirando lo roto,
en cada movimiento de 
nuestras manos,
tras cada palabra que hierve
encima de nuestra lengua.

Somos victimas de
nuestro miedo,
mezclándose lento,
dentro de la vena
corriendo, ahogado,
por el río de la sangre.

Olvidamos para comenzar,
recordando antes de morir,
la presencia de la culpa
acosando nuestra vida,

Ay, de todo el tiempo perdido,
una distancia que no 
se puede cruzar,
real y descarnada,
como una operación a 
corazón abierto.

En mis últimos minutos,
escogí sacrificar
esta vida...



Ilustración: "Los Filósofos" por Dorothea Tanning

jueves, 24 de septiembre de 2020

SOY EL VERDUGO

 

Hablen de mi,
a la sombra de sus enemigos,
basta un momento,
suspiro o parpadeo,
en este destino incierto.

Nunca me sentí tan vivo...

Marché de frente al enemigo,
conjurando los días,
las ideas que divagan,
sobre senderos cubiertos
por los sueños,
resultando un cuerpo vacío
nuestra batalla.

Mira bajo mis acciones,
me habré ido para entonces,
quiero detener el tiempo,
en el instante cuando 
la juventud  fue llana,
reconocible en nuestra cara.

Desearía conocer,
todos los pájaros que surcan 
el cielo,
los insectos aplastados en 
el pavimento,
me habré ido,
junto con ellos,
en recuerdo del tiempo
perdido.

Y tenemos ideas diferentes,
porque somos,
almas apagadas,
carentes de nombre,
las temporadas llegan
y se estacionan sobre nuestras
cabezas, muriendo al atardecer...

…porque profundo es siempre el abismo,
un silencio que no conoce igual,
entre nuestras bocas,
entre el ruido que acontece 
en el mundo,
nuestro dolor común,
manos que sangran...

Ay, de los carniceros,
afilando sus cuchillos,
gritándole a sol,
tan ciego y sordo,
encontrando colores que 
no existen bajo las pieles,
ay, de los moradores,
ay, de los desatendidos,
porque el cielo es grande,
ay, de la sangre,
conduciendo nuestros pasos,
ay, de nuestros deseos
corruptos...

Aplícale un torniquete
a mi corazón.

Ata mis manos,
un un dedo,
dibuja la frontera,
entre la vida y la muerte,
soy el verdugo de tus enemigos,
el Señor, los guarde en su gloria.

Abre tus ojos a un mundo nuevo,
donde el fervor quema,
donde la vida es distinta,
llegando a las especies,
a todos nuestros pensamientos
y súbitas tristezas, 
ahora, la vida sucede
en nuestro interior.

Afuera, sólo divagamos,
arrepentidos por el deseo
de cada día vengarnos,
a plena luz,
y volveré para atar mis manos,
descubrí que estoy roto,
en mi locura,
soy poco menos que nadie,
el rito de extinción de una sombra,
una marca negra de sangre...

Descubrí que,
no soy lo que amas.

 

Ilustración: "El Batman que ríe" por Jock

martes, 22 de septiembre de 2020

TALONES

 

Ay, de esta frágil carne,

el precio de nuestras acciones,

mirando atrás y descubriendo,

cuando jóvenes, 

los días nunca morían.


Cuántos los pasos,

las huellas que dejamos atrás,

marcadas como recuerdos,

quedando silenciosamente 

en la profunda oscuridad.


He aquí, 

mis talones,

lacerados,

llorando como fantasmas,

como un par de casas

vacías de suspiros, de palabras,

he aquí,

mi reflejo singular,

de carne y hueso,

idealizando cada una

de las mañanas

en el porvenir.


Toca mis talones,

cubiertos con mi sed espectral,

¿Por qué murieron?

Toca mis talones,

pero no te lleves mi sangre,

cayendo lentamente 

hasta desaparecer...


Toca mis talones,

bajo la luz de tus ojos,

míralos y acerca tus labios...


Poco dura lo que vivimos,

tal vez el futuro no sea un resplandor,

considerando lo que ya sufrimos,

bajo amenaza de la vejez, 

y mi voz en decadencia,

aferrándose al presente,

a su hoy.


Ay, de la vida,

un sueño tan cruel,

ufana como los sentimientos,

durando lo de un parpadeo,

ay, de la vida,

despertar no es mejor.


Si la eternidad manifiesta su luz,

saldrá por tu boca,

dígase entonces,

un tiempo revelado en poesía,

que no conozca igual,

en horas tan largas.


En mis próximas odiseas,

caminando para escapar,

sufriré lo que no deseo

y también lo que anhelo,

líquida, caliente,

fluyendo a través de las yagas,

como un fuego en el suelo,

dejando atrás pisadas,

que arden,

color carmesí,

sobre mi cara...


camina conmigo.



Ilustración: "La Princesa y el árbol" por Maxwell Parrish

sábado, 19 de septiembre de 2020

UN MUNDO DISTINTO


Dura la vida lo que 
cualquier espejismo,
un instante pasajero,
diáfano o nocturno,
un recuerdo cometido
en el silencio del pasado.

A través de los parpados,
corren salvajes los colores,
girando frente a los rostros 
de aquellos que se fueron,
parpadeando al unísono,
vaticinando su resurrección. 

Dame un mundo distinto,
con mil soles brillando,
y una oportunidad
venida de tu mano,
para salvar muchas vidas,
dispersas en el temor,
donde la esperanza
jamás llore o se olvide,
un legado que salvaguarde
la justicia.

Una vez,
en incertidumbre por 
el futuro incierto de la humanidad,
en presencia del tiempo,
deduje el problema,
una ensoñación que consume,
guerra silenciosa
entre la vida y la muerte.

Pero dime,
antes de partir,
si acaso tan diminutos,
espectrales,
somo en realidad,
humanos,
dueños de un mundo engreído,
dime y no voltees,
si acaso la verdad
nos hará finalmente libres...

Sea el día más largo,
y mi piel un estante para el polvo,
tras cualquier confusión,
perdona mis equivocaciones,
sólo deseo en mis penas,
alguien que me salve,
conservar por siempre
en mi memoria,
un momento para mirar 
este mundo y mi vida,
desde lo alto.


viernes, 18 de septiembre de 2020

SUPRIME


Rígido malestar,
presente en mi cuerpo
como cálida tristeza
y helada alegría.

Desperté a mitad de la noche,
sobrevino fuera de mi sueño,
fuera de este mundo,
la voz que soporta mi cuerpo,
saludando con un apretón de manos,
este dolor pertenece a las entrañas.

Amanece y todavía,
sostiene un clavo,
el centro de mi garganta,
cobijado por el abrazo áspero
de las paredes de mi cuarto,
es la desesperación,
indicio de mi enfermedad.

Congelé mi cuerpo,
privado de todo placer,
música y voces,
diluyéndose con mis lágrimas,
permitiendo al dolor venir,
fluyendo por mis venas,
oprimiendo mi corazón 
como una aguja.

He dejado de respirar.

Aquí vienen los ángeles,
visión de la tortura,
quemando mis pies...

¿Dónde quedó la juventud en el espejo?

Y su eterno bienestar...



Ilustración: Apolo y Marsias por José de Ribera

viernes, 11 de septiembre de 2020

DESINTOXICACIÓN


Protegeme,
te lo ruego Madre de Dios,
este mal,
ahoga mis pulmones,
en mis sueños,
me bato en un duelo
contra la dama del lago,
es la señora ansiedad.

Algo atraviesa mi corazón,
esta frustración,
como la punta de una lanza,
entrando por mi costado,
susurrándome al oído:
"he aquí los minutos,
que serán horas largas
para ti,
aquí en el fondo de tu
copa vacía,
donde mis labios 
son el veneno
que te presta,
segundos de vida..."

Ay, de toda 
agua triste,
derramándose por mis ojos,
cada vez cuando parpadeo, 
Madre de Dios,
seduce mi alma,
dame tu valor.

Es vivir,
un proceso imperfecto,
cascara muerta de una nuez,
sin razones, sin recuerdos,
se diluyen,
es mi dolor, 
saeta que flota en el cielo,
y se quema, 
quema como el sabor del vino
en la garganta.

Hoy, 
mi sombra ríe a carcajadas,
son mis manos,
un temblor constante,
sumisas al destino 
de mi castigo,
porque sólo quiero salir,
gastar el aire que no tengo,
llenarme los pulmones con 
el agua salada del mar,
ahogarme,
mirar de frente a la dama,
angustia,
me despido,
porque me voy hundiendo,
me voy muriendo.

Ahora, algo más llueve,
una promesa sin terminar,
residuo de la creación,
literatura cortando como 
navaja fría,
mi voz no es otra cosa
que una mancha sucia.

En nombre de las intenciones,
rotas por los malos pensamientos,
por las acciones y palabras,
humo de las penas,
tierra removida...

Justo a tiempo,
para dedicarle mis últimas
palabras a un cadáver,
a la última expiación,
a lo que no tengo 
y nunca tendré.

Amén.



Ilustración: Pain of Thinking por Tomek Biniek. 2008

ANIMOSIDAD

 
Confieso, es verdad,
tengo un problema,
dime si lo que ves 
en mis ojos.

Mi mente fue controlada,
por injurias que propiné
a mi prójimo,
nada quiero decir,
salvo mi satisfacción,
fue costoso el precio,
un ojo por otro,
una vida contra la mía.

Mira mis manos,
no les apartes la vista,
no bebo, no tengo razón,
no fumo, no tengo nada,
posesiones que absorben
mi alma, y me condenan
a sufrir en este mundo.

Sólo quiero gritar,
golpear el suelo,
en un arranque,
subir por las paredes,
y arrojarme al vacío 
de mis recuerdos.

No quiero ser indiferente,
es mucha esta sed,
por romperme la cabeza,
un hambre que no es fácil
controlar, es mi terror,
se quema, se quema,
mi piel, mi abdomen,
aquí va la marabunta...

vomité.

En mis sueños soy rabioso,
abstemio,
de todo, un pecador,
en mi vida un pasillo
sin fondo,
desintoxicado,
un cuerpo al que me
gusta golpear.

Todavía cuestiono,
el origen de este ardor,
directo en mi pecho,
un dolor que muerde 
y lacera mi cuello,
es una respuesta que 
ya conozco...

¿Cómo podremos coexistir?

Abre mis ojos,
son otra mañana en la penumbra,
toma mis piernas,
córtalas antes de partir,
derramé mucho veneno
por la nariz, por la lengua,
ahora sangran, 
sangran mis puños,
me quiero morir...

Un beso al pavimento,
insolente, 
al mundo loco.



Ilustración: Marilyn Manson

ABSTINENCIA


Estoy soñando con despertar,
otro día, igual que ayer,
con el temblor en mi cuerpo,
con todas mis ideas
revolcándose en el vomito. 

Quiero mostrarle al mundo,
mi nueva cara,
el espectro demacrado,
una tarde cuando el sol murió.

Amanece,
mira, el cielo abre,
las rejas incandescentes del infierno,
un desierto mis ojos,
un par agujeros negros.

Tengo sed,
por vender mi cuerpo,
a un cruel carnicero,
piernas y testículos,
autoridad y cabellera.

Príncipe de la desaparición,
esclavo del silencio,
nadie escucha los latidos
de  tu corazón,
es una máquina de matar,
ya no, ya no más,
y maldigo tu suerte,
condenado todo el tiempo,
intercambiando gestos
tras el espejo.

Tengo frío,
si acaso la historia no miente,
imbécil, condenado a repetir,
los mismos pasos sin dirección,
ahora y cuando joven,
el mismo destino parece,
un pozo sin fondo.

Y ahora,
con todas las almas en el limbo,
gritando al mismo tiempo,
¿Cuál nombre dirán?
Tuyo o mio,
en nuestras manos yace,
la carne quemada de los
muertos...

Oh, abstinencia agotadora,
eres peor amante por las mañanas,
desearía cortar mi cuello,
te maldigo,
y me fastidio,
porque es tal mi pobreza,
las carencias de espíritu,
me he cansado de bailar
y nada conseguir,
porque eres tú,
abstinencia,
y el sol es tuyo,
en un romance secreto,
¿Qué puedo decir?

No quiero amanecer...

Ahora,
bajo la mirada de Dios,
eres tú, mi justo castigo,
purifica mis anhelos,
mis extravíos,
mis remordimientos,
purifícame en un milagro,
con una bala entre los dientes,
un pedazo de carne cruda,
nada escapa a la sangre,
nadie escapa,
sin morir antes. 



Ilustración: El martirio de San Felipe por José de Ribera

lunes, 7 de septiembre de 2020

SOCIEDAD SUICIDA

 

A todos los habitantes,

bailen para sus amos,

encuentren en sus rostros,

el deseo perdido

de los muertos.


Una mosca pegada en la pared,

temeroso ser humano,

con la mirada perdida en el cielo,

vestido con el negro de la noche,

bajo sus párpados,

habitan para siempre,

el remordimiento

de los que se fueron.


Ciudad de ignorantes,

huesos comestibles,

aquí las balas son

bendición del aire,

democrática elección.  


¿A quién vas a rezarle?

Somos máquinas sin voz,

nuestra alegría,

marcada por el dedo del Diablo,

somos una bomba de tiempo,

explotando donde 

los inocentes nacen.


Vamos sin encontrar un nombre,

santo, pecador, humano,

expectativa media para vivir,

esclavos de la nada,

cuando matar no es suficiente,

nuestro sufrimiento es

un tesoro enterrado.


Sociedad suicida,

vertidos desde los ojos en el cielo,

a una vida que pronuncia mal 

las vocales, las fracciones,

máquinas tan imbéciles 

con problemas diminutos.


Sociedad suicida,

disponiendo de su sombra,

un ramo negro de flores,

cazando los gusanos,

las babas, los minutos,

son prestados, 

a la sociedad que nada significa,

en sus palabras,

la culpa es un estado superior

de consciencia.


Es la vida,

una frágil línea 

que divide perder de ganar,

un permanente vacío existencial,

o un drama cuyo final,

es una pesadilla 

descomunal. 


Ilustración: Sangfrais por Michel Lagevin

A TODOS LOS MONSTRUOS


Mírenme con sus ojos de plástico,
de iris rosado o verdes,
moldeados por el dedo del hombre.

Creo haber escuchado,
la voz de los ángeles,
tal vez cien, o mil,
al unisono:

¿Por qué habríamos de ser compasivos?
somos almas perdidas.

Y hablo a todos los monstruos,
en este bello mundo,
encarrujados por el miedo, 
por su propia especie,

Mírenme, tomando vuelo,
desde un vaso quebrado,
moral de una sociedad
que se devora a sí misma.

Mírense directo en la pupila,
a pesar de los años,
sobrevivimos con el
estómago revuelto,
hay se agita en el corazón
colectivo,
un nido de gusanos,
las entrañas de la tierra,
buscando venganza.

Confieso mis temores,
no existimos en ningún lugar,
somos sombras de la carne,
una memoria dividida 
entre el ruido y el silencio.

Somos alimento para animales,
pasando las noches con los parpados
sostenidos con clavos,
es el trabajo del dolor,
es verdad,
nuestra sangre tiene sabor.

Nuestras necesidad,
es con el ser humano,
real, asesino, despojo,
hijo, hermano, padre,
cadáver, 
confesando de una
imaginación a otra,
porque una vez terminado
este poema,
la plétora es siempre 
la misma...

no existimos...

si algo es verdad

es que nunca nos 
volveremos a encontrar...



Ilustración: Otto Dix

viernes, 4 de septiembre de 2020

UNIENDO LAS PIEZAS

 

Aquí no es la eternidad...

Atorado entre paredes,
es una trampa mortal,
nuestro cuerpo cubierto 
con la carne, 
debajo, habitan los huesos,
nuestras piezas.

Convénceme,
esta vida es demasiado grande,
eleva mi espíritu
a través de complicar mi mente.

De pie,
frente a la máquina,
el tiempo es un ataque furioso,
abre tus ojos,
observa las fases de este día,
sigue por tu camino,
observa la figura en el suelo,
hablarán contigo las migajas.

Encarnando una idea,
libertad para andar,
por esta carretera de sueños,
una palabra, un ensayo,
contraatacando con fuego,
respirando este aire
por encima de las nubes,
aguantando el pesos de
las olas,
la tierra no parece sonreír.

Voy imaginando 
otra realidad,
uniendo las piezas
del futuro...

Así van los años,
cruzando nuestros latidos,
nadie es un héroe,
perdiendo la batalla contra
la enfermedad,
no está en el aire,
no está en el agua,
la mente es enemiga,
alma,
hoy reclamas un brillo,
aquel que perdone la indecencia,
alma,
hoy reclamas la victoria 
tras tus vidas en agonía.

Convénceme,
hay tantas cosas que no comprendo,
eleva mi consciencia,
una sombra cubre mi corazón.

Aquí vamos,
concediéndole velocidad al amor,
mirando por debajo,
los restos del orgullo,
hoy nada queda,
estamos congelados,
mirando los restos de la ira,
mordiendo el cuello,
una pieza conecta con la otra...

El amor es una flama inquieta,
divagando de un lugar a otro,
no es imaginación,
sucede en cada extremidad,
cuando de noche,
los sueños incendian su
inspiración,
asesinando un poema,
contra partes de un solo
dilema.

Libérame,
en alguno de tus suspiros,
son un misterio para mi,
en algún punto entre la luna y el sol.

Y sólo importa el día,
naciendo de la ceniza,
es resplandeciente gloria,
soñando con este momento,
cuando la existencia se
fundió entre la piel de
mis dedos,
terminé por escribir,
mi propio destino.

Decidí trascender,
sin complejo,
aquí estoy,
en mi nombre,
en todo lo que soy,
conformando una mente,
un espíritu,
encontrando mi realidad,
estado de la consciencia
donde pueda establecer
un hogar.


Ilustración: Obliteration por Roger Dean

martes, 1 de septiembre de 2020

TO THE LOVE CHILD

 

Fumando con ambos ojos,

reconozco un infierno nuevo,

he viajado en círculos,

perdido todo contacto

con este mundo

o cualquier otro.


No creo ser,

quien alguna vez

miré con inocencia

en el espejo...


Los caminos se cruzan,

es la cacería del destino,

la presencia que me acosa,

un sueño donde mi voz

no tiene sonido...


Donde mis ojos

carecen de luz...


Fluyo sin temor

entre ondas permanentes,

entre pinturas que se mueven,

mis ánimos hierven,

me gusta el ritmo,

me gusta la melodía,

el amanecer despierta,

iluminando todo el cielo,

afuera, afuera,

donde la enfermedad se encuentra,

pero es demasiado temprano,

siete con treinta,

no tiene sentido,

no lo tengo,

sólo éstas palabras.


Y es verdad,

sensación extraña en toda la piel,

imágenes grises de recuerdos,

impregnados sobre la almohada 

como sudor grasiento,

que no me fallen las palabras,

porque si este planeta,

si este universo,

son despojos de un sueño,

continúan siendo los mejores.


Cierra los párpados,

para que puedas ver,

se quema,

se quema tu casa

sobre la cúpula celestial,

se quema,

love child.


Cierto,

es mucha la presión,

puede que no distinga,

calor o frío

viajando a través de mis venas,

como la noche que bebe

un vaso de transparente licor,

el sabor es sangre,

derramada sobre el pavimento,

amanece y estamos secos,

aplastados como insectos.


Ay, madre,

en tus lápices concebiste 

mis suspiros,

en tus ojos noté

el sufrimiento,

en tus latidos,

realizaste el tiempo...


Ilustración: "El otro reloj" por Remedios Varo

DELATOR


Situé mis palabras,
en boca de otros,
haciéndoles daño,
miré las yagas, 
consentí curar 
mis heridas en 
el precipicio.

En mis manos
nacieron los gusanos,
fueron el sueño 
de un niño,
traicioné sus anhelos,
en mi, 
la edad triunfó. 

Fui yo,
y la otra voz...


Mis acciones,
fueron descubiertas
a plena luz,
como un hueco en la tierra,
y solté mi lengua
para mover mis labios, 
mi vocación es invencible,
sentimientos que se imprimen,
con el sudor de la vida.

Es verdad si lo digo,
delaté mis intenciones
y deseos,
olvidé mi corazón,
y maté 
todos mis recuerdos.

Cuando le sonreí a la noche,
prometí lo imposible,
no sucumbir a la seducción 
de la estera marchita,
aquella oscuridad
donde las moscas
hacen el amor.

Sobre esta tierra,
la idea de un cielo,
no es otra cosa que
la condena misma,
en visiones vi,
este universo colapsar,
canté bajo las luces,
mediando entre 
el ruido del sol 
y el silencio de la luna.

Cuando fui ave
corté mis alas,
nací perro,
para intercambiar
casi por nada,
mi corazón.

Mis palabras,
hicieron el mal,
fueron un eco
brillando de noche,
mientras los años pasan
sin voltear,
la carne resiente
toda su indiferencia.

Delator de injurias,
de la poesía,
de la juventud que se acaba,
sosteniendo en mis manos,
una jaula dorada,
guardando el aire,
porque las nubes vaticinan
una tormenta,
quizá hoy llegue el apocalipsis,
o tal vez, mañana...

Fui culpable,
de las promesas que firmé,
con la tinta que sustituye
mi sangre.

Y esta bajo mi carne,
corre por la ruta
de los recuerdos,
en vista del mal que hice,
en mi vida se cosechó 
los crímenes de toda,
toda la humanidad.


Ilustración: absurdian