Hablen de mi,
a la sombra de sus enemigos,
basta un momento,
suspiro o parpadeo,
en este destino incierto.
Nunca me sentí tan vivo...
Marché de frente al enemigo,
conjurando los días,
las ideas que divagan,
sobre senderos cubiertos
por los sueños,
resultando un cuerpo vacío
nuestra batalla.
Mira bajo mis acciones,
me habré ido para entonces,
quiero detener el tiempo,
en el instante cuando
la juventud fue llana,
reconocible en nuestra cara.
Desearía conocer,
todos los pájaros que surcan
el cielo,
los insectos aplastados en
el pavimento,
me habré ido,
junto con ellos,
en recuerdo del tiempo
perdido.
Y tenemos ideas diferentes,
porque somos,
almas apagadas,
carentes de nombre,
las temporadas llegan
y se estacionan sobre nuestras
cabezas, muriendo al atardecer...
…porque profundo es siempre el abismo,
un silencio que no conoce igual,
entre nuestras bocas,
entre el ruido que acontece
en el mundo,
nuestro dolor común,
manos que sangran...
Ay, de los carniceros,
afilando sus cuchillos,
gritándole a sol,
tan ciego y sordo,
encontrando colores que
no existen bajo las pieles,
ay, de los moradores,
ay, de los desatendidos,
porque el cielo es grande,
ay, de la sangre,
conduciendo nuestros pasos,
ay, de nuestros deseos
corruptos...
Aplícale un torniquete
a mi corazón.
Ata mis manos,
un un dedo,
dibuja la frontera,
entre la vida y la muerte,
soy el verdugo de tus enemigos,
el Señor, los guarde en su gloria.
Abre tus ojos a un mundo nuevo,
donde el fervor quema,
donde la vida es distinta,
llegando a las especies,
a todos nuestros pensamientos
y súbitas tristezas,
ahora, la vida sucede
en nuestro interior.
Afuera, sólo divagamos,
arrepentidos por el deseo
de cada día vengarnos,
a plena luz,
y volveré para atar mis manos,
descubrí que estoy roto,
en mi locura,
soy poco menos que nadie,
el rito de extinción de una sombra,
una marca negra de sangre...
Descubrí que,
no soy lo que amas.
Ilustración: "El Batman que ríe" por Jock

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