viernes, 11 de septiembre de 2020

DESINTOXICACIÓN


Protegeme,
te lo ruego Madre de Dios,
este mal,
ahoga mis pulmones,
en mis sueños,
me bato en un duelo
contra la dama del lago,
es la señora ansiedad.

Algo atraviesa mi corazón,
esta frustración,
como la punta de una lanza,
entrando por mi costado,
susurrándome al oído:
"he aquí los minutos,
que serán horas largas
para ti,
aquí en el fondo de tu
copa vacía,
donde mis labios 
son el veneno
que te presta,
segundos de vida..."

Ay, de toda 
agua triste,
derramándose por mis ojos,
cada vez cuando parpadeo, 
Madre de Dios,
seduce mi alma,
dame tu valor.

Es vivir,
un proceso imperfecto,
cascara muerta de una nuez,
sin razones, sin recuerdos,
se diluyen,
es mi dolor, 
saeta que flota en el cielo,
y se quema, 
quema como el sabor del vino
en la garganta.

Hoy, 
mi sombra ríe a carcajadas,
son mis manos,
un temblor constante,
sumisas al destino 
de mi castigo,
porque sólo quiero salir,
gastar el aire que no tengo,
llenarme los pulmones con 
el agua salada del mar,
ahogarme,
mirar de frente a la dama,
angustia,
me despido,
porque me voy hundiendo,
me voy muriendo.

Ahora, algo más llueve,
una promesa sin terminar,
residuo de la creación,
literatura cortando como 
navaja fría,
mi voz no es otra cosa
que una mancha sucia.

En nombre de las intenciones,
rotas por los malos pensamientos,
por las acciones y palabras,
humo de las penas,
tierra removida...

Justo a tiempo,
para dedicarle mis últimas
palabras a un cadáver,
a la última expiación,
a lo que no tengo 
y nunca tendré.

Amén.



Ilustración: Pain of Thinking por Tomek Biniek. 2008

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