viernes, 21 de agosto de 2026

NACE UN COCODRILO

 

Eres quien eres,
creciendo en un sueño verde,
veo tu extremidades acercándose,
pequeñas, oscuras,
sin forma que no sea la mía,
un espejo para la rabia,
para la ternura,
explotando bajo 
agua estancada.

Oh, madre,
una banda de rock n´roll,
aludiendo en sus letras la oscuridad,
son jóvenes, son visionarios,
un tercer ojo en la copa,
sufriendo en tres minutos y medio,
melodías duras,
rítmos cadenciosos,
se besan bajo el escenario,
el ruido nace en un estallido,
en sus voces mezcladas,
oh, madre,
soñaste con esta perdición,
la advertencia fue tuya,
una canción perdida 
matando las estrellas.

Cuál es el costo del orgullo,
aullándole a la luna en el agua,
en el fondo de una palabra,
dura como las piedras,
sus colmillos emergen primero,
de tu carne y la mía,
cadenas de esta vida
y nos vuelve bestias,
las escamas,
 y ojos pequeños.

Estoy mirando la tierra, 
la música suena tan fuerte,
haciendo un agujero para mi cabeza,
golpes con la guitarra, golpes a los platillos,
veo mis ojos hundidos en el fondo,
gritos al micrófono, golpe tras golpe,
felices de no permanecer secos,
una cuenta interna,
felices están los muertos,
felices de bailar y no saber nada más,
felices los muertos,
en fauces de quien nace primero,
y mastica sus almas al azar.

Qué tendríamos en común,
tal vez la música
o la devastación,
estamos preparados,
escamas y hocico,
me reconocerías por ser feliz
o un objeto más,
elegante en tu nombre,
saliendo del agua negra.


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