Es la vida un tesoro,
guardado en el océano de tu alegría,
opaco y perdido,
qué más puedes hacer,
dejarte llevar hacia la luz,
hundirte más y más
en ti mismo.
Somos el espejo
de un drama cotidiano,
el futuro pretendiendo existir,
aún si hay lágrimas en el camino,
respira,
toma aire,
busca otra vez.
Qué ha pasado,
tras años de silencio,
cargando tu corazón vacío,
es momento de ser libre,
repite después de mi...
Hermanos y hermanas,
tanto es mi deseo,
y arde como una herida furiosa,
demne su fuerza,
denme su vida,
sólo quiero volver a soñar.
Sirenas o peces,
somos la caída de una civilización,
nadie sabrá,
de cuántas batallas huiste,
fuera del agua,
toda la vida
recibe treinta monedas.
Oculta profundo el tesoro,
nada regreses,
nada digas jamás,
sea carbón cayendo del cielo,
brillante como la luna en lo alto,
una noche de verano
y largos oleajes
por sobrevivir.
Ilustración: "La sirenita" por Nika Goltz

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