Es normal,
la inspiración en los libros,
en el nitrato del celuloide,
son los salvajes 70,
el sueño espeso
de la mente fantasma.
Sobrenatural.
Quién recita ahora,
tras una hora convertido
en flor, aroma o abeja,
nuestras almas
se despojan de su carne,
muertas.
Un espacio como ningún otro,
cabidades entre los ojos,
sólo la música logra
lo que nadie,
un testamento
inconfesable entre manos,
tal vez mañana,
mañana podamos
ser millonarios.
Escrito con sangre,
vino, saliva, orina,
moviéndose en la vibración
de la voz, cuando aislada,
es desesperación,
un amigo,
un extraño,
la frontera del cuerpo,
que nunca llora
su partida.
Es normal vacilar
antes de saberse vivo,
cortejando la pobreza
en este mundo,
un ojo sobrenatural,
elevado como el amanecer
destroza la noche,
y resbalando por las mejillas frías
del sufrimiento.

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