jueves, 13 de diciembre de 2018

VOLUNTAD


Comenzando por el principio,
una tierra espectral,
donde la vida y sus ilusiones,
hace mucho se desvanecieron,
tan egoístas fueron,
como los humanos,
hurgando sin saber,
dentro de un agujero negro
tal como la consciencia,
una herida,
el sueño han muerto.

Voluntad como poder,
redundante es,
un esfuerzo al doble,
el pasado enseña,
su nombre es ayer,
en este y otros poemas,
mirando de reversa el futuro,
adelantando el presente,
ejerciendo mayor fuerza,
golpeando el mundo,
inocencia de ojos cerrados,
durmiendo hasta tarde,
cuando el tiempo no era un lamento,
cuando el cuerpo era hermoso,
se manifiesta la edad,
tras pasos certeros,
admirando los festivales,
honrando la musa de sangre,
en todos sus deseos,
años y caricias.

Alarga las manos,
cubre tu rostro,
caerá lluvia,
como tantas veces antes,
condenando la víspera,
repitiendo la miseria,
repartiendo un pedazo de pan,
cantaros de agua limpia,
beban los otros,
saciando tu propio ego,
tan brillante como el sol,
caliente como la vida sobre prados
 verdes e distinto olor,
llena con voluntad tus emociones,
las acciones transformadas en hechos,
tan vanos,
crueles y humanos,
en bienestar de una sola idea,
liberación idea del espíritu,
un vaho contundente escapando.



Ilustración: Dave McKean

martes, 11 de diciembre de 2018

TODA LA NOCHE


Vayamos a fumar un rato,
lejos de cualquier salón,
afuera donde no existen los candiles,
lejos del rumor de los muertos, 
lejos de las luces,
un rato fuera de nuestros cuerpos.

Salgamos a caminar,
un momento eterno en la oscuridad,
orando por la misericordia de Dios,
desprendidos de sangre y el cuerpo,
la vida sucede más lento.

Parecemos muñecos,
tan faltos de movimiento,
en nuestros corazones, devastados,
y vemos cruzar ambulancias,
frente a donde otros disparan,
mostrando sus fauces.

Si abres los ojos,
verás la cama con las sábanas blancas, 
con esencia tibia, apenas desprendida, 
yéndose junto al brillo de la luna,
amanece y las sombras esperan tras de la puerta,
la vida es una fiesta que poco a poco termina.

Escucha a enero gritar,
cuando el frío quema como la zarza, 
incendiándose con media ciudad,
afuera en las calles,
la curiosidad es una afilada navaja,
una broma pesada,
un rostro de plástico,
derritiéndose frente al espejo.

Cruzan sirenas el mar negro,
igual a tantas noches en vela,
sobreviviendo bajo los párpados,
suplicando por luz de día,
y nosotros sentiremos sed, 
tal vez un ataque cardíaco, 
porque la supervivencia es del más apto,
aquel con dinero,
aquel con el arma,
soñando como lo hacen los muertos,
cuando una jeringa no es suficiente,
nuestros ojos son bombillas apagadas.

Toda la noche,
la ciudad llora,
siempre antes de dormir,
vamos, fumemos,
una última bocanada,
vamos, bebamos,
el último trago de amarguras.

Y van las ambulancias por las calles,
toda la noche, 
cuando el lobo sale a cazar,
todos al mismo tiempo hablan,
no hay más luna o estrellas,
salvo por la eterna luz eléctrica.


GRUNGE #2


Voz de lo irreconocible,
arrastrando los pies,
calle en calle,
adoleciendo el futuro,
selección natural,
en rostro de tus amigos,
sobre la banqueta triunfantes.

Habitantes de la ciudad,
laborando la rutina incansable,
civilización en ruina,
detestándose como a su prójimo,
nadie conoce a los demás,
nadie pertenece a sí mismo.

Sobre tu rostro,
la lluvia,
la realidad se desvanece…

Soñando con un jardín de flores,
alguien muere,
se ahoga,
fuego en sus ojos,
siempre fue tan diminuto,
una sombra sin manos...

Tan largo es el camino,
vayas a donde vayas,
si decides volver,
no escapas de tus acciones,
son fantasmas,
tu nombre,
otra piedra hundida en el río,
otro día en depresión,
y su nombre es el mismo.

Vida, eres un drama mejor vendido.

Muerte, solución tan fácil.

Guerra, barata situación.


Ignorancia, resultando sin razón.

Volátil es el carácter,
de los sobrevivientes del vicio,
con el cráneo divido en pedazos,
la ciudad es un cementerio,
cuando en los años de oro,
fuese una endiablada faena,
todos esos reflejos olvidados,
cuando nadie más voltea la mirada,
entre todos,
ahí estás,
temiendo la llegada de la edad.


lunes, 10 de diciembre de 2018

CELEBRACIÓN DEL LUTO


Mánchate las manos,
cuando toques mi rostro,
con tu sangre o con ajena,
vierte el secreto en tu vestido,
esta noche,
nos despojaremos de las formas,
adiós huesos,
despídete de la carne.

Mánchate las manos,
cuando amanezca y asesines otro amante,
de la voz en tu cabeza,
un arma filosa,
envíame una carta,
la que escribí hace diez años,
pinta un cuadro nuevo,
tal como si me hicieras el amor.

Envíame la carta,
el paquete con una bomba dentro,
el racimo negro de tus mechones,
tu vestido blanco,
el anillo quemado,
eres y somos,
espíritus que despiertan de noche,
cuando otros cuerpos celebran.

Mánchate las manos,
cuando toques mi rostro,
levanta toda la ropa del suelo,
no pronuncies nunca tu nombre,
utiliza para tu pluma negra,
la tinta de besos perdidos,
subrayando los detalles 
para morir y volver, 
a este mundo en plena huida.

Heredaremos la corona de espinas,
máximo trofeo de sangre,
levántala ahora y siembra tu pesadillas,
envíame tus regalos,
y daré a ti mis deseos de bondad,
vayamos a un lugar solitario,
para despojarnos del frío,
de otro invierno ciego.

Confrontemos tus manos y mis pies,
las entrañas viejas,
los cimientos ridículos,
nuestras capas deteriorándose, 
aun cuando la sociedad porte vestidos,
albor de una nueva era,
desearía estar enterrado,
entre gusanos y sangre y delicias de pan.

No es motivo de vergüenza,
mánchate las manos,
cuando toques mi rostro,
mánchate las manos,
cuando arranques un nuevo corazón,
tus manos,
tan rojas como el ocaso.

El cuchillo está desnudo,  
hundido en el fondo del suelo,
liberando miel color sangre,
mánchate tus manos,
con el vino jugoso y delgado,
sigue mi última voluntad,
mánchate las manos
y no las apartes de mi rostro.


viernes, 7 de diciembre de 2018

SHOOT DYLAN


I.

Un solitario.

Mantente en el camino,
al sur o norte, 
donde no te permitas olvidar la tormenta,
con la vista al frente,
más allá del polvo, del viento, 
de los hogares de madera y las constelaciones negras,
lejanía enmarcada tras líneas de luz blanca,
reflejando el brillo de cada ojo
como si fuese una perla sumergida,
cristalino e inamovible
en un sueño del paraíso con sus largos campos floridos,
disolviéndose lento en un susurro,
y con ambos pies por delante, 
en la ruta que convenga colocar la mente,
esperanza en el camino de un sueño solitario,
para siempre lo eterno,
imposible de vislumbrar a corto plazo...



II.

En la mira, un dardo, una bala, una opción para escapar del movimiento de la escopeta.

Ciudades de polvo,
saturadas con los recortes y papeles y escupitajos
de pobladores sin cabeza,
transcribiendo el mismo discurso una y otra vez,
sobrevivientes del amanecer,
por favor, no griten, no supliquen,
avanza el cenit, la luz en la circunferencia del cielo,
concentrando virtud, es humanidad,
por favor, no se asusten, no disparen,
nos son palabras simples contemplándose tras el espejo,
los estereotipos, las opiniones, los artículos, los poemas,
respondiendo fuerte a las proezas,
pariéndose para su complacencia
bajo el sol diferente de los campos, valles
a mitad de cada viaje y besos,
escritores de páginas amarillas,
de loables facturas en revistas cercanas a la pantomima,
la tendencia de hoy es el ostracismo, 
señalando la meta, el mismísimo destino,
ahora y como siempre lo quisieron:
Disparen, disparen al loco,
disparen al ídolo,
disparen al poeta,
disparen al músico, al cantante,
disparen al trashumante,
disparen al trovador.

Ha detenido con la palma de la mano,
un relámpago, un milagro, las palabras profanas,
el trotamundos, pisadas de un vagabundo, de un callejero,
inventando cada instrucción de polvo,
divergente de todas sus formas y esferas,
dibujada como un cuerpo, un rostro, una señal,
faena con potencia de locomotora,
rasgando las cuerdas, merodeando a través de las ciudades,
discutiendo con los núcleos, los átomos,
la proyección de efemérides nuevas, 
tan inmerso en el solsticio de penumbra,
los días nacen distintos, únicos, bellos o deformes,
será tiempo para discutir y tragar las preguntas,
la mayor de las respuestas una vez pasados los años,
telones de arena, tras los párpados e ideas…



III.

Manías sobre seis cuerdas.


Luces de automóviles en la oscuridad,
arrancan desatadas sin pestañas,
par de ojos nerviosos cuyo tránsito no detienen,
transitando el gran pasillo negro de la ciudad,
derribando tumbas de héroes que figuraron en 
ninguna realidad, agentes del servicio y avejentados,
martillando las calaveras con agujas,
siguiendo el ejemplo excelso de un día complicado,
y su legado fue, un carácter de sentido mutilado,
porque tanto importa el dinero,
los bolsillos continúan llenándose,
y poco importa tu identidad,
bajo la visión juiciosa somos iguales,
hijos irrefrenables del desastre,
nuestras caras son la misma roca sin brillo,
escribiendo una rutina llena de disparos,
canciones de amor desvencijado, 
canciones con cualquier estrofa,
enmudecida para excitar a los pervertidos,
hombres de negocios celebrando sus miedos,
con la mente partida, con su doble exacto,
carentes de finura, llegando por donde nos fuimos,
cuando la música suena es excelso pecado, 
y trovadores de la colonia olvidada
huelen a loción de pocos centavos,
hambrientos y diligentes perdiéndose en un sueño,
el susurro persistente de las noches,
y conocen lo que las cloacas gritan,
los neumáticos revientan,
las cuerdas explotan,
sobreviven seis de doce,
sobreviven cuatro de ocho,
sobrevive la esperanza en Dios.
Él nos salvará.

Secundan boletos falsos,
nadie verá el espectáculo sin comerse sus huesos,
cadáver espinado, perdido entre los árboles marchitos, 
pueden decir lo que prefieran,
el mundo es libre y es mayor caos y otro cementerio sin voz,
nadie está por encima de ti,
eres el músico, el poeta, el otro yo, el sentido y el filósofo
quien pregunta y responde,
inconcluso, finado, el número, el centro, una “o”
racimo deslucido de imaginación,
suspendido en el aire frente al camino,
levitando por encima de los autos y camiones de carga, 
en la fiesta de fin de año donde participan corruptos y  marginados,
festín de colores pardos y hambruna que resplandece al ocaso,
y tecleas lo que nadie comprende,
"Ya están muertos..."
Doblando sus tobillos en la esquina cercana,
soñando con el misterio de la repartición ideal,
"abajo el marxismo, arriba el neo liberalismo",
o al revés tras un sosiego de inverno,
concepción abrupta del revolucionario ebrio,
significa para todos lo poco para uno,
desechos químicos alcanzando el altar,
llegados en la mudanza de soldados con uniforme blanco,
y ellos disparan,
y ellos tocan las guitarras,
y ellos nos sueñan a nosotros,
nadie vendrá, no hay cena,
viste sus huesos colgados y secos en el desierto,
la gente no vendrá.

(los tiempos continuarán igual…)



IV.

Triste despertar: otro día de mierd*.


Abandonas el país de los mimos,
caes directo en el callejón de los vagabundos,
sin techo por elección, ofreciendo drogas de pavimento,
polvo para hornear, pastillas para nunca soñar,
evitando dormir para roncar,
recuerda tu nombre porque no lo has perdido,
antes de ser atracado con un pie fuera de la cama,
existen aun las historietas porno,
diálogos con el alma pendiendo de un hilo,
alma de todos y ninguno,
cuando el fuego parece extinto,
todavía, fumando una madrugada de tantas,
las miradas lucen tan oscuras,
desenfocadas.

Te arrojaron del auto principal,
ibas sentado cuando el mundo giró,
ibas caliente y cómodo,
fue honda la caída, un golpe fatal, 
y todavía tienes el corazón roto,
las perspectivas poco importan,
un cuerpo conveniente,
descompuesto bajo las farolas de la noche,
y te levantas cuando otros muertos resucitan...

Oh de los recitales abandonados,
de las máquinas oxidadas,
mil guitarras eléctricas y percusiones subatómicas,
ojos morados por la pelea definitiva,
previniendo un mayor desastre,
congelándose en persecución de testigos,
amando lo que no se puede recuperar,
momentos propicios para llorar,
cuanto desperdicio de hojas en tinta quemada,
letras que envejecen en el abandono,
vagabundos se beben la transparencia del aire,
cristales rotos en el callejón, otros placeres
de alcantarillo y cuerdas rotas agarradas del pescuezo,
nadar a la luz de la luna como recién fugados,
en la sombra del embarnecimiento temprano,
esperando por comer un día más
y todos los rasgos,
todas las razones,
las horas compensando el sacrificio,
coronándose como único destino,
desvaneciéndose al amanecer.



V.

Tú y yo... a través del camino.


Vamos de regreso a casa,
tu mano y la mía,
como dos amantes dispersos, congénitos,
leyendas tras la bruma húmeda y otros deseos,
girando como rocas en un mundo sin control,
forajidos que nada supieron ni temieron,
carrera contra el tiempo sin contemplación,
a mitad de los años sesenta,
sin otro lugar a dónde ir.

Consulta son tus párpados,
el sol nunca podrá cegarlos,
coloca una nueva carga,
no tengas miedo de fallar,
no apuntes a tu cabeza.

La botella está vacía,
supuran las heridas,
lágrimas de enervantes andanzas,
sobre pueblos donde el calor afloraba,
la oscuridad asciende,
no apuntes a tu cabeza.

Victimas de la tormenta seremos,
llegando más allá del tiempo,
días pasajeros de nuestro transporte,
barato, pero no cualquiera puede abordarlo,
solicita un cuaderno para las normas apuntar,
en la carretera no hay dueños.

Maquillando el ánimo,
bebiendo del agua de la tierra prometida,
como dos leprosos, calaveras sin relojes,
aprendiendo de pasos equivocados,
detrás de nosotros un sonido externo,
tampoco se detiene,
no creemos en la muerte,
padeciendo de muchos dolores,
aunque siempre soltamos carcajadas,
no apuntes a tu cabeza,
mira ahí está,
por quien buscamos satisfacción,
sujeta bien la guitarra,
ajusta una vez más tus botas,
la noche nos expone a su juicio,
bajo la mirada de lo desconocido,
dame tu mano
es el momento de la verdad.

Dispara.

Dispara.

Dispara.


miércoles, 5 de diciembre de 2018

CENTELLAS


Centellas
como luminarias en tus ojos,
centrifugas,
posándose en la carne 
de tus labios.

Centellas,
refrescando con su fulgor,
un rincón en el universo,
su brillo impera
en el espacio con su color,
son lágrimas en el cielo,
el verde tu vida.

Centellas,
en un sueño,
tan fantástico,
tan grande,
como tus latidos,
así habla tu corazón.

Soñaste con mil maravillas,
y lograste tus mejores momentos,
así los deseaste,
obtienes amor a manos llenas.

Y sólo eres tú.

Permite a la naturaleza escuchar tu voz,
jamás en tu memoria existirá un adiós,
acostúmbrate a ganar,
porque todos los días,
son para ti,
y tal como las centellas crecen,
siempre sonríen,
su sitio tal como el tuyo,
es la felicidad.

Centellas,
reaccionando a la luz,
al matiz de la mañana.

Centellas,
en tu nombre habitan.
Centellas,
ardiendo todos los días,
el tiempo no puede tocarlas.

Centellas.

Ahí.

Viviendo todas sólo para ti…

Saydee.



lunes, 3 de diciembre de 2018

MANDALA II



Y soy feliz,
te escucho,
escribo en tanto leo,
escribo y tu voz conforma la piedad en el ambiente,
una enseñanza de oriente,
una expectativa sobresaliente en la vida.

Juntando ambas manos
mi nombre es uno,
sufriendo la palabra,
respirando ardiente carbón,
frío de montaña,
espíritu ligero,
parpados apagados,
he previsto el comienzo,
nada más que la soledad.
Tú contigo.
Yo conmigo.
Hablando y respondiendo,
escribo mientras escucho tu voz.

Caminado,
durante horas,
en otros momentos,
expectativas de viajes,
bajo la montaña,
regresando
es el fin,
un trance,
asimilando el color verde,
vida, dualidad,
son tantas las plantas,
duermo de noche,
todas las plantas,
vagabundos etéreos,
sueños que brillan y se alimentan,
más allá de la ceniza,
bebiéndose la noche,
el sonido perdido,
estrellas.

Corazón en el centro del universo,
es el viaje,
una y otra vez,
rodando en descenso,
es carnalidad,
significado,
ascenso,
espíritu de una causa,
espiral y colores,
afuera es un movimiento,
antiguo,
cansado,
sobreviviente.

Trabajador.

Una es la tierra.

Los colores, tantos...