miércoles, 16 de diciembre de 2020

DIABLO AMARILLO

 

Has mirado los edificios,
se proyecta una sombra en sus paredes,
arriba en el aire,
un desierto de silencio,
ahí deambula,
un diablo amarillo,
tiene sed, tiene hambre,
su corazón debate,
entre el odio y el amor.

Frente a sus ojos,
bruma infinita,
su andar por el aire,
ruge como tormenta de arena,
es acróbata del peligro,
un viaje diario al averno,
sofocado por la noche,
por una guerra que no termina.

De un edificio a otro,
nosotros vemos nada,
un rumor, un soplo,
el abrazo del 
diablo amarillo.

Mira, asciende, 
formidable,
mira, cuidado con el brillo,
puede cegarte,
recibirás un castigo en tu cara,
una visión tras tus ojos,
mira, tras la neblina,
cuidado,
es el diablo amarillo.

¿Qué harás cuando el polvo levante?

Será una condena,
vivir del anhelo,
un corazón partido,
amor u odio,
es verdad, es el vicio,
una cortina gruesa,
cubriendo esta realidad,
los días, arriba en lo alto,
edificios parcos,
estas sombras calcinan,
la espalda del diablo amarillo.

¿Qué harás si viene por ti?

La trama es terror,
un juicio fatal,
por todas las almas,
justas y sedientas,
desarmando una vida
imaginaria, 
un fragor inexistente.

Un nombre guardado 
por siempre,
en su corazón...

Su corazón.

Su corazón.

batiéndose entre el 
amor y el odio.



Ilustración: Daredevil por Soma79, basada en el arte de Tim Sale

viernes, 11 de diciembre de 2020

UN PLANETA

 

Quiero comprender,
la razón para disfrutar los días,
cómo sobrevivir en este planeta.

Lejano donde estoy,
perdido en divagaciones,
estas voces, 
estos muertos,
alcanzo apenas,
a mirar el sol.

Punzada en la cabeza,
pocos recitan en felicidad,
estos sueños,
lo que viví en este planeta,
es mi pasado,
una roca flotando en el espacio.

Celebrando la inocencia,
con los niños,
en sus caras
infestadas con pelo,
son pequeños simios,
somos una raza delicada,
en mi piel,
heridas que sangran,
soy lo que me queda.

Este planeta va muriendo,
grita pero nadie escucha,
afuera en el vacío,
quedan los enemigos,
dentro,
espíritus y fantasmas,
cuerpos con armas,
suciedad,
que rima con sociedad.

Siento melancolía, 
punzante, en mi corazón,
fluyendo en mis venas,
transcurre el tiempo,
mirando las estrellas,
su falsa luminosidad,
nunca me repondré. 

Un planeta viejo,
nuevo, 
hube llegado a sus polos,
escuchado su voz,
a pesar de todo el ruido,
como un metal precioso,
un planeta destruido,
surcando hacia ningún lado.

Perdí mi nombre,
no es fantasía,
mi cabeza gira 
trescientos sesenta y cinco días,
un trabajo extraño,
sin consciencia, 
sin alma.


miércoles, 9 de diciembre de 2020

LLÉVAME A UN HOSPITAL

 

Tras una luz que abrazó la mirada,
mis ojos envueltos sin cesar,
el ramo de flores multicolor,
apareció ayer en mis sueños,
llegó su voz en un susurro,
antes que todo ocurriese,
tras el cristal rompiéndose.

Lee mis labios
como si se movieran,
un demonio se llevó nuestros días,
dejando atrás,
su complicada edad.

Quiero recordar,
cuando la vida estuvo
llena con bondad,
idealizando mil días
frescos como fruta recién cortada,
iluminados por un sol interminable,
quiero recordar,
lo que fue mi juventud,
lo que fueron esos días,
antes del quebranto.

Llévame a un hospital,
ya no tengo control,
tiritan mis manos, 
sólo hay manchas 
en donde hubo pensamientos,
llévame a un hospital,
y pétalos, uno en cada parpado.

Intravenosa en un pasillo largo,
caen las pastillas como una cascada,
¿Podré ver algo más que oscuridad?
confieso y sea mi voluntad,
rompí todas mis promesas,
y no estoy satisfecho.

Desintoxica mis intenciones,
nada escapa a la gravedad,
quiero esconder este dolor,
mismo que estalla mi corazón,
deja de respirar la posesión,
escuchó mis pasos en reversa,
un eco, el golpe,
de llantas reventando.

Y veo las flores
en mi rostro,
tan rojas y chorreando,
lavando mis labios,
cortando cada rastro
que fuese mi voz,
veo las flores,
y escucho lo que dicen,
son las flores,
las flores del mal.



32

 

Soy un testigo asustado,
de cuatro paredes,
inmateriales como el aire
que respiro,
son un espejismo que olvidé,
alguien no logró
defenderse a sí mismo.

Todas las ambiciones determinaron,
este es un mundo enfermo,
en mi mente y fuera de ella,
desearía extirparme la enfermedad,
saber lo que significa,
cruzar esa línea.

Aquí estoy,
moviéndome como un fantasma,
en el sueño de una realidad
que no es la mía,
una sombra que se pierde 
durante las horas de la noche,
un poco de polvo en el retrato,
un par de ojos que lloran.

Este mundo despierta,
apostándolo todo para ganar,
en mis labios hay silencio,
porque no conozco las respuestas,
a mil preguntas,
que azotan contra mi cara,
soy testigo 
e involuntario cómplice.

No pretendo nada,
salvo recordar,
este mundo que se decanta en la miseria,
mientras un año se nos escapa,
y es como el viento,
transparente y frío,
un sueño florido e imposible,
corre la fiebre a través de mi,
tal vez tenga algo por decir,
cuando estalle una bala
en mi cabeza.

Me gustaría glorificar mis poemas,
intentando culpar a alguien más,
pero la intención es clara,
como bailar desnudo en la lluvia,
como vestir de gala,
se termina este año,
¿Qué fue lo que ganamos?

Tengo miedo,
esos ruidos, esos golpes,
sobresaliendo en la noche,
cuando el futuro parece una mandíbula, 
voraz como una bestia con hambre,
tengo miedo,
miedo de mirar, 
de salir, de sentir.

Nunca quise vestir la vida
tal como la llevo en el cuello,
pero ahora comprendo,
es la cuota de los años,
sabor agridulce de la soledad,
un destello que anuncie 
nuestro renacimiento,
borrador de una historia sin final...


viernes, 4 de diciembre de 2020

GUERRA COMERCIAL

 

Mira este mundo,
partido en dos bloques,
concreto y arena, 
rellenos con dinero,
infinito, verde, 
hablando muy fuerte,
respira y patalea,
brota como agua 
de una fuente.

¿Sabes quién tiene la razón?

Una bandera u otra,
en este mundo que gira sin control,
lo vemos desde el espacio,
y este nos ignora sin remedio,
llegamos al fondo de la botella,
encontrando un rostro,
contra otro,
sus palabras y agujas,
conteniendo a sus espaldas,
tratándose como un par 
de perros con rabia.

Y tienen sus manuales,
en venta con rituales,
para adorar ídolos en papel,
usando máscaras de piel,
adorando su lengua universal,
billetes en el bolsillo,
sus números en la pantalla,
donde quiera que vayas,
es siempre lo mismo.

¿Quiénes somos?

¿Quiénes son ellos?

Una casa llena con luz,
un mundo vacío,
artificial como nuestras vidas,
sus cuartos y calles,
colmados con redes,
invisibles como los demonios,
y vamos al matadero,
hablando entre nosotros,
conectados...

Siempre dices que algo está mal,
yo te pregunto...

¿Cuál trinchera será nuestra tumba?


LA CIMA

 

Afuera de mi ventana,
una multitud espera,
ser medida, 
apenas sale el sol,
no parece justo...

Hay más luz de lo que aparenta,
el sol abre sus parpados,
muy despacio,
mirando este mundo,
desde la cima,
tan ajeno...

A nuestros problemas.

Quizá sea una carta,
un poema de revolución,
arriba en el cielo,
surcando como una flecha 
que no sabe dónde caer,
dando un brinco,
que sea de fe,
de caridad divina,
dar un brinco,
por la ventana,
hacia el negro vacío,
¿Sabré dónde caer?

Ya nada parece igual,
respirar también es diferente,
humanidad, 
temo por ti,
por tus multitudes 
fuera de mi ventana,
no eres igual,
a tu yo del año pasado,
yendo a donde querías,
antes que provocaran todo.

Es verdad, 
porque este mundo
no podría ser distinto,
su cause va corriendo
contrario al destino,
a veces logramos contenerlo,
dentro en la cartera,
son billetes con rostros
que desconozco,
yendo en caída libre,
cuando los arroje por la ventana.

La insignificancia tiene preguntas,
muere levantando la mano,
aire dentro, aire fuera,
fuera de mi ventana,
la multitud rogando, 
esperando ser medida,
bajo el sol que despierta,
tan lejano...

Mirando sin hacerlo,
desde la cima.


jueves, 3 de diciembre de 2020

REALIDAD VIRTUAL

 

Caminé con pies descalzos,
encima del pasto de un jardín,
fue un día soleado,
en mis pensamientos,
pude ver en mi cara,
una sonrisa,
que jamás conocí.

¡Que maravilloso año!

Tantas teorías por aquí,
fijando la mirada en la pantalla,
vistiendo de negro,
sentí un dolor repentino en el pecho,
quizá fue mi corazón.

Puse mis oídos en el suelo,
esperando escuchar las pisadas,
promesas de un futuro mejor,
escritas sobre papel,
dichas en labios de cualquiera,
fueron mis últimos instantes.

Caminé con pies descalzos,
encima de un monte de ceniza,
fue un día nublado,
en las calles,
nunca puede ver a nadie,
pude ver en mi cara,
una sonrisa,
como este mundo, 
abandonada. 

Puedes verlo en mis ojos,
grises como una piedra,
un archivo descargado,
mis recuerdos cotizados,
con valor de cero,
tuve que comer mi cerebro,
mezclado con helado,
eso dijeron los noticieros.

Dime,
cómo salir del vacío,
si estoy vivo,
atrapado en un juego sin final,
soy el fantasma enmascarado,
disculpa todas mis impertinencias,
recitando para mi,
una paradoja,
dime,
si acaso alguna vez 
fui real.



Ilustración: Monkey por Lynn Curlee