jueves, 25 de junio de 2020

APATÍA MOTORIZADA


Quisiste apreciar el mundo,
siendo apenas un retoño,
cuando la vida era desconocida,
una promesa para la eternidad.

¿Qué aprendiste al crecer?
Ideando tus tardes en soledad,
aquellos alegres cumpleaños,
tardes llenas de sol,
un trágico suicidio.

Aquí viene y va,
apatía motorizada,
tú que viajaste a la infinitud,
un día de tantos,
compartidos con la nada,
profunda en su mirada,
agridulce, el sabor de sus besos.

Si el tiempo hubiese estirado,
comprometido a detenerse,
todo lo entiendes ahora,
nuestra adultez no parece
lo que nos platicaron,
ojalá ser joven no
fuese una condena,
ojalá las sensaciones,
el placer, durasen todas
las horas del día.

Aquí vienes,
en un parpadeo te vas,
apatía que bebes directo de mi vena,
portando un vestido incomodo,
sí, aquí estás,
forzando hasta la locura,
tus ideales,
tus sueños,
sometidos a la velocidad de tu ímpetu,
superficial como marca de
llantas sobre el pavimento,
se queman como tu corazón.

Es un juego ralo,
esta vida con barniz en los labios,
rojos como sangre,
pero tus ojos,
azules como la melancolía,
adornando el cielo,
tus manos son
verdes como la vida,
destilándose de tierra,
y tus dientes,
negros como este dolor,
avanzando juntos hasta
el fin del camino.

¿Dónde caíste ahora?

Directo en el exilio,
un pequeña pradera,
tras tus años de júbilo,
aprendiendo cada segundo,
hoy es el exilio,
tras algunos años descoloridos,
no parece cruel,
porque aquí,
tras el riel del abandono,
eres nadie.

Mira,
las flores saludan,
a tu reflejo en el agua sucia,
escucha,
tu espíritu sublimando,
esta voz la reconocerás,
partiendo del suelo gris,
alcanzando ningún lugar.


domingo, 21 de junio de 2020

VIBURNUM


                                                                            tercera parte de la trilogía
                                                                            del hada verde.


Fui el sueño de un pájaro.

Antes de gritar.

Un ángel numerado,
vida en otro planeta,
a kilómetros de aquí,
donde late mi corazón,
pasaporte de mentiras,
cifradas en tu mirada.

Luces extrañas en el cielo.

Hoy mis ojos lo saben,
fue un plan,
para engañar este mundo,
un prodigio de palabras,
el tiempo sacrificándose,
lo supiste una vez,
y luego cada hora,
el bien común es un planeta
atiborrado con ficción.

Llámame por otro nombre,
normal de tráfico pesado,
virando en callejones,
oliendo la cloaca,
mi rostro de rata.

Sálvame con tus manos,
quema la cultura,
grita directo en mi cerebro,
míos son tus días,
los que tuve se murieron.

Parece no tener sentido,
tan diminuta consciencia,
el viento helado,
noches eternas,
así, destacando la vejez,
las ideas,
resguardando luz de centellas,
no contengas lo que quieres,
cruza un alfiler por mi ojo.

Sana paranoia,
concluyendo a tiempo,
a punta de pistola,
no tenemos sentido,
abandonamos las métricas,
completando los números en el mapa,
una serie de pistas borrosas,
el sentido contrario
a tus deseos de extinción.

Todos los problemas,
solucionados con
una lluvia de verano,
esperando no caiga
sobre la tierra el planeador,
una descarga eléctrica,
igual a tus sentimientos,
es de noche y no puedo esperar,
vamos contra el viento,
piloteando la visión.

Sobre el tablero,
un dirigible intercepta la torre,
jaque mate,
dos colores,
siete de espadas,
as de corazones.

¡Oh, que triste!

Sí, es verdad,
como una columna inclinada,
levitando como pluma al viento,
será tu sangre,
chorros de tinta,
será una masa de carne,
instrumento de supervivencia.

Imagina una respuesta,
para tu mejor test,
radical experimento,
habremos de caer,
desde el pico de la montaña,
directo en el cráter
son nuestras emociones,
maniobras torpes,
cuéntame lejos,
vestido con el agujero negro,
ay, de la vida en la tierra.

Apaga tus sueños,
no delates la extinción.

Apaga tu cuerpo,
no muevas de lugar tu anhelo.

Apaga tu mente,
no vuelvas a caer.

Caminaré,
desconociendo el miedo,
encapsulando mi voz,
bajo una leve mirada,
los días parecen no durar,
oh no...

me caí.



Ilustración: La Quimera, por Gustave Mareau

sábado, 20 de junio de 2020

EL GATILLO


Esta sensación...
hoy es un eco,
recorriendo el interior de la carne,
golpeando directamente los huesos,
pariendo un sonido...
es uno, dos...

Fortificando mi atención,

Palabras convertidas en
el aroma de la noche,
una alucinación para matarlos
a todos, en un arrebato,
abre fuego.

Busqué un cuerpo en
lugares equivocados,
el destino parecía bromear
conmigo,
descubrí las mismas personas,
en el tiempo de los vicios,
recordé el frenesí a
campo abierto,
cortando con la bayoneta,
justo en el centro del estómago.

Mi primer recuerdo:

yo disparé.

Poeta de selva blanca y cueva negra,
la noche perpetua el silencio,
dentro de los sueños,
sufren los inocentes...
son la madre...
ahogamiento...
un hermano...
con versos...
son la raíz de padre...
racimo incontenible de lujuria,
bastando para romper la razón.

Estos dedos,
deslizándose,
son rojos y arden,
a través de la suave oscuridad,
la noche no tiene cara,
sólo de amantes conoce,
resguardando sus crímenes,
prometiendo el cielo,
su enamoramiento es pasajero,
adrenalina, velocidad,
abriendo el pecho,
cerrando la mente,
matándola
en su propia paz,
enterrándola.

Tengo una crisis...
para afrontar,
el gatillo no grita,
sostenido por mi dedo,
el mundo está en mi cabeza.

y yo disparé.

Poesía.



Ilustración: "I am a Cuervo" por Kirby Sattler 

jueves, 18 de junio de 2020

ENTRE NÚMEROS


Un conteo en reversa,
preparando la evacuación
 del planeta,
adiós animales,
adiós sembradíos,
hola, días que no tienen nombre
y realidades alternas,
manejando diferente las palabras,
las razones, los sonidos,
adiós especie humana,
estoy dentro,
soñando con el paraíso.

Pagando el impuesto
para el oxigeno,
bajo un plato de sopa,
sorpresas para mis amigos,
niños por nacer,
impuestos por mirar el cielo,
persiguiendo el sustento diario,
algo malo ha sucedido.

Desearía un sexo unificado,
dejando el destino a la suerte,
ganar premios,
un chorro de basura tóxica,
intestinos de acero,
una placa de la CÍA,
un rostro de plástico que dure
 la eternidad en las estrellas...

Personas tercermundistas,
sustento de vacas doradas,
pollos, cerveza, televisión fría,
hermanos de la extinción mundana,
en el horizonte despega un cohete,
explotando justo cuando despega,
necesitando aire para respirar,
reconociendo que no somos,
elegidos por el sacristán del diablo,
escapando de la contaminación,
durmiendo con balas de plata
bajo la almohada,
y llora el timbre de tu
teléfono portátil,
eres el licenciado,
titular sin nombre,
motivo de nuestra extinción.

Parpadean,
las pantallas en nuestros ojos,
decidiendo la emancipación,
y también prefiero ser libre
 en otro lugar,
ondulando sobre un cráter,
como una bandera sin aire,
despidiendo mis emociones,
siempre falsas,
y adiós vanidad.

¿Puedes sentirlo también?
Perdimos los huesos,
son negros y son eco,
como los recuerdos,
dejos de tristezas,
acertijos sin resolver,
costumbres del siglo pasado.

¿Puedes sentirlo?
El fin se acerca,
estoy dentro,
evacuando el planeta,
ajeno para cada rostro,
chino, mexicano, inglés, coreano,
el fin se acerca,
hola estelas dulces,
cortezas rojizas de sangre,
flotando en el espacio,
cortando el sonido,
siempre asustado,
frágil y ser humano...

Un conteo,
en tu cabeza,
manecillas,
silencioso es el ocaso,
entre números cantado,
crisis de consciencia,
crisis de personalidad,
crisis intestinal,
crisis infinitas,
pasivo / agresivo,
caen desde el cielo,
los satélites,
 regresando a sus casas.


***

Dame asilo,
quiero pausar mi espíritu,
dame rosas,
para adornar la tumba
 de mis ancestros,
dame una calle,
para vagar todas las 
 tardes sin rumbo,
quiero desaparecer,
quiero duda y frustración,
dame semicírculos
 girando en el opaco cielo,
dame esperanza,
ahora soy un fantasma,
dame la hora,
quiero clave para conectarme,
ser potencia mundial,
el color definitivo
 antes morir por siempre,
bendíceme en un grito,
dame un espejo
 con tu rostro.


miércoles, 17 de junio de 2020

LA SONRISA FURTIVA


Andando por las calles,
solo de noche,
con el latido de tu corazón
 entre los dientes,
miraste lo que nunca
estuvo ahí,
una luz que nació
en tus ojos.

Mírame en la pupila,
como un animal renací,
entreteniendo el hambre,
con pesadillas,
fui humano y
mis errores jamás corregí,
fui como todos en mi especie,
la bacteria del juicio final.

Partidarios de la muerte
y nunca lo supimos,
realizando el ridículo,
divagando entre carcajadas,
tanteando una fecha,
permitimos llegar el futuro.

El amanecer no concede
otra oportunidad,
requiere un sacrificio,
luchar con uñas y dientes,
un rito peligroso,
el sol parece despierto
mientras yo agonizo.

Son las necesidades,
tan humanas como reales,
imperio de la adversidad,
invitación a la deriva,
complicando nuestras vidas,
sueños que se rechazan,
tras la sonrisa furtiva.

Quedando a solas
en la oscuridad,
discutiendo con nadie,
en mi sombra
atoré las palabras,
obtuviste un señuelo,
oportunidad para reiniciar todo,
tu camino fue vanidad y deseo.

Vana esperanza
cayendo como la lluvia,
perdiéndose entre
los charcos y huellas.

Nunca deseé reconocer,
mis fallas,
ahogaste tus lágrimas
con arena y sal,
un mito de tu anhelo,
un amor solitario
gritando en la bruma:
soy el simio,
el necio,
el hielo,
el silencio.




Ilustración: Fragmento de Alicia en el País de las Maravillas por John Tenniel

domingo, 14 de junio de 2020

BERBERIS


                                                                          segunda parte de la trilogía
                                                                          del hada verde.


Encontraste tus minutos de fama,
regresando en el tiempo,
cuando en 1990
disparaste un revólver.

Organizando un viaje espacial,
sólo para ti,
como un breve descanso,
fue mi voz en tu cabeza.

Describiste mi vida,
a partir del ruido,
mirando la ventana
en cada amanecer,
con tus ojos poseídos,
escuché tus dedos
oprimir las teclas,
bebimos del café cargado,
humeante,
un trampolín afuera,
cargado por el viento,
en algún lugar,
en algún momento,
preguntaste al borde, 
en la carne de mi oído:

¿Recuerdas? 

¿Dónde estuviste?

¿Quién eres?

Una fantasía bajo el calor del verano...

Cuando los reflectores cesaron,
en tu casa sólo hubo lágrimas,
aunando la oscuridad de tu cuarto,
ceniza sobre las sábanas,
di lo que gustes,
fueron regadas por las calles,
abandonadas en ninguna parte.

Escribiste un poema largo,
cuando el humo se disipó,
levitando alrededor de mi cabeza,
ya no reconozco tu nombre.

¿Recuerdas?

Haber soñado con los planetas,
sometida en tus geniales ideas,
colocaste categóricamente las palabras,
aplastando mi cara en el pavimento,
besé tus suelas,
y despertaste.

¿Recuerdas?

Confesaste tu crimen cuando dormías,
un planeta rojo con anillos que giraban,
una luna blanca abarcando tu rostro,
mientras el mundo callaba,
silencioso como una rata,
apuntaste el revólver,
cargado con tu imaginación,
disparaste...

¿Lo mataste?

Sí.

Y todos mis pensamientos
te los dedico,
aún hoy,
cuando es clara la noche y
estos edificios altos parecen saludar
por siempre y jamás dormir,
todos mis pensamientos
te los dedico,
escribiendo a pesar del ruido,
escribiendo en tanto
el silencio besabas,
escribiendo durante siete segundos,
escribiendo a partir de una idea,
escribiendo desesperadamente,
escribiendo sobre un papel fino,
confeccionado con cáñamo,
con todos mis pensamientos...


***


¿Dónde estuviste?

A punto de comenzar una hoguera,
para quemar la angustia en tus manos,
como el frío eterno,
aquel que sucede en el espacio,
un chantaje emocional,
de frente al espejo,
es ceguera para el alma,
girando alrededor del planeta,
chocando otra vez contra el suelo,
calcinando tus cartas en la hoguera.


¿Quién eres?

No lo sé,
un eco en mi garganta,
cientos de promesas que realicé,
flores grises en un jardín de piedra,
un suspiro que solté anoche,
escapando de nuevo hacia el futuro,
salvaje y determinada,
ahora no sé,
salvo por los poemas que redactaste,
a través de mis manos inquietas
y mi corazón que humeaba.

Preguntaste:

¿Cómo puedo regresar el tiempo?

Ayer quemaste el sol,
en tus dientes de diamante,
quedé ciego por mirar directo,
susurré en tu oído,
pero tus labios no se movieron,
disparaste el revólver,
creo que morí.

¿Cómo puedo olvidar y nunca más 
 mi júbilo sancionar?

Dediqué minutos intensos,
muy duro fue para mi,
perder otra vez la oportunidad,
incluso soñando esta vida,
nunca semejará una película
que te guste,
aun en los apuntes,
tus letras suelen volar,
y regresaste del futuro,
donde ya no existo,
jamás lo mencionaste,
algo más se quema,
mis gritos,
se queman
mis gritos,
desde hace tanto...



Ilustración: Jeff Lemire 

sábado, 13 de junio de 2020

SI FUESE TU POLILLA


A mis párpados,
rígidos,
dedico la trasnoche,
a mis alas,
surcando el viento negro,
tu voz,
la que escuché
cada vez más cerca.

En mis sueños,
naciste únicamente para mí.


Jamás esperé,
la hondura de tus ojos,
brillando a pesar 
de la abisal oscuridad,
quedé condenado,
a volar por siempre,
a tu lado.

Mi creencia no fue suficiente,
tan sólo el acopio que brinda
el fuego,
nunca miré para otro lado,
sólo lo descompuesto
en un gesto tuyo,
expresando 
nada.

Quiero darte,
de mis alas,
su polvo,
te sirva algún día
como alimento,
y a tus días
mis latidos...

Anoche,
sobre tu cara,
una marca descubrí,
ardía como hecha con luz,
tendida sobre el suelo,
escrita a mano

Fue una promesa.

Sálvame,
el mundo está de cabeza.

Salva
mi vida.

Salva
mi alma.