martes, 31 de agosto de 2021

SUBLIME

 

Cada momento en solitario,
sólo conozco silencio,
en lóbregos días que muerden mi cuello,
y sé que lo único que necesito,
es a ti.

Más allá de las estrellas,
cada recuerdo queda encerrado
entre mis manos,
sólo quiero gritar cada noche,
eres todo lo que quiero,
lo dicta mi corazón.

Jamás podría cambiar,
los pasos que damos juntos,
a instantes de la ascensión,
nuestras voces se mezclan,
y es tu sonrisa cuando amanece,
majestuosa imagen,
antes de irnos a dormir.

Eres tú,
aire que respiro,
mis días convertidos en oro,
llegas tú y la lluvia se va,
aunque el sólo existir,
es tortura suficiente,
encuentro motivación
y total consuelo,
porque eres tú,
a quien necesito
para sobrevivir.

A ti,
se abre mi corazón,
si este planeta dejara de existir,
y sus días se apagaran,
eres lo único que necesito,
a ti,
tus besos en mis labios,
tu aliento en el mío.

Hermosa,
sublime para mi.



ALIENTO DE VIDA


                                                                                                     Dedicado a Dios Padre
                                                                                                                      a Dios Hijo



Sanador de almas,
comparto esta vida contigo,
Señor, podría ser el principio,
el final de todo lo que conozco.

Y en este momento de debilidad,
suplico a Ti, el perdón,
un poco de tu aliento de vida,
porque eres la Verdad,
suplico a Ti, por justicia,
para este mundo,
para cada uno de tus hijos
e hijas.

Guarda en nuestros corazones
tu fe, hazla crecer todos los días,
quiero creer tu salvación,
más allá de un momento de calma,
trasladando la carne a la tierra,
aun después de caer una y otra vez.

Guárdanos, Señor,
en tu misericordia infinita,
cobíjanos en el reposo de tu caridad,
escúchame Señor,
afuera hay tantos que necesitan de ti,
permítenos amarte todos los días,
bríndanos valor para defender 
la inocencia,
devuélvenos a la vida,
cuando carezcamos de tu gracia.

Perdóname, Padre,
sólo Tú eres absoluto,
permítenos mirar de frente a tu Hijo,
nuestro Salvador,
permítenos aprender más de Él,
continuar con su ejemplo,
sea nuestro camino.

Te suplico,
libera mi corazón de este mal 
que aqueja mis latidos,
veneno embriagando mis pensamientos,
libérame del odio, Señor,
te suplico arrodillado,
tan sólo Tú eres la cura,
nuestra salvación.

Tu manto es el universo,
en tus manos,
sostienes nuestros anhelos,
en ti guardas a todos los inocentes.

Y gracias, Padre,
por mi vida tan maravillosa,
por estar en mi y conmigo,
te suplico protejas a todos los míos,
colma de alegría sus días,
son tus niños,
gracias por salvaguardar su destino.

Dedico mi vida, 
mi talento y poesía,
a Dios Todopoderoso
y su Hijo, 
mi Señor Jesucristo.

Gracias por siempre.


lunes, 30 de agosto de 2021

EL CALOR

 

He sentido tantas veces
que podría morir,
en cualquier momento,
en medio de la noche,
con ambos parpados caídos,
y de pronto, 
llega el amanecer.

Aquí, tan cerca de un filo,
frente a la inmensidad de la luz,
un halo quemando el iris de mis ojos,
y todas las estrellas alrededor,
girando en su propia utopía,
preguntando al espejo,
si esta carne y sus huesos,
no son más que una prisión.

¿Cuál es su causa?
Dónde radica entonces la verdad,
el calor de las palabras,
las dudas que nunca terminan,
¿Quién eres?
¿Qué significa tu nombre?

Más allá de los cuadros,
las hojas en blanco,
el sudor, el silencio,
sin aire fuera de este mundo,
más allá de tus deseos,
del calor más intenso,
acaso será posible mentir,
cuál es la verdad.

Hoy, el precio resulta demasiado,
por disfrutar un vivir lento,
corriendo sobre la última línea del borde,
cayendo en cuenta de esta realidad,
tejida con las texturas del aire,
de los sonidos y memorias,
serán los sentimientos,
planeando el último golpe,
una red inmensa de palabras,
allá, donde no gira el viento,
allá, donde apenas y existe el calor.

¡Ominoso! 
Terror a las alturas,
de las profundidades,
dónde quedó entonces,
la sensación,
el presentimiento,
el miedo a morir,
en abandono perpetuo,

iremos a volar,
muy lejos, muy arriba,
donde una ilusión se torne 
en algo más que fantasía,
casi el centro del universo por acariciar,
sea bajo tierra, bajo el mar,
plástico, azúcar, amor u odio,
la distancia,
muy lejos, muy arriba,
tómate tu tiempo
antes de despertar,
porque en aquel sueño
que tanto luchas por construir,
nunca morirás.



miércoles, 25 de agosto de 2021

ACUÍFERO

 

Dame un momento bajo el agua,
una vida entera,
antes de nacer de nuevo,
antes de saber que todo estará perdido.

Respiración arriba, 
estrellas abajo,
un largo camino a emerger,
deseo interminable por volar,
tirando mis deseos,
por la borda más cercana,
antes de humedecerme los labios.

Una noche cualquiera,
preciosa a la luz de la luna,
detengo mis intenciones de volver
a un lugar común,
escribiendo sobre mi piel,
contemplando la copa vacía.

Y resulta plausible,
sobrevivir una eternidad en 
las profundidades,
sin respirar, devorando nada,
es un sueño embelesador, 
contemplando el filo de la navaja,
este mundo es azul.

Despierto para empaparme la pupila,
con la espesura de las nubes,
un imperio perdido desde siempre,
eco en el fondo,
un manto saciándome la sed,
un rayo apenas visible,
de luz y estupor.


SON PAGANOS...

 

Cuando actúan como inocentes,
y sus ojos hurgan en la basura,
alimentan su hoguera,
hablando cuando nadie escucha.

Adoran la figura virginal con 
rostro de piedra,
suplican y exaltan,
aun cuando ignoran la compasión,
sirviéndole besos y comida
directamente al sol,
la fuente de luz y llamas.

El atardecer ilumina sus cicatrices, 
llenando el cariz en sus ojos,
un saludo rojizo,
vistiéndose con plata y seda,
comprometiendo alma y cuerpo.

Compartimos un crimen,
tocando el frío cristal de la noche, 
la vida va y viene,
rápida, silenciosa,
olvidándose de nuestros nombres,
descarapelándonos la cara,
una vez que ha reclamado los restos.

Y sabes, tratan de evadir la realidad,
aun cuando los días no terminen,
y su juventud intacta resulte,
beben y comen de otros,
sudando el miedo a contemplarse
tal cual son,
pálidos y hedonistas.

Vivir en un sueño,
es bailar cada instante en superficie
de la luna, tan blanca y pura,
guardando tras sus parpados,
la piel que se decanta perdida.


sábado, 21 de agosto de 2021

PERSONAS

 

Alba. Siete cincuenta y ocho.
Mirando tras el espejo,
más allá de mi piel y bacterias,
busco desaparecer,
ahí donde no quisiera nunca ir.

Personas, afuera en la calle,
detenidas haciendo fila,
está el vecino francés
y su esposa delante,
esperan ambos por aprobación,
junto a un niño que quiere 
ir su salón y aprender de historia,
viviendo aquello que los libros
enunciarán apenas como un malestar.

Y mi piel parece temblar,
en cuando decido exhibir algo 
más que la verdad,
esperando descubrirnos la cara,
el pecho y los talones,
evolucioné al siguiente peldaño emocional,
y ahora, no tengo idea,
a dónde debo ir.

Personas, disculpen la falta de respeto,
no soy más que un animal,
enjaulado y despreocupado,
viviendo en cómoda soledad,
cuando todo lo que digo es mentira,
y sólo busco desaparecer,
ahí donde nunca quisiera ir.

Y el alma está al desnudo,
sola en el frío pavimento,
por favor, que los siglos se detengan,
sería reflexionar todo
lo bueno que hicimos,
mientras tengamos vida,
porque el tiempo nunca,
nunca dará las gracias.

Alba. Ocho cinco.
Están las voces, 
tantas, expandiéndose en el eco,
el momento es todo y su recuerdo,
instante explícito en la historia,
créanme cuando digo,
para beber del veneno
no requieres explicación.

Y dirán, tienes una deuda con nosotros,
son libres para despotricar,
perjudicando con las manos,
quiero saber si alguien afuera,
podrá perdonarnos,
nos debes una explicación,
cuando nadie espera guardarse
las palabras en la bolsa de sus sueños,
podrá alguien creernos.

Ahora, cuando todo es cierto,
el encierro, la enfermedad
y su estrago en nuestras cabezas,
¿podrá alguien perdonarnos?

Todo ha sucedido,
tú, con tu cuerpo desnudo en el cielo,
yo, arrastrando sin ganas,
todo lo que aprendí en el salón de clases,
por todo el suelo.



UNA COPA LLENA CON TRISTEZA

 

No te sorprendas,
si no leo tan rápido,
tengo la mirada sumergida
en el pasado, en lo que fue
y no podrá ser nunca,
sintiéndose tan real,
verdadero y único.

Y mando todos mis pensamientos
a volar, lejos, al carajo,
arrojándolos desde lo alto de
un edificio de cristales negros,
y me pregunto,
por qué estoy viviendo,
para quién.

Es verdad, este mundo es muy grande,
tan sólido y perfecto,
una vista inmensa hacia la nada,
sosteniéndose con el temor,
bebiendo de la copa,
derramada con tristeza.

Y quiero regresar,
regresar a esos momentos,
cuando todo fue inocencia,
en mi vida,
mientras eran otros 
los que morían.

Este corazón no permanecerá roto,
divagando y fumando la blancura
de las nubes en lo alto,
habrán nuevos secretos por descubrir,
regresando al sentido eterno 
de la propia vida,
un lugar tibio y cómodo,
aquel que no viva dentro de la copa,
una copa llena con tristeza.