jueves, 21 de octubre de 2021

LA SAL EN TUS OJOS

 

La sal en tus ojos,
resbala lento hacia tu boca,
choca con su contorno,
húmeda y tibia.

Y se queda sola,
como un susurro perdido
en la negrura del espacio,
ahí donde no brillan las estrellas,
lejos, donde nada importa.

No viene de tus sueños,
sino de un corazón afligido,
aquel donde reposa tu nombre,
una mancha negra en el cielo.

Y debes pagar el precio,
de mantener muy alto el orgullo,
cuando a veces, te derrumbas,
sin existir algún remedio.

Lentamente se enfría,
endureciendo el sonido de tu risa,
acariciando los poros de tu piel,
desapareciendo pronto en un suspiro.

Y sólo le pertenece a tu alma,
anestesiada como el sabor de la sangre
pretendiendo escapar,
hacia donde nunca imaginaste.


Y parece advertir,
cuan infinito puede ser el dolor,
cuanto puede costar,
reparar tu corazón.

¿Quién eres tras la sal en tus ojos
 que siempre nubla tu vista?



Ilustración: Odilon Redon

domingo, 17 de octubre de 2021

PERSÉFONE

 

Ay, de nuestras almas,

al servicio de una figura tumbada,

sobre pastizales negros de filos rojos,

cuando el mito fue realidad,

decantándose en el aire sin dueño.


Perséfone, de tus sueños nació la primavera,

a propósito de morir antes que arribe el invierno,

cauto dejo de malas intenciones,

como una botella de vino rota,

gotea desde su cristal,

directo a la piel de vírgenes,

sangre que se impregna en la

corona de un dios infernal.


Ay, el olor de las rosas en el ocaso,

cauto con una herida en el corazón,

el motivo real de un secreto

que involucra flagelación,

ayer naciste gritando como el suspiro

de la fatalidad que se arrastra,

por los tejidos de nuestra realidad moribunda...


La serpiente que muda 

constantemente de piel,

ay, de los tiempos malos,

ay, de cada una de las carencias,

en el efímero instante que significa 

ser humano.


Perséfone, señora del averno,

selecciona entre tus deseos, 

un grano de arena donde el tiempo

perpetuamente se detenga,

tus dedos estarán sedientos,

gritan desde el trono de nubes negras,

señora, eres tú la magnificente flor

de la definitiva inspiración,

el encuentro de los elementos 

bajo una tormenta de ceniza 

que aun arde, que aun lastima...


Y sufres por el destino de nadie.

por su necesidad de cuerpo,

amor y palabras,

emociones, placeres, alegría y tristeza,

su temor y angustia,

el castigo cruel de ser la señora del averno,

presenciando el miedo en ojos de una estatua,

liberando por siempre al poeta,

hacia su desgracia de gloria y vileza.



Ilustración: Proserpina por Dante Gabriel Rosseti

RONIN

 

En ojos de tus enemigos,
la noche es más oscura,
en su iris muerto,
se refleja cada
caminos separados.

Es verdad,
atrás quedaron los días 
de triunfo, de esplendor,
este remordimiento es el filo
filo de la espada por donde 
hay que avanzar,
un juego sin nombre.

Apenas amanece,
no podría ser de otra manera,
un suicidio lento,
y no puede borrarse,
una flecha ardiendo 
en el centro del corazón,
de un perro sin dueño.

El destino,
es una canción sin ritmo, 
melodía o letra,
una pesadilla amarga,
escapándose por los bordes
de una capa negra
escurriendo sangre,
caliente, casi en llamas,
como el secreto de los errores,
consecuencias de respirar,
de sólo existir.

Ahora, es el mismo infierno cada día,
las voces de los fantasmas,
acosando en cada esquina,
la mayor de las derrotas,
el mismo corazón partido,
por quienes juraron proteger el reino,
pero esta no es una traición,
no es tragedia,
es una oportunidad 
de abrazar la redención.

Ay, de la guerra perdida,
estás lágrimas secas,
el juicio definitivo,
adiós virtudes,
el sendero está quemado,
hoy cuál es el sentido de 
continuar respirando,
salvo por las monedas,
que caen sobre la tierra
como estrellas ardiendo.


HIPNOTIZADO

 

Cuál es la distancia entre los átomos,
que conforman un pensamiento,
en el apartado centro de mi cerebro,
donde todo permanece quieto,
abandonado, silencioso...

Todo lo que tengo que hacer,
es sentir vergüenza,
desearle buena suerte a otros,
para que mantengan sus ojos
en el centro de un plato,
oro blanco, suave y lánguido.

Hipnotizado, 
la cacería ha iniciado,
está noche es una maleza,
y yo soy el fantasma de lo sagrado,
oro pálido, el secreto mejor guardado.

Todo lo que tengo que hacer,
es dibujar una línea en el cielo,
sin dedos y con los ojos,
estirando el cuello,
atado con una cuerda,
voces en coro destinadas a repetirse
sin encontrar su fin,
ascendiendo a minutos de 
conocer la perdición.

Busqué en mis recuerdos
diez años y atrás,
pasaron como un destello,
breve y filoso,
como la hoja blanca de una navaja,
y no sé cuál tiene que ser
mi auténtico destino,
porque nada recuerdo ya.

Hipnotizado,
a punto de caer,
caminando por la orilla resbalosa,
no puedo respirar, no puedo saber,
cuando dolerá continuar con vida,
soy una sombra sin cuerpo,
un sol carente de calor dorado,
no huiré, no puedo hablar,
correcto o equivocado,
desazón de lo imperfecto.

Y esta vida te da la razón,
quedando perdido
en un vacío tan inmenso,
un mundo lleno de problemas
donde sólo puedes ser tú,
manteniéndote firme
y cruzando la tormenta.

y he pensado en cuándo,
he pensado en el cómo,
las preguntas sin respuesta...

Todo lo que tengo que hacer,
es ser yo mismo,
encerrarme en una 
escena dramática sin fin,
ser yo mismo,
hombre o animal,
buena suerte,
y hasta siempre...


UNA VIDA MARAVILLOSA

 

Brilla el cielo esta mañana,
es momento de salir,
lunes o viernes,
no importa,
es la vida, es el mundo,
tuya esta sonrisa,
en cada uno de tus días,
resplandece el sol.

Visita el hogar de los ángeles,
admirarán la melodía en tu voz,
en tu cielo nunca habrá nubes,
sólo el fulgor que ilumina tu cara,
tus pensamientos, y recibes
mil invitaciones,
yendo de un lado a otro,
la gente te admira,
por la simple razón,
de hacer lo que amas.

Eres una flor que gira
donde la luz se mueve,
eres alegría, eres un ángel,
viviendo una vida maravillosa,
aquí, allá, donde sea,
tus cielos despejados,
son el sueño imposible de millones.

Vives una vida maravillosa
que parece nunca terminar,
sientes tu corazón vibrar,
todo parece perfecto,
las personas te rodean
de otras flores como tú,
tu hogar es un jardín 
con pasto de aroma fresco,
y colores que brotan cuando sonríes.

El cielo brilla todas tus mañanas,
tienes una vida maravillosa,
vives de lo que amas,
amas quien eres,
un resplandor cae y te sigue, 
no importa si es lunes o viernes, 
porque se trata de un sueño,
una fantasía,
guarda tu lágrima,
que nadie sepa tu mentira,
eres Dionisio con máscara de Apolo.

Cuando agachas la cabeza,
pasan como burla los años,
dejando abandonado 
el significado de vivir...

un sueño,

una fantasía.



Ilustración: "Greyed Rainbow" por Jackson Pollock

martes, 5 de octubre de 2021

COLOSOS

 

Supe de tu nombre,
como un golpe repentino de felicidad,
decidí derrumbar mi vida
en un impulso que atacó mis venas,
entrando por mis ojos,
explotando en el centro nebuloso 
del cosmos.

Supe de la gloria, del eco que abraza 
una voz que jamás titubea, 
obra de la poesía más intensa,
de una personalidad que no se disuelve
a pesar de las horas que se queman
durante la madrugada, 
sin callarse, sin perderse.

Esta es la niebla de la felicidad,
el humo que sale de tus labios,
de tu revólver cargado y caliente,
ahora despiertas de entre los muertos,
ahora que ellos poseen la última palabra,
pintando de negro tu panorama.

Titanes de la genética celestial,
humanos que figuran en los sueños,
de las criaturas que los crearon,
cíclico reflejo del mismo dolor.

Antes de asesinar a un pueblo,
de comer vivo a tu hijo,
lacera tu piel de acero,
respira el fuego de tus guerras,
una maldición envuelta con la 
pantomima de tus deseos,
míos o nuestros,
colosos que sostenemos el cielo,
la tierra con sus mares,
pilares de la caída,
de la desgracia.

Ay, de tu cuerpo surgió un falso profeta, 
advertencia en un eco
que promete jamás desaparecer, 
forjando los pilares de un mundo roto,
la esencia de su mal, con hierro y fuego,
solapando la injusticia mientras
llueven pétalos como lágrimas,
viacrucis de nuestra indiferencia,
oscuros y quemados.



LOS MUERTOS PUEDEN HABLAR

 

Hoy los muertos pueden hablar,
bendícelos, Señor, que estás en todas partes,
cuando sus palabras crucen a través
de la porosidad de los muros,
cuando sus ojos se detengan
en el centro de este mundo,
mirando de frente al abismo.

Y aguarden, antes de siempre escapar,
como el agua de la lluvia, 
a través de las bocas de inocentes,
un sueño que se desvanece para siempre,
antes de abrir los parpados.

Habrá un juicio que satisfaga el eterno deseo,
de sus sentimientos, sus vidas,
banderas que se queman al crepúsculo,
esperando un guiño fresco,
desde sus ojos negros.

Y ellos dicen,
hoy levantó el océano
su oleaje para chocar contra el resplandor
rojizo del amanecer,
a la distancia donde el mundo termina,
ahí, sobran sus palabras,
y una leve sombra,
acaricia las paredes con su mano helada.

Hoy hablan los muertos,
pero no con indiferencia,
a la eternidad que los somete,
ahora desprendidos de la carne y el hueso,
del dolor que conforma las etapas del corazón,
creciendo en negación,
y hablan con susurros cuando la noche
es más oscura, más silenciosa,
tal como si soñaran,
con la vida que se escapó de sus manos.

Los muertos pueden hablar,
y advierten el amanecer de un sol negro,
presagio de una vida basada en ilusiones,
cuando el cuerpo sucumbe a sus pecados,
el castigo de un Prometeo encadenado,
será la muerte para el mundo,
porque sólo en sus ojos,
quedará impregnada la verdad.