lunes, 25 de agosto de 2025

MÁS ALLÁ DE ESTE MUNDO EN BLANCO

 

Imitando la imagen en el agua sucia,
vástago de amarguras, 
su negativa un contagio voluble, 
cuando sus palabras,
desprenden veneno fresco y rijoso.

Dime si los colores son verdaderos,
mis ojos gritan lágrimas rojas,
si el cuerpo miente entonces,
cuál es su deseo, cuál su belleza,
si habremos de morir,
cuál vida que nos toca.

Mil días con lluvia,
reina de la profundidad,
arde este mundo con tu granada,
el discurso maldito de los enamorados,
un sueño tras otro para nunca despertar.

Cuántos terrores, cuántas las horas,
perdimos el alma buscando perfección,
ahora somos tú y yo,
más allá de este mundo en blanco,
salvándolo de sus protectores,
mentirosos, ufanos,
mecánicos y suicidas.

Dime si todo lo que hago importa,
mínimo o demasiado,
el hartazgo, el abandono,
qué sabes tú,
de cuánto sufrimos en este infierno
de manos vacías y mentes borradas,
ahora somos tú y yo,
bajo mil días con lluvia.


Ilustración: "Muerte de un patinador sobre hielo" por Fritz Rohm

viernes, 15 de agosto de 2025

UN BUEN CONVERSADOR

 

Sentémonos al filo del mundo,
suelta lo que te preocupa,
quema en tu lengua 
una hora tras otra,
el mundo es reflejo tuyo,
un pequeño infierno privado.

Tal vez el día se convierta en noche,
atascado en tus palabras,
qué fue lo que encontraste,
a quién viste cruzando la calle,
quizá el mundo gire para siempre
alrededor de ti,
cuánta suerte,
qué desastre.

Puedes ver, 
no todo trata de ti,
cuál es tu voz entre mil y millones,
un ramito de secas flores,
el ruido de una máquina descompuesta,
dime qué sucede en tu vida,
si alguien logra interesarle,
sigue y sigue y sigue y sigue,
no hay más conversación.

Escúchate con la boca llena de pájaros,
amanecer ya es una victoria,
bajo la cama sólo hay polvo,
vas caminando y vomitas,
el horror, lo que me queda de pago.

Dices y dicen
tal vez suficiente sea,
el empujón directo al hueco,
donde te esperan unos diablos,
tengas suerte entonces,
en lo peor y humillante del infierno,
por qué, tanta charla sin intenciones.

¡Qué locura!
tanto que hablas,
¡Qué necesidad!
escucharte sin parar,
no es una conversación,
es una batalla, tuya,
de tu ego contra la pared,
de este mundo para aplastarte.





EL ORIGEN DE NUESTROS ERRORES

 

Andando con prisa,
cada día yendo hacia el borde,
sobrepasando los límites,
esos que nunca se dicen,
alimentando la ansiedad
que se comparte.

Cuán abierto luce el cielo,
si nadie ingresa al mirarlo,
tendremos el suficiente espíritu,
imaginación o voluntad siquiera,
algo de esperanza para quemar.

Gota tras gota inundan el suelo,
el calor de un refuerzo,
nada anticipa la bondad,
nada la derrota,
así cruzan unos con otros,
los días pegados a la pared,
un terror crucificado,
nada tiene el sentido de ayer.

Aunque tanto puede el deseo,
por regresar a lo permanente,
al sitio cómodo de la juventud,
con responsabilidad tan escasa,
ahora, todo es derrumbe,
y la edad incita matar los recuerdos,
sin el origen de nuestros errores.

Andamos ciegos,
inquietos por el paso del tiempo,
con la piel vuelta en arena,
el cabello en frágiles hebras, 
cayendo despacio como piezas,
carne lacerada.

Atrás en el tiempo,
despertabas cantando sin lágrimas,
antes de sacrificar al mundo la inocencia,
hoy, sabrás de lo que hablo,
el café está caliente,
los zapatos boleados,
la ventana abierta,
basta un brinco de fe,
abandonarse al vacío del cielo tan abierto.



Ilustración: "Sibila" por Donato Credi

jueves, 14 de agosto de 2025

DEMASIADA INFORMACIÓN

 

¿Quién supo, sino el espejo?
Demasiadas notas
y sangre en el escritorio,
fiestas con luces de neón,
palabras cruzando el ruido,
una razón a medio secar,
en medio del cerebro.

Enloquecido,
tras los párpados de súbito,
despertando y nada saber,
fue demasiada información,
en clave de sol,
en clave tras un vidrio borroso.

Imagina un mundo sin temores,
la pantalla es tu luciérnaga,
hambre para miles,
y una tarjeta que todo lo puede,
humanos al finalizar la semana,
espíritus que renuncia a todo,
el domingo por la noche.

¿Sabes lo que necesitas?
Cuántas horas, cuántos los meses,
estos años nunca son suficientes,
crecer no equivale a superarse,
humanos al finalizar el día,
carne pícara derretida,
este mundo es la mandíbula,
que a todos tortura.

Lavaste tus manos,
con guantes puestos, usados,
no malgastes el tiempo,
es lujo que pertenece a nadie,
tal vez, enloqueciste 
sin notarlo,
con ambos ojos cerrados.

Tanta la tortura con sabor,
de vida programada,
doctorados y archivos reclutados,
el aire ya es otro, es noche y nubes,
repite, tras lo que hay en tu cerebro,
inminente olvido,
si tan sólo supiéramos,
hacia dónde vamos.

Es el mismo precio, un juego de siempre,
a dónde si marcado está el rumbo,
las imágenes de contagio,
las voces de olivo,
todo es el sueño de otro,
ilusiones que tuviste y ahora mueren,
demasiada información,
para jamás despertar.



Ilustración: "Ofrenda" por Leonora Carrington

miércoles, 13 de agosto de 2025

LA NOCHE A TUS PIES

 

Cinturón en destellos,
naciendo en medio del cielo,
esta noche,
es el fuego.

Será contada la verdad,
a precio de los dedos en cada mano,
unos menos, otros más,
vertiendo su sangre tras lo dicho,
llueve cuando nadie observa,
al fondo de tu oscuridad.

De la tierra, los cabellos,
ojos derretidos y mil bocas
sedientas, ángeles marcados 
con la suciedad,
místico velorio 
sin remordimiento.

Mira e ilumina, 
todo con neón,
señala el deceso,
el vacío es inmenso.

Somos puercos,
volando tras la nube,
verde o quizá negra,
somos de azufre o arcilla,
a punto de matar,
el desecho tóxico de
mil flores que devoran carne
en su frustración,
estás tripas jugosas,
son tuya bendición.

Ríndete, dobla tus manos,
el sol púrpura,
carcajea su radiación,
vuelve tus ojos, 
amarillos de sangre pútrida,
y su olor, el olor,
el vomito que ingieres,
cuando en tus alas,
queda únicamente fuego.

Cae, donde la noche se resiste,
a morir en tu nombre,
y el dolor es un paraíso,
escucha y mira,
lo que pronuncia la sombra,
en iluminada tortura,
aquí, cae, vacío.

Abre para ti,
del neón su esplendor,
aquí yace,
la noche a tus píes.



Ilustración: "El Hombre Lobo" por Maurice Sand

LA ESPINA EN LA CARNE

 

Abre la puerta de tu casa,
el filo donde nace la guerra,
es tu mente sumisa a la duda,
abre fuerte tus ojos,
palabras fuertes,
para este mundo sin ventanas.

Qué hago con el dolor,
un fantasma acosa mi descanso,
tan fuerte esta sed, 
contraria a la fe,
por qué el ímpetu debe ser humano,
un fuego inextinguible, 
el corazón no cede,
ante la misma pesadilla.

Cuál la decisión,
si acaso un crimen,
siete dedos en cada mano
y el horror bajo la luna,
arrastra las cadenas,
ve a deambular por las calles.

Lo que te odia, espera,
en medio de la inmensa oscuridad.

Toma la corona y duerme,
recita en sueños lo pendiente,
alguna deuda real con la carne,
ardiendo frente a la nada, 
eres poco, eres obscenidad,
coloca tu mano tras el fuego,
satisface esta pesadilla.

Estaré siguiendo cada palabra,
tras lo que señale tu sombra,
si no es engaño,
estaré aquí putrefacto,
muerto cual espina en la carne.


viernes, 1 de agosto de 2025

HUMO DE NACIMIENTO

 

Estoy gozando
de todas las mañanas,
con un parpado abierto
y otro cerrado,
disparando un revólver al aire,
todo sea por capturar,
un aliento salado.

Jugando para ganar,
en apuesta equivocada,
el sol va desciendo,
afuera hay vampiros,
acechando de lejos,
haz todo de nuevo,
y cuando sea momento,
más allá, brindemos...

Ahora, me fallan los ojos,
no hay más por hacer,
suspirando un poco de luz,
adicional para estos días grises,
ay, cuanta belleza sin nombre,
tira tus armas,
la pelea terminó.

Pero también es verdad,
robaron toda nuestra agua,
santa, cristalina,
ven, vayamos de nuevo a denunciar,
a los muertos que ayer enterramos,
la suerte es para novatos,
el dolor mundano,
es nuestro premio.

Rodando en un par de dados,
las bendiciones van y vienen,
suponen un gran plagio,
tal vez extravagancia o alegría,
cuando toda santería es vulgar,
un par de cabezas amanecen lejos,
soñando con el humo de su nacimiento.

Vas y apuestas por la verdad,
cuando en estos días
el sentido es la mentira,
los rivales se separan,
y el cuerpo traiciona sin decirte,
tan cansado de este trabajo sucio,
no, nunca más,
nunca por favor.