jueves, 31 de marzo de 2022

VERANO CIEGO

 

El sol está arriba,
dice una voz sin convencerse,
el sol está al centro,
susurrando las experiencias de una vida
extirpándose la sensación de asfixia, 
son las nubes de lo que callamos,
las nubes con su terciopelo blanco.

Encuentro lo bello en una melodía,
lo terrible en cualquier lectura,
con la tinta vertiéndose en la punta de mis dedos,
quema, todo es parte del mismo sueño,
ayer flotaba por encima de las tumbas,
roto por el brillo de una luna fría.

Sudan mis párpados,
en ausencia de luz,
lentamente fenecen,
aquí y ahora,
la vida es nada,
y a veces, 
es todo.

Desearía comprender la raíz,
el brillo de este sol profuso,
recita sus poemas sin aliento,
son el fuego, son una estrella explotando,
dictando los versos,
un vaho que hierve en mis labios,
quedándose petrificados,
como un fantasma tras el manto
de un rostro mojado,
una mancha sin forma, 
el calor viene del espacio.

Es dolor punzante en la frente,
privándome de la vista,
ensordecedor sonido de mil avispas, 
la más tierna y perniciosa poesía,
celebrando un soplo del sol,
arriba donde el cielo tiende sus lágrimas
y son diamantes cayendo como lluvia,
encima de la carpa de flores silenciosas.

No creo ver más allá de mi mismo,
continuar por la ruta que dicta la voz,
toda mística decide su personalidad,
sacudiendo su lengua sin quietud,
los sonidos discretos de la peor angustia,
rememorando aquel tiempo,
falto de estima, tan negro como ceniza,
en sus poemas, en su delirio,
esperando termine pronto el calor
termine este verano.

Sostuve un alma por su ala,
esperando en un sueño
su realización,
en cuanto la voz dicte su verdad,
lo que esta vida dignifica.

sin pretexto

sin explicación

tan ausente de luz.


 

Ilustración: "La creación de Eva" por William Blake

martes, 29 de marzo de 2022

CAJA FRÍA

 

Siento la renovación

eco, labios, una tumba,

gritos que contienen

las preguntas,

y no sabría decir,

si las respuestas son correctas.


Futuro, plasma, un sol rojo,

cuerpos como gotas de lluvia,

explotando su carne y entrañas,

puedes olerlos, quemándose en el 

atardecer soleado, cayendo 

hacia el abismo de tu boca...


Son vapores, saliendo directo hacia 

el mundo que nada teme o sabe,

son los recuerdos, manchas y gritos,

rojo, forma, caja fría,

es momento de vaciarse,

no, nunca, con esta red en la cabeza,

filosa, metálica, puntiaguda,

¿Qué es lo que esta noche arde?


Será este deseo de rendición,

mis ojos bajo tu carne

o este sol que todavía no explota...


Siento el impulso por atemorizar,

aun cuando los años parezcan polvo

sobre muebles añejos,

ojeras, labios, dedos que se desprenden,

amebas y otra imaginación por concluir.


¿Hoy vamos a brillar?

Humildad y gloria,

somos libres en hileras,

nadie besa el nombre, 

es zozobra, una resonancia que daña,

la impotencia de morir tras morir.


¿Dónde termina este juego?

Un tormento mojado por el odio,

alguien que bendiga estos sentimientos,

las palabras puntuales,

es imaginación por iniciar,

calcinándose en un resplandor blanco,

inocencia que se pierde,

mundo sin nombre, corrupto,

pálido, petrificado.



Ilustración: "Skull wearing a wreath of flowers" por Thomas Satterwhite Noble

VIL

 

Actuamos conforme dicta el cuerpo,
respirando el perfume de las flores,
como si la bondad en el alma no existiera,
el perfume enervado de carne ajena,
devorada sin pena, 
hurtando posesiones de incalculable brillo,
enervado, eso dicen del mal sus flores.

Es un deseo del corazón,
el motivo para esparcir el mal en este mundo,
eso dice el daño en mi cerebro,
agujero negro escupiendo sangre,
y puedo sentir el impulso recorriendo 
mis venas, surgiendo profundo,
cortándolas, llegando a mi piel,
puedes sentir lo mismo,
esta sed por lastimar, 
este deseo del corazón.

Y prometo,
enseñanzas sucias,
prometo depravación,
pies resbalosos, manos ennegrecidas,
sólo tú puedes ver el futuro,
tras la ventana de tu cuarto,
siempre sonriendo,
algo caerá pronto del cielo,
amaremos el fuego,
consumiendo la vida en el
fondo del infierno.

Habremos perdido el camino...?
o sólo estamos listos
para recibir la bendición...?

Giramos las ruedas sobre un cuerpo,
este grita y pide más,
giramos sus muñecas hasta romperlas,
mirando descender el sol,
quemamos las retinas,
bebiendo directo de la copa,
embarrando de sudor las sábanas,
jugamos a las cartas 
dejando a los arcanos ganar,
esto lo dicta el deseo,
actuando siempre vil.

Somos la sombra impactando la pared,
la carne que nunca se pudrirá,
amantes revolcándose en lo profundo del lodo,
y todo esto para qué...?

Y lo sabes,
somos espíritus en plena huida,
condenados al exilio,
aborreciendo lo triste y bello,
somos los genitales de luz,
una ficción percudida, gritos que piden más,
naturaleza hueca, hundida, muerta,
y lo sabes, somos las vísceras que sangran,
odiando, amando, sobrepoblando este planeta,
revolcándonos en el jardín,
ciegos, con manos y bocas a reventar,
por los racimos dulces de pecado.


lunes, 28 de marzo de 2022

UN PUNTO ROJO

 
Con la voz perdida, 
andamos ciegos en la oscuridad,
con los pies descalzos, 
sobre alfombras de cruces y cuadrados, 
en blanco y negro,
andamos sin sonreír, sin parpadear,
en silencio, sin boca y ni rostro.

Parpadea un ojo,
sin voluntad propia,
cual punto rojo en el cielo,
malgastando las horas de este día,
es aliento, es calor, es vida,
sumergiéndose en una inmensidad,
el descenso en la consciencia.

Nadamos sin respirar, contando con los dedos,
los centímetros de un espacio sin explorar,
austero, vacante y frío,
nadamos sin temer a otra cosa que morir,
exiliados de nuestro pequeño mundo verde,
azul, café y caliente,
nadamos hasta perder toda sensación,
internados en lo que no se puede ver,
escuchar o imaginar,
donde no queda aire para gritar.

Se quema,
como polvo cruzando por un halo,
este punto en el cielo,
desconocido, sin hablar,
cuando la vida significa rutina,
escarnio, absolutamente nada,
es el descenso,
a una consciencia que nunca perdona,
a un agujero abismal,
donde no hay voz,
no hay aire,
donde nadie puede gritar.



Ilustración: "Atardecer de invierno" por Heinrich Gogarten

domingo, 27 de marzo de 2022

DIAMANTES EN LA LLUVIA

 

Estamos fuera,
de un mundo posterior a nuestra vida,
desconociendo los rostros,
cada lágrima, cada risa,
fumándonos el rastro de una supernova.

Ausente, escarnio, sobre población,
la mirada al frente, un paisaje mental,
bifurcándose tras el movimiento de una mano,
única oportunidad, moviendo el sol de lugar,
y ahora, tienes nubes tapando tu vista,
frente a lo que existe y puedes tocar,
dentro, nos hundimos en el centro 
de este desierto,
con la mirada siempre arriba.

Mírame a punto de romper la superficie,
consciencia de la noche,
eres la velocidad, la muerte,
a punto de romper
con estos diamantes en la lluvia...


Oscilando fuera de este mundo,
brillando a través de lo que nunca comprenderé,
portando la máscara, experimentando,
donde nadie puede verme,
qué acompaña estas figuras,
tan carentes de nombre, 
amontonándose en un cuarto pequeño
con todo el silencio en el universo.
y los días, los días finalmente
se acuestan temprano a morir.

Libérame de las ataduras,
el cuerpo fuma, come, se desvela,
no hay motivo para desechar el musgo, 
los hongos, los callos, el cuerpo también
sufre a través de su placer,
qué movimiento hará la mano,
tiritando, permaneciendo callada,
mientras tus ojos realizan círculos,
sin párpados y sin lágrimas.

Quieres justificar estos sentimientos
dictaminando la respuesta sagrada,
despierta, las figuras permanecen adelante,
despierta y bebe,
tratando de abrazar
los diamantes en la lluvia...

Tanto desearía cambiar,
mirar siempre hacia el futuro,
sin recurrir al pasado,
sin animar al desprotegido, 
sin martirizar al culpable,
somos hebras del mismo hilo cortado,
sin poder hablar.


Hoy, todos somos fantasmas,
penando bajo el mismo rayo de sol
decidiendo mal por nuestros caminos,
ahogándonos en un azul infinito,
tan oscuro, impostergable,
fantasmas que brillan cada noche,
bajando cuando lagrimean las nubes,
somos esperanza, somos aflicción,
rotos, renacidos,
las manos con las que salvamos
estos diamantes en la lluvia...



Ilustración: "Water" por Mask Obscura

lunes, 21 de marzo de 2022

COLMILLOS DE UN MURCIÉLAGO

 

Lágrimas que resbalan lento,
teñidas carmesí como insoldable crepúsculo,
poco a poco, nuestros ojos se ponen ciegos,
en medio de ningún lugar
y sin nombre, vacíos.

El sabor de la sangre es dulce,
mientras baja por tu abdomen,
eco de tus sílabas, 
una nueva religión decadente,
lágrimas perdidas en mi boca,
agujero negro que supura desde
lo inhóspito de tus sueños,
aquí, la noche es un terror sagrado.

Los monstruos existen y conoces sus nombres,
se esconden para no mirar el espejo,
son una mancha negra de alas gigantes,
una sombra oculta bajo tus párpados,
la imagen doble de un esqueleto sin dueño,
humo, especias, colores surgido de lo divino,
un agujero cercano en la tierra,
el atroz ruido de la duda,
carne lacerada donde brota 
el poder de Midas. 

Desprecia por un instante la luz,
filtrándose de mi pecho hacia el horizonte,
es medianoche, es rojo e intocable,
aquí estaremos cuando amanezca,
promesa imposible y delirio de nuestro pelaje,
rojo como la nada, 
rojo como la mordida ansiosa
de nuestro deseo más reventando,
los monstruos existen porque tú lo prefieres,
perdidos en el centro del universo,
la raíz oscura de nuestra intimidad.

Aletea sin que nadie sepa,
hacia rumbo desconocido o de regreso,
el cielo no existe, es alucinación,
sin respirar, mirando de frente los colmillos
uno del otro, cayendo en las fauces,
sin destino, sin otro motivo,
ahogando nuestra vida en rojo.


PINTURA DE GUERRA

 

Cazadores del alba,
mirándonos igual, como enemigos,
cortados por un filo distinto,
ya no importa si es amor u odio,
en un beso unimos nuestros labios,
antes o después,
siempre son polos distintos.

Dame una razón para vivir,
una expectativa,
una visita única al abismo,
cayendo directo en tu olvido,
de esta vida desapareciendo.

Dibujamos nuestras caras
con pintura de guerra,
de un color u otro, 
con distinta letra, 
con una misma bandera,
es un tiroteo de mentiras,
una quema que devasta,
tenemos los crucifijos bajo el brazo
y cuerpos vacíos en el horizonte.

¿Qué será de nuestros días?
Clavados en el centro del pecho,
mirándonos sufrir, gozando con el mutuo dolor,
esperando nuestro turno
y una flecha directo a la cabeza.

Qué habremos de encontrar bajo los escombros
de nuestra vida y silencio,
acercándonos para dilucidar un deseo cálido,
como aguas que resienten el brillo del sol,
distinguiendo la carne, 
respirando la esencia,
un mundo tan alejado del otro,
sed y hambre de destrucción.



Ilustración: "El amor, la muerte y el sueño" por Roberto Ferri