jueves, 31 de diciembre de 2020

DIOS DEL AMOR

 

Somos una especie única,
la civilización más grande,
¿Sabes tú, por qué?

Es la tierra,
un paraíso para todos,
¿Sabes tú, por qué sufre?

Arraiga pronta esperanza,
el amor te encontrará,
porque en aras de vivir,
no existe ningún final.

Escucha el llamado,
Dios no pide nada a cambio,
puedes darle tu vida,
puedes mirar hacia otro lado,
si tocas su mano,
comprenderás el significado...

Serás tú, 
y la felicidad.

Nadie te amará tanto,
por su voluntad,
eres libre,
no espera nada,
es desinteresado.

Si descubres la fe,
habitando en tu corazón,
por ti solo creerás,
Él te protegerá por siempre.

Cuando ataque con brío la duda, 
arraiga bondad en tu corazón,
cada uno de tus días,
llegará a ti, Su bendición.


2020

 

Qué largo, qué caótico,
diferente, 
un año que no merece recordarse,
pero no dejaremos de evocar.

A veinte años,
del fin del mundo,
estamos más cerca,
dejándonos perder,
en alguna profundidad,
en medio de la oscuridad,
primer y último día,
nada es fatal,
nada es verdad.

Cuán difícil,
mirar una fecha en el calendario,
el comienzo de la enfermedad,
mirando de frente el sol,
sosteniendo un arma,
disparando hacia ningún lugar,
nadie puede matar su destino.

Sabes cómo inició,
tal vez en un mal sueño,
como una advertencia,
esperando subsistir,
tocar las estrellas,
cumpliendo con un plan,
este año fue señalado,
nos habremos equivocado,
no cumplimos con 
nuestra labor de humanos.

Especial y raro,
este año de Nuestro Señor,
partido por la mitad,
sangró en el filo de la navaja,
ahora, completo,
llegado su verdadero final,
perdimos más de lo
que soñamos ganar.

Y fue largo, 
fue caótico,
callado,
sufrido como un grito,
antes de explotar,
vayamos lento,
antes de divagar,
año viejo,
uno entre tantos
en la vida,
una flor para cortar,
una plaga por exterminar.



Ilustración: "New York City" por Peter Kuper

miércoles, 30 de diciembre de 2020

GRAVEDAD

 

Fantasma que todo atrapa,
pluma blanca en descenso,
la voz más suave,
refulgente brillo del sol.

Un pesar llena los hombros,
susurrando su historia parca,
es real, tiene nombre, 
demasiados rostros,
la temporada más larga,
carente de aire, 
una temporada sin luz,
bajo el cielo gris.

Este es un mundo de promesas,
un camino a recorrer,
jardín de decepciones,
un grillete de pesadas rocas.

Cuál es el balance,
entre los sueños y la realidad,
una mano apareciendo de la nada,
un rostro convertido en metal,
la sonrisa de la banalidad,
sus largos colmillos,
me obligan andar,
hasta el fin de los tiempos.

Cúbranme con flores,
sobre un tablero de ajedrez,
premeditado suicidio,
la sangre es tinta para el poeta,
donde nada escapa,
nada escapa a su gravedad.

Rechacé los cortejos,
víctima de la inocencia,
abracé la vida,
mirando desde lo alto,
arrastrando mis pensamientos,
sin prevención.

Se abren los días,
como la corola de una flor,
por encima de las montañas,
rodando en descenso,
en medio del silencio,
encontré tu figura,
allá en la distancia,
una niña, una mujer,
un toque delicado,
acariciándome el corazón,
y me cuesta respirar,
será la altura,
serán mis expectativas.

Porque tú,
desafías la gravedad.

Tal como el aire es transparente,
no necesito inventar una historia,
caminé encima de la luna,
atrapado por un destello
de las gemas del universo.

¿Dónde estás ahora?

Es real.

Eres tú.

Desafías la gravedad.

Regálame un suspiro,
un pensamiento,
sea tuyo,
para mi.

Nada más. 


Ilustración: "La última despedida de Wotan y Brunilda" por Ferdinand Leeke 

UNA VIDA MEJOR

 

Buscamos sin encontrar,
una solución para los problemas,
una noche fría,
la esperanza perdida,
por una vida mejor.

Soñé con otros días,
distintos a la pandemia,
distintos de la muerte,
donde la libertad 
no fuera pretexto.

Busqué donde no hubo nada,
salvo por el ruido,
salvo por el polvo,
cruzando avenidas largas
de noche,
supe lo que atemorizó
mi corazón.

Negué con atención,
continuar desistiendo,
una segunda o tercer parte,
de toda mi confusión,
y pensé "Oh Dios",
tan pronto oscurece.

Nos envenenamos,
con la idea de nuestra 
propia destrucción,
nos mentimos,
más allá de lo que
podemos imaginar,
la esperanza de una vida mejor,
un remedio para toda
la adversidad. 



Ilustración: Antonio Fabrés 

INCLUSO EL DÍA OSCURECE

 

Dame un respiro,
último para ti,
frente a las puertas del cielo,
continúo siendo 
irremediable egoísta.

No parece ser suficiente...

Otra vuelta de tuerca,
dejando palabras en el aire
y atoradas en la garganta,
sin decir,
sin que nadie escuche. 

Este momento,
cuando al agua sube,
cubriendo mi cabeza,
tengo un sueño,
miro a través del útero,
este momento,
tocando por igual,
la vida y la muerte.

Arriba es abajo,
donde el sentido gira sin control,
esta voz, estos sentimientos,
una noche cualquiera,
permaneciendo en silencio,
como un cuerpo sin alma.

Se esconde el sol,
tras un edificio de piedra,
mirando el suelo sucio
de una nocturna ciudad,
reflejando estos anhelos,
caminando solo,
a mitad de la noche.

El ruido curte mis venas,
destrozando mi piel,
melancolía muerde mi cuello,
estuve deprimido,
estuve atorado...

Inocente y con tanta
pureza en el corazón.

Todo va en caída libre,
tan inútil, tan ligero,
con ambas manos rotas,
es planeta frustración,
enterrado en cualquier fosa,
girando alrededor del sol,
colisionando planetas.

Unidos a la verdad,
este cuerpo y su material,
un sencillo lamento,
entregándose a lo que dicta
el tiempo, el clima,
la embestida contra un auto,
yéndose a dormir,
incluso el día oscurece,
cuando escucho 
el caminar de manecillas,
como miles de patitas,
llegan los insectos,
por su alimento.

Y golpeas mi cabeza,
contra el muro,
el precio por mi calavera,
un minuto más,
caliente o frío,
antes que caiga el cielo,
significa poco,
pero se siente muy bien.

Ay de las palabras,
encumbrando el silencio,
golpe tras golpe,
avanzan los días,
lo que viene y muere,
lo que se va y vive,
mil preguntas sin responder,
fatalidad en mis gritos.

Busco transcender,
y es toda mi intención,
gira y gira mi cabeza,
mañana no amanecerá,
bajo la llovizna cálida en diciembre,
un frío viento en julio,
sobreviviendo en el aquí,
en el allá,
cayéndose de la gracia,
hay espacio para uno más.

Y escribo religiosamente,
universo, próximo siglo,
quiero ver un centro,
un agujero en la tierra,
un trueno que se eleva,
esta ciudad es un caldo,
nadan las ratas para salvarse,
la juventud ha cambiado,
es voluble y fútil,
peleando una guerra 
sin trofeos.

Cargando las plumas,
es un camino largo,
el camino es un papel en blanco,
cerrando los parpados,
ceguera, flotando en el aire,
bebiéndome las culpas,
por partes iguales,
sangre, huesos, cables,
cuando el día oscurece,
andando solo,
con ánimo lastimoso...

Trascendiendo la letra,
ahí está tu amor.
 

jueves, 24 de diciembre de 2020

BONDAD

 

Dedica un instante
a la caridad,
algo nacerá en ti,
abraza el sentimiento,
que no sea un recuerdo
besando la nostalgia.

Permite crecer,
la bondad en tus días,
mírate en el espejo,
encontrarás en ti, 
nuevas facciones.

La bondad acerca su mano
a quien la necesita,
su alma obra por el destino,
es benigna y ahora lo sé,
la bondad es femenina.

He visto,
prometer lo imposible,
aunque alcanzarlo 
cueste la vida,
un ligero toque,
de esperanza
que llena el corazón.

Ahora lo sé,
la bondad no requiere nada,
no es un sacrificio,
ayudas sin esperar algo.

Permítele entrar,
podrás brindar amor,
compartirlo,
cuando nadie parece
comprender,
tendrás a manos llenas
lo que deseas.

Un instante real
de pureza,
el amor y la verdad,
siempre te acompañarán. 

Dios bendiga su bondad.


EL OTRO LADO

 

Sí, es un mundo material,
abrazado por impostores, 
y pecamos,
pecamos,
al quedarnos sin opciones.

Este mundo está lleno con luz,
aun cuando nuestros ojos,
permanezcan cautivos
tras la noche eterna,
y sea una voz,
la que diga,
es mejor sentir odio
a perdonar.

Y creo que hemos perdido el tiempo,
cuando es más fácil escribir,
montado en el corcel negro,
de nombre rencor,
¿Por qué debe ser así?

Si, es un mundo material,
congratulando a los impostores,
parece que nadie ve,
a nadie le importa,
está bien,
este es el otro lado.

Una vida sin ayuda.

No hay quien pueda ver,
tan sólo me quedan los recuerdos,
deseando fueran distintos,
nada parece tener sentido,
nadie puede ver.

No deseo complacerme,
sólo quiero ayudar,
mis intentos son vanos,
hecho de carne,
cargando con estos huesos,
mil pensamientos,
es un infierno
de sentimientos destrozados.

Ahora, 
trata de estar aquí,
solucionar el conflicto 
enredado por tu cuello,
ahora,
trata de salvarte,
los motivos,
no radican en lo que 
pasó ya,
están aquí,
donde habita tu presente.



Ilustración: "Apan Och Bomben" por  Hans Arnold 

miércoles, 23 de diciembre de 2020

ESPÍRITU Y CARNE

 

Ese ruido

despertándome de la tumba

una voz, una sirena

alto en el cielo

tanto que casi puede

besar la luna...


Muéstrame tu cara

despiértame en una casa de colores

una que despida luces

desde tus dedos

en tus ojos

bajo tus labios

en mis entrañas

un dolor

inextinguible...


Hijos de la tempestad

en espíritu y carne

lejos y después

en la tierra

en esperanza de una eternidad

el sabor de tu esencia

concentrando mis pensamientos

en un futuro imposible...


Rondando la noche

tras la tiniebla

regresando desde adentro

del útero

una mano

tuya o mía

rodando cuesta abajo...


Dime tu precio

te quiero y deseo

para que habites en mi boca

domines mi cuerpo

seas mi rival

condenes mis actos

desde afuera

donde quiera que estés

donde el sol no queme

donde tu nombre

se empareje con la gloria...


Vamos en círculos

sin saber a dónde

te quiero y deseo

para que me lleves

no de regreso a la tumba

sino a tu esencia

con la que besas la luna

vamos, toca la tierra

déjame ver las estrellas

eres una con la existencia

un misterio

atorado en mis emociones

eres nombre

eres mi obsesión 


Por último

hagamos un testamento

con letra y hálito

sobre mi piel

sobre una roca

si quieres que aúlle

si deseas que suplique 

sólo imagíname 

tan vivo 

y estarás viva 

conmigo...



Ilustración: La Ex Alumna por Rafael Cauduro

BESTIA

 

Si en este lugar nunca hubo nada,
sufrimos por una amenaza sin igual,
cortejando cada día la muerte,
alejándonos de nosotros mismos,
mostraste las garras,
pudiste respirar
bajo del agua sucia.

Un cazador,
preparado para atacar,
algo frente a nuestros ojos,
fauces de metal.

Podrán pasar cien años,
las promesas regresarán,
cometimos mil errores,
cuando de noche soltamos 
a los perros,
el olfato nunca decreció,
ahora no quiero saber,
como esta historia va a terminar.

Este mundo continúa girando,
comiendo un cadáver al amanecer,
cuando los planetas se alineen, 
nada quedará por decir,
salvo por el tiempo que ya transcurrió.

Algo, afuera en los bosques,
entre las ramas secas por el otoño,
rompiéndose como huesos de pájaros, 
pequeños y delicados,
afuera en la oscuridad,
la decepción existe,
el riesgo de morir,
algo, flotando en el aire,
aunque los ojos estén desnudos,
nunca lo veremos.

El cazador,
listo para sobrevivir,
cruzando un circulo de fuego,
descalzo en la tierra,
frente a nuestros ojos,
fauces de metal.


martes, 22 de diciembre de 2020

EL HIJO

 

"Estuve solo,
vagando en la oscuridad,
frente a una lápida,
recostado,
cualquier noche,
sin escapar
de mi destino..."

Aun con ambas manos limpias,
no pude olvidar,
los años sin dinero,
mendigando,
esperando escuchar,
el llanto de mi padre,
porque el tiempo es cruel carcajada,
deseando mi reflejo 
en ojos de mi madre.

En mi cerebro,
este realidad es
una sombra sin rostro,
una pared que me encerró
en el calor del infierno.

Soy hijo de un hombre alado,
de plumas negras,
y larga capa.

No puedo controlarme,
no logro recordar,
la esclavitud de mi fracaso,
tan real como una cortada
en el brazo,
en el vientre,
mirando de lejos,
la sombra de una cruz que llora
lágrimas rojas.

No logro escapar
del remordimiento,
siento el frío acero de la guillotina,
hoy, cuando todas las estrellas caen,
colapsando sobre la tierra,
cuánto misterio,
cuánta catástrofe,
una bolsa amarrada,
con mis huesos dentro,
un cuchillo que refleje 
en el filo de su hoja,
todas mis mentiras.

Soy hijo de un bendito,
un error,
sin control.

Nací una medianoche...

¿Cuál podría ser el peor temor?
Una vida condenada a repetirse,
todos los días, 
bajo el sol,
sin ninguna esperanza,
visitando las mismas calles,
los mismos olores en mi cara,
repugnante,
condenado a esto,
a esperar,
un filo, 
un destello,
la muerte.

Soy el hijo del hombre de madrugadas,
condenado a continuar
una cruzada sin final,
ya no siento dolor,
no puedo encontrar la luz.

Aquí viene el destino,
deteniendo ante mis ojos,
hay cualquier carne
en mi boca,
someteré mi alma,
porque sólo Dios sabe,
cuando libre seré.


viernes, 18 de diciembre de 2020

LECHE AGRIA

 

Tuve un sueño raro,
en el que subí una montaña,
mi rostro fue iluminado,
y en un suspiro,
perdí la cabeza,
regresé solo con mi cuerpo,
rodando...

En el sueño,
los días eran el mismo,
yendo por la calle,
mirando las paredes
que jamás saludan,
parecía que volvimos
al encierro premeditado,
y pregunto, 
dónde quedaron mis hermanos,
en el recuerdo de sus cuerpos
desnudos e intactos bajo el sol.

Se rompen las piezas,
resplandeciendo en lo alto,
miré por delante mis manos,
fueron segundos,
antes de golpearme con el suelo.

Tuve este sueño,
donde salía de un cofre,
y mis bolsillos,
estaban atiborrados con nada,
mis dientes y un temblor,
tuve este presentimiento,
soledad, miedo,
tomé un vaso,
lo estrellé contra mi cara.

Pensé en ayudarme,
pero fue un sueño,
pronto llegará navidad,
mirando desde la cima,
de la gris montaña,
mis malas experiencias,
un tiempo a solas,
brincando directo al vacío...

Desperté sobre un campo de rosas,
con una espina en cada mano,
una más para rematar 
sobre mi costado,
no pedí perdón ni permiso,
doné a la caridad mi sangre,
cada litro, 
cada pensamiento,
un poema teñido con rojo.

Se siente como un hogar,
mi sueño raro,
desafiando la gravedad,
mis lágrimas dejan de ser una promesa,
y son cálidas y soy humano,
un perfecto desconocido,
condenado a nada sentir,
a nada vivir.

Benditos los que van al cielo,
cerrando el círculo, 
en mi mente,
los vi ascender aún sin ojos,
dejaron todos atrás, 
un hilito de sangre,
es milagro, es amor,
contenido en mi sueño raro.

Y tengo éste sabor 
a leche agria,
de días pasados,
semanas rotas en el calendario,
girando en el cielo nocturno,
sin estrellas,
este sabor en mis dedos,
cayendo sobre un mantel largo,
un jardín extraño,
subí la montaña,
es lo último que recuerdo...

 "descendí a la tierra,
  rodando de regreso,
  bebí demasiado,
  solo con mi cuerpo,
  vasto en piedras,
  pasto, arena, un espanto,
  rodando de regreso..."


LA ISLA

 

                                                                                           Dedicado a Mick Karn.
Yéndonos a la deriva,
matizando de colores,
estas palabras que dicta el viento.

Refulgente, este brillo
que se desliza sobre la arena,
de mi playa privada.

Un disparo bajo el agua,
perdido en la isla,
botellas de plástico,
flotando bajo mi lengua,
mensajes de auxilio,
y un rumor desconocido.

Naturaleza de los átomos,
fundiéndose tras un suspiro, 
lejos del cielo,
juntando nuestras manos,
en el corazón de esta isla,
escapando en un sueño.
bajo una luna que vigila.

Todo lo que siempre quise,
un cielo tan blanco,
cuernos de rinoceronte 
por adorno,
estas balas que se van,
quemándose en el aire,
tengo palabras
y un sueño equivocado.

Quiero romperme la cabeza,
en este mundo inmenso,
quiero ser esclavo,
de un amor eléctrico,
permitir que se derrumbe
mi imperio, 
de aspiraciones y anhelos.

Quemé mi carne,
un asilo de lamentos,
perdí mi calavera,
piedra preciosa,
ojalá puedas ver,
mañana nadie vendrá.

sólo me queda regalarte
mi voz...

Para que se escuche,
por todos lados,
denunciando lo que fue mi vida,
más allá de la tersa playa,
esperando en la ilusión,
de mi propia isla.


EL MONSTRUO INTERIOR

 

No te reconoces
cuando miras el espejo, 
donde se posan tus ojos,
un monstruo respira,
suelta un rugido,
y bajo tu nombre,
yace dormido.

Tus manos, tus dedos,
actos y consecuencias,
sucedió una noche cualquiera,
aplastante una cabeza,
quebrando el hueso,
como si un cristal 
chocara contra el suelo.

No cualquiera puede 
ser tu amigo,
eso quieres creer,
no consideras el hedor
en tu boca,
es sangre que se indigna, 
el color en tu piel,
sabotea las facciones
de tu cara,
eres una bestia,
gris y tus labios figuran
una sonrisa invertida.

Este mundo te odia,
nunca tendrás oportunidad
de salvarte,
nunca serás la victima,
lo llevas en la sangre,
sangre ajena,
bajo tus dientes.

Y te odian,
aun cuando no deseas dañar,
eres la ira encarnándose,
tan gris como una
lápida sin brillo,
una noche quieta,
que se guarda en lo profundo,
cuando sueñas,
cuando callas,
cuando sabes que pronto,
buscarás la manera
de matarte.



Ilustración: Hulk gris por Tim Sale

miércoles, 16 de diciembre de 2020

HUMANO

 

Eres una estrella,
lanzándose contra el mar,
refulgente durante la noche.

Mira delante,
este cielo se parte,
tus palabras son eco,
tu respiración es lenta,
tu mirada,
perdida,
en la mía.

Eres objeto inanimado, 
roto como un juguete viejo,
qué es lo que dices,
mientras cae la tarde,
este cielo,
es silencio,
andamos ciegos,
hacia ningún lugar.

Humano,
de pie sobre las vías,
un recuerdo triste.

Mira delante,
cada edificio negro,
por los que entras y sales,
aguantando el cielo que se cae,
como si tu nombre fuera Atlas,
exhausto y moribundo,
acerca tus labios,
ya nada dices,
fríos y morados.

Eres intruso,
sin control,
andando por las calles 
sin protección,
tu arma es la perjura,
las palabras yacen sometidas,
eres un sueño mal habido,
atravesando los alambres,
tu sangre se diluye 
bajo el sol,
sangre que no es tuya,
sino mía.

Confusión,
en cada uno de tus actos,
y sólo quieres saber,
si tu voz le pertenece a la
urgencia del viento,
cuando se eleva sobre el cielo.

Y caminas bajo la lluvia,
humano triste,
promesa de nadie.

Eres la punzante necesidad,
de un cuerpo frágil,
un corazón vacío,
sobre el suelo que se parte.




DIABLO AMARILLO

 

Has mirado los edificios,
se proyecta una sombra en sus paredes,
arriba en el aire,
un desierto de silencio,
ahí deambula,
un diablo amarillo,
tiene sed, tiene hambre,
su corazón debate,
entre el odio y el amor.

Frente a sus ojos,
bruma infinita,
su andar por el aire,
ruge como tormenta de arena,
es acróbata del peligro,
un viaje diario al averno,
sofocado por la noche,
por una guerra que no termina.

De un edificio a otro,
nosotros vemos nada,
un rumor, un soplo,
el abrazo del 
diablo amarillo.

Mira, asciende, 
formidable,
mira, cuidado con el brillo,
puede cegarte,
recibirás un castigo en tu cara,
una visión tras tus ojos,
mira, tras la neblina,
cuidado,
es el diablo amarillo.

¿Qué harás cuando el polvo levante?

Será una condena,
vivir del anhelo,
un corazón partido,
amor u odio,
es verdad, es el vicio,
una cortina gruesa,
cubriendo esta realidad,
los días, arriba en lo alto,
edificios parcos,
estas sombras calcinan,
la espalda del diablo amarillo.

¿Qué harás si viene por ti?

La trama es terror,
un juicio fatal,
por todas las almas,
justas y sedientas,
desarmando una vida
imaginaria, 
un fragor inexistente.

Un nombre guardado 
por siempre,
en su corazón...

Su corazón.

Su corazón.

batiéndose entre el 
amor y el odio.



Ilustración: Daredevil por Soma79, basada en el arte de Tim Sale

viernes, 11 de diciembre de 2020

UN PLANETA

 

Quiero comprender,
la razón para disfrutar los días,
cómo sobrevivir en este planeta.

Lejano donde estoy,
perdido en divagaciones,
estas voces, 
estos muertos,
alcanzo apenas,
a mirar el sol.

Punzada en la cabeza,
pocos recitan en felicidad,
estos sueños,
lo que viví en este planeta,
es mi pasado,
una roca flotando en el espacio.

Celebrando la inocencia,
con los niños,
en sus caras
infestadas con pelo,
son pequeños simios,
somos una raza delicada,
en mi piel,
heridas que sangran,
soy lo que me queda.

Este planeta va muriendo,
grita pero nadie escucha,
afuera en el vacío,
quedan los enemigos,
dentro,
espíritus y fantasmas,
cuerpos con armas,
suciedad,
que rima con sociedad.

Siento melancolía, 
punzante, en mi corazón,
fluyendo en mis venas,
transcurre el tiempo,
mirando las estrellas,
su falsa luminosidad,
nunca me repondré. 

Un planeta viejo,
nuevo, 
hube llegado a sus polos,
escuchado su voz,
a pesar de todo el ruido,
como un metal precioso,
un planeta destruido,
surcando hacia ningún lado.

Perdí mi nombre,
no es fantasía,
mi cabeza gira 
trescientos sesenta y cinco días,
un trabajo extraño,
sin consciencia, 
sin alma.


miércoles, 9 de diciembre de 2020

LLÉVAME A UN HOSPITAL

 

Tras una luz que abrazó la mirada,
mis ojos envueltos sin cesar,
el ramo de flores multicolor,
apareció ayer en mis sueños,
llegó su voz en un susurro,
antes que todo ocurriese,
tras el cristal rompiéndose.

Lee mis labios
como si se movieran,
un demonio se llevó nuestros días,
dejando atrás,
su complicada edad.

Quiero recordar,
cuando la vida estuvo
llena con bondad,
idealizando mil días
frescos como fruta recién cortada,
iluminados por un sol interminable,
quiero recordar,
lo que fue mi juventud,
lo que fueron esos días,
antes del quebranto.

Llévame a un hospital,
ya no tengo control,
tiritan mis manos, 
sólo hay manchas 
en donde hubo pensamientos,
llévame a un hospital,
y pétalos, uno en cada parpado.

Intravenosa en un pasillo largo,
caen las pastillas como una cascada,
¿Podré ver algo más que oscuridad?
confieso y sea mi voluntad,
rompí todas mis promesas,
y no estoy satisfecho.

Desintoxica mis intenciones,
nada escapa a la gravedad,
quiero esconder este dolor,
mismo que estalla mi corazón,
deja de respirar la posesión,
escuchó mis pasos en reversa,
un eco, el golpe,
de llantas reventando.

Y veo las flores
en mi rostro,
tan rojas y chorreando,
lavando mis labios,
cortando cada rastro
que fuese mi voz,
veo las flores,
y escucho lo que dicen,
son las flores,
las flores del mal.



32

 

Soy un testigo asustado,
de cuatro paredes,
inmateriales como el aire
que respiro,
son un espejismo que olvidé,
alguien no logró
defenderse a sí mismo.

Todas las ambiciones determinaron,
este es un mundo enfermo,
en mi mente y fuera de ella,
desearía extirparme la enfermedad,
saber lo que significa,
cruzar esa línea.

Aquí estoy,
moviéndome como un fantasma,
en el sueño de una realidad
que no es la mía,
una sombra que se pierde 
durante las horas de la noche,
un poco de polvo en el retrato,
un par de ojos que lloran.

Este mundo despierta,
apostándolo todo para ganar,
en mis labios hay silencio,
porque no conozco las respuestas,
a mil preguntas,
que azotan contra mi cara,
soy testigo 
e involuntario cómplice.

No pretendo nada,
salvo recordar,
este mundo que se decanta en la miseria,
mientras un año se nos escapa,
y es como el viento,
transparente y frío,
un sueño florido e imposible,
corre la fiebre a través de mi,
tal vez tenga algo por decir,
cuando estalle una bala
en mi cabeza.

Me gustaría glorificar mis poemas,
intentando culpar a alguien más,
pero la intención es clara,
como bailar desnudo en la lluvia,
como vestir de gala,
se termina este año,
¿Qué fue lo que ganamos?

Tengo miedo,
esos ruidos, esos golpes,
sobresaliendo en la noche,
cuando el futuro parece una mandíbula, 
voraz como una bestia con hambre,
tengo miedo,
miedo de mirar, 
de salir, de sentir.

Nunca quise vestir la vida
tal como la llevo en el cuello,
pero ahora comprendo,
es la cuota de los años,
sabor agridulce de la soledad,
un destello que anuncie 
nuestro renacimiento,
borrador de una historia sin final...


viernes, 4 de diciembre de 2020

GUERRA COMERCIAL

 

Mira este mundo,
partido en dos bloques,
concreto y arena, 
rellenos con dinero,
infinito, verde, 
hablando muy fuerte,
respira y patalea,
brota como agua 
de una fuente.

¿Sabes quién tiene la razón?

Una bandera u otra,
en este mundo que gira sin control,
lo vemos desde el espacio,
y este nos ignora sin remedio,
llegamos al fondo de la botella,
encontrando un rostro,
contra otro,
sus palabras y agujas,
conteniendo a sus espaldas,
tratándose como un par 
de perros con rabia.

Y tienen sus manuales,
en venta con rituales,
para adorar ídolos en papel,
usando máscaras de piel,
adorando su lengua universal,
billetes en el bolsillo,
sus números en la pantalla,
donde quiera que vayas,
es siempre lo mismo.

¿Quiénes somos?

¿Quiénes son ellos?

Una casa llena con luz,
un mundo vacío,
artificial como nuestras vidas,
sus cuartos y calles,
colmados con redes,
invisibles como los demonios,
y vamos al matadero,
hablando entre nosotros,
conectados...

Siempre dices que algo está mal,
yo te pregunto...

¿Cuál trinchera será nuestra tumba?


LA CIMA

 

Afuera de mi ventana,
una multitud espera,
ser medida, 
apenas sale el sol,
no parece justo...

Hay más luz de lo que aparenta,
el sol abre sus parpados,
muy despacio,
mirando este mundo,
desde la cima,
tan ajeno...

A nuestros problemas.

Quizá sea una carta,
un poema de revolución,
arriba en el cielo,
surcando como una flecha 
que no sabe dónde caer,
dando un brinco,
que sea de fe,
de caridad divina,
dar un brinco,
por la ventana,
hacia el negro vacío,
¿Sabré dónde caer?

Ya nada parece igual,
respirar también es diferente,
humanidad, 
temo por ti,
por tus multitudes 
fuera de mi ventana,
no eres igual,
a tu yo del año pasado,
yendo a donde querías,
antes que provocaran todo.

Es verdad, 
porque este mundo
no podría ser distinto,
su cause va corriendo
contrario al destino,
a veces logramos contenerlo,
dentro en la cartera,
son billetes con rostros
que desconozco,
yendo en caída libre,
cuando los arroje por la ventana.

La insignificancia tiene preguntas,
muere levantando la mano,
aire dentro, aire fuera,
fuera de mi ventana,
la multitud rogando, 
esperando ser medida,
bajo el sol que despierta,
tan lejano...

Mirando sin hacerlo,
desde la cima.


jueves, 3 de diciembre de 2020

REALIDAD VIRTUAL

 

Caminé con pies descalzos,
encima del pasto de un jardín,
fue un día soleado,
en mis pensamientos,
pude ver en mi cara,
una sonrisa,
que jamás conocí.

¡Que maravilloso año!

Tantas teorías por aquí,
fijando la mirada en la pantalla,
vistiendo de negro,
sentí un dolor repentino en el pecho,
quizá fue mi corazón.

Puse mis oídos en el suelo,
esperando escuchar las pisadas,
promesas de un futuro mejor,
escritas sobre papel,
dichas en labios de cualquiera,
fueron mis últimos instantes.

Caminé con pies descalzos,
encima de un monte de ceniza,
fue un día nublado,
en las calles,
nunca puede ver a nadie,
pude ver en mi cara,
una sonrisa,
como este mundo, 
abandonada. 

Puedes verlo en mis ojos,
grises como una piedra,
un archivo descargado,
mis recuerdos cotizados,
con valor de cero,
tuve que comer mi cerebro,
mezclado con helado,
eso dijeron los noticieros.

Dime,
cómo salir del vacío,
si estoy vivo,
atrapado en un juego sin final,
soy el fantasma enmascarado,
disculpa todas mis impertinencias,
recitando para mi,
una paradoja,
dime,
si acaso alguna vez 
fui real.



Ilustración: Monkey por Lynn Curlee