Fantasma que todo atrapa,
pluma blanca en descenso,
la voz más suave,
refulgente brillo del sol.
Un pesar llena los hombros,
susurrando su historia parca,
es real, tiene nombre,
demasiados rostros,
la temporada más larga,
carente de aire,
una temporada sin luz,
bajo el cielo gris.
Este es un mundo de promesas,
un camino a recorrer,
jardín de decepciones,
un grillete de pesadas rocas.
Cuál es el balance,
entre los sueños y la realidad,
una mano apareciendo de la nada,
un rostro convertido en metal,
la sonrisa de la banalidad,
sus largos colmillos,
me obligan andar,
hasta el fin de los tiempos.
Cúbranme con flores,
sobre un tablero de ajedrez,
premeditado suicidio,
la sangre es tinta para el poeta,
donde nada escapa,
nada escapa a su gravedad.
Rechacé los cortejos,
víctima de la inocencia,
abracé la vida,
mirando desde lo alto,
arrastrando mis pensamientos,
sin prevención.
Se abren los días,
como la corola de una flor,
por encima de las montañas,
rodando en descenso,
en medio del silencio,
encontré tu figura,
allá en la distancia,
una niña, una mujer,
un toque delicado,
acariciándome el corazón,
y me cuesta respirar,
será la altura,
serán mis expectativas.
Porque tú,
desafías la gravedad.
Tal como el aire es transparente,
no necesito inventar una historia,
caminé encima de la luna,
atrapado por un destello
de las gemas del universo.
¿Dónde estás ahora?
Es real.
Eres tú.
Desafías la gravedad.
Regálame un suspiro,
un pensamiento,
sea tuyo,
para mi.
Nada más.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario