No te reconoces
cuando miras el espejo,
donde se posan tus ojos,
un monstruo respira,
suelta un rugido,
y bajo tu nombre,
yace dormido.
Tus manos, tus dedos,
actos y consecuencias,
sucedió una noche cualquiera,
aplastante una cabeza,
quebrando el hueso,
como si un cristal
chocara contra el suelo.
No cualquiera puede
ser tu amigo,
eso quieres creer,
no consideras el hedor
en tu boca,
es sangre que se indigna,
el color en tu piel,
sabotea las facciones
de tu cara,
eres una bestia,
gris y tus labios figuran
una sonrisa invertida.
Este mundo te odia,
nunca tendrás oportunidad
de salvarte,
nunca serás la victima,
lo llevas en la sangre,
sangre ajena,
bajo tus dientes.
Y te odian,
aun cuando no deseas dañar,
eres la ira encarnándose,
tan gris como una
lápida sin brillo,
una noche quieta,
que se guarda en lo profundo,
cuando sueñas,
cuando callas,
cuando sabes que pronto,
buscarás la manera
de matarte.
Ilustración: Hulk gris por Tim Sale

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