miércoles, 30 de diciembre de 2020

INCLUSO EL DÍA OSCURECE

 

Dame un respiro,
último para ti,
frente a las puertas del cielo,
continúo siendo 
irremediable egoísta.

No parece ser suficiente...

Otra vuelta de tuerca,
dejando palabras en el aire
y atoradas en la garganta,
sin decir,
sin que nadie escuche. 

Este momento,
cuando al agua sube,
cubriendo mi cabeza,
tengo un sueño,
miro a través del útero,
este momento,
tocando por igual,
la vida y la muerte.

Arriba es abajo,
donde el sentido gira sin control,
esta voz, estos sentimientos,
una noche cualquiera,
permaneciendo en silencio,
como un cuerpo sin alma.

Se esconde el sol,
tras un edificio de piedra,
mirando el suelo sucio
de una nocturna ciudad,
reflejando estos anhelos,
caminando solo,
a mitad de la noche.

El ruido curte mis venas,
destrozando mi piel,
melancolía muerde mi cuello,
estuve deprimido,
estuve atorado...

Inocente y con tanta
pureza en el corazón.

Todo va en caída libre,
tan inútil, tan ligero,
con ambas manos rotas,
es planeta frustración,
enterrado en cualquier fosa,
girando alrededor del sol,
colisionando planetas.

Unidos a la verdad,
este cuerpo y su material,
un sencillo lamento,
entregándose a lo que dicta
el tiempo, el clima,
la embestida contra un auto,
yéndose a dormir,
incluso el día oscurece,
cuando escucho 
el caminar de manecillas,
como miles de patitas,
llegan los insectos,
por su alimento.

Y golpeas mi cabeza,
contra el muro,
el precio por mi calavera,
un minuto más,
caliente o frío,
antes que caiga el cielo,
significa poco,
pero se siente muy bien.

Ay de las palabras,
encumbrando el silencio,
golpe tras golpe,
avanzan los días,
lo que viene y muere,
lo que se va y vive,
mil preguntas sin responder,
fatalidad en mis gritos.

Busco transcender,
y es toda mi intención,
gira y gira mi cabeza,
mañana no amanecerá,
bajo la llovizna cálida en diciembre,
un frío viento en julio,
sobreviviendo en el aquí,
en el allá,
cayéndose de la gracia,
hay espacio para uno más.

Y escribo religiosamente,
universo, próximo siglo,
quiero ver un centro,
un agujero en la tierra,
un trueno que se eleva,
esta ciudad es un caldo,
nadan las ratas para salvarse,
la juventud ha cambiado,
es voluble y fútil,
peleando una guerra 
sin trofeos.

Cargando las plumas,
es un camino largo,
el camino es un papel en blanco,
cerrando los parpados,
ceguera, flotando en el aire,
bebiéndome las culpas,
por partes iguales,
sangre, huesos, cables,
cuando el día oscurece,
andando solo,
con ánimo lastimoso...

Trascendiendo la letra,
ahí está tu amor.
 

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