Tuve un sueño raro,
en el que subí una montaña,
mi rostro fue iluminado,
y en un suspiro,
perdí la cabeza,
regresé solo con mi cuerpo,
rodando...
En el sueño,
los días eran el mismo,
yendo por la calle,
mirando las paredes
que jamás saludan,
parecía que volvimos
al encierro premeditado,
y pregunto,
dónde quedaron mis hermanos,
en el recuerdo de sus cuerpos
desnudos e intactos bajo el sol.
Se rompen las piezas,
resplandeciendo en lo alto,
miré por delante mis manos,
fueron segundos,
antes de golpearme con el suelo.
Tuve este sueño,
donde salía de un cofre,
y mis bolsillos,
estaban atiborrados con nada,
mis dientes y un temblor,
tuve este presentimiento,
soledad, miedo,
tomé un vaso,
lo estrellé contra mi cara.
Pensé en ayudarme,
pero fue un sueño,
pronto llegará navidad,
mirando desde la cima,
de la gris montaña,
mis malas experiencias,
un tiempo a solas,
brincando directo al vacío...
Desperté sobre un campo de rosas,
con una espina en cada mano,
una más para rematar
sobre mi costado,
no pedí perdón ni permiso,
doné a la caridad mi sangre,
cada litro,
cada pensamiento,
un poema teñido con rojo.
Se siente como un hogar,
mi sueño raro,
desafiando la gravedad,
mis lágrimas dejan de ser una promesa,
y son cálidas y soy humano,
un perfecto desconocido,
condenado a nada sentir,
a nada vivir.
Benditos los que van al cielo,
cerrando el círculo,
en mi mente,
los vi ascender aún sin ojos,
dejaron todos atrás,
un hilito de sangre,
es milagro, es amor,
contenido en mi sueño raro.
Y tengo éste sabor
a leche agria,
de días pasados,
semanas rotas en el calendario,
girando en el cielo nocturno,
sin estrellas,
este sabor en mis dedos,
cayendo sobre un mantel largo,
un jardín extraño,
subí la montaña,
es lo último que recuerdo...
"descendí a la tierra,
rodando de regreso,
bebí demasiado,
solo con mi cuerpo,
vasto en piedras,
pasto, arena, un espanto,
rodando de regreso..."

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