domingo, 20 de febrero de 2022

EL DINERO RUEDA BIEN

 

Quieres mil oportunidades,
vendiéndote una tras otra,
conozco esa mirada en tus ojos,
observas el metal, el papel moneda,
creyendo que todo cae en su lugar,
sólo hablas de ganar más.

El dinero puede comprar tu felicidad,
jamás tu vida,
un próspero destino, una canción alegre.

Y hablas sin parar de las posibilidades,
cuando lo único que te importa
es conspirar para ti mismo,
tu vida es la de un costoso esclavo,
besando el tacón de las botas,
el dinero rueda bien frente
a tus ojos.

El dinero sobrelleva la precariedad,
nunca detiene tu confinamiento,
un racimo colorido de lujuria y desenfreno.

Y todo lo que te importa,
es hablar de el, 
como si de Cristo de tratara, 
aquí la vida no es barata,
sólo quieres poseer y no gastar,
anhelando los sueños que le 
pertenecen a otros,
te matas alabando a quien no le importas,
frente a tu cara,
el dinero rueda bien

Piensas en el éxito un renacimiento,
para tus deméritos,
lo que jamás tuviste y una eternidad
envidiaste, incluso hoy,
quieres a todos desnudos,
quieres ser famoso
sin hacer nada y todo a la vez,
quieres atención, quieres una fortuna 
en oro, plata y con lo que esto no se conjuga,
y miras como el dinero rueda bien
en tus manos de paja.

El dinero nada cura,
salvo amistades heridas,
hoy te saludé, ayer me despedí, 
con el ánimo de un vagabundo, 
supe que eras el hijo pródigo.

El dinero no requiere honradez,
salvo el sonido de los pasos,
sobre el suelo de mármol,

escondidos en la alfombra persa,

el dinero no requiere salvación,
cuando rueda bien,
dentro de tu cuerpo sin aire.



Ilustración: "Avaricia" por Portalo.

NO IDENTIFICADO

 

Delicado fluir en el viento,
cual hoja que sueña con ser raíz,
un agujero que sonríe para su propio vacío,
sin pertenecer a ningún lugar.

Qué es la felicidad,
cuál es su significado,
más allá de contemplar una máquina fría,
dirigir el tránsito vehicular con tu mano,
hoy pudo amanecer nublado,
sobreviviendo con ambos párpados 
debajo de la cama.

Estamos en el limbo,
de mis pensamientos contra los tuyos,
una palabra sobreponiéndose a otra,
aquí y allá, cortando, pegando, cintas, 
aparatos, botones y foquitos,
un color, rojo, azul o quizá verde,
señalando la acción,
el motivo, el resultado,
consecuencia de decisiones,
buenas o malas,
esta es una carrera por la vida.

Marcando el número,
timbrando las facturas, 
estos animales no parecen ciegos,
cuentan con detalle el dinero,
centavos faltan,
ay, de cualquier apagón,
sólo quiero estar satisfecho,
ser una hoja recorriendo el mundo
en silencio, abrazada por el viento,
ay, de esta imaginación que colapsa,
ay, de esta prisión de carne y hueso,
de toda la fanfarria filosófica, 
el temor de vivir para siempre.

Permanece inmóvil, sin rumbo,
las palabras han terminado,
199 opciones por desembocar,
dientes con sangre,
lenguas cortadas,
el origen real del silencio,
nadie cree en la existencia,
pasada o futura,
nadie cree en sí mismo 
como un ente eterno,
esperando determinada idea,
el momento no identificado.



Ilustración: Stanley Donwood

martes, 15 de febrero de 2022

SIN AIRE

 

Contado el tiempo,
suspirando por mejores cuentas,
algunos dedos sobran,
éter donde el cielo termina,
muy por encima de los sueños.

Reconstruye tus memorias,
cuando la noche sea más espesa,
de una a tres fotografías,
algo te hará feliz,
buenas intenciones,
respira antes de dormir.

Aquí no hay motivos o razón,
postrado en un cuarto con 
la luz apagada, 
a minutos de perder la voz,
la mirada, 
marioneta de un destino
ciego y sordomudo,
entreteniendo con el
último chiste mortal.

Atrapado en la expectativa de un tubo,
donde el caos parece silencioso,
carne y huesos congelados,
con nula esperanza por sobrevivir.

El daño se siente bien,
una oportunidad para descansar,
tan amargo el sabor en los labios, 
se siente bien,
pertenecer y no,
se siente bien contar hasta cero,
de mil y en descenso,
se siente bien, 
este daño en el corazón,
con ambos pulmones 
aplastados.

Reconstruye tus mejores momentos,
diez o veinte fotografías,
ahora que la noche es más espesa,
no te despidas todavía,
llevamos horas esperando,
llevamos un fin de semana entero,
esperando que algo bueno suceda.



Fotografía: Lasse Hoile

sábado, 12 de febrero de 2022

LUMBALGIA

 

Moviéndose está el cuerpo,
arriba, derecha, abajo, izquierda,
es la cultura del lagarto, del poderoso,
ágil determinación por evitar envejecer,
cuál es tu nombre, tu tiempo, 
desazón de los huesos que rechinan,
esta advertencia jamás grita.

El quiebre fue completo, 
cuerpo, cristales, pilares,
los muros de arena se derrumban,
sucede porque nada puede ser controlado,
desatando el brío de una bestia,
su insufrible mordida.

Estírate cuerpo,
sal de tu caparazón, 
cuida la cascara, rompe tu corazón,
estírate hasta tocar el sol,
dormido y roto,
recuéstate en la oscuridad.

Y es cierto, para estos día cuando la bruma
asienta en la mirada, no existe salida,
escape para este dolor y su eco en el hueso,
arrojándose contra los nervios, apretando la carne,
si corres, no irás vas a ningún lado,
no te apartes de tu hogar,
porque todo cuerpo necesita un funeral.

Ay, visión incesante del paraíso,
sensación real de descanso,
se arrastra lento,
pesado como una bolsa de carne,
cae de una silla,
es un llamado,
por dentro, una lamentación,
es el mismo infierno cada hora.

Redundante hasta amanecer,
otra ronda más,
redundante hasta desaparecer,
una cuerda que se rompe,
redundante hasta morir,
cayendo para siempre,
el cuerpo se rompe,
una vez más.

Arrastra tu pierna
en otro plano existencial,
insoportable, petrificado,
arrastra tu cabeza
fuera del cuerpo.

estoy cansado.


Ilustración: "Anulante" por  Nicola Samori

ANIQUILACIÓN

 

Abundan las voces
bajo la palma de mi mano,
a un mundo, a un cuerpo de distancia,
intento callarlas,
como la luz del día se desmorona
al romperse el ocaso.

¿Qué dijiste?
El sonido roza el borde 
de tus labios,
traté durante días,
de comprender, de escuchar,
el rugido que desprenden
los cerdos antes de entrar al matadero.

Trate de vivir con alegría,
pero debí saber,
desistiendo cada mañana,
anticipar el veredicto,
de las decisiones que
aplastaron mi destino.

E imité,
con toda gana, toda fuerza,
la espontaneidad de una sonrisa,
casi ahogándome en su saliva,
cegarme con el brillo de un nuevo sol
en la blancura de sus dientes, 
quise, intenté, supe que fallaría,
imitando lo que soy,
un rumor que desaparece 
en lo hondo de la oscuridad.

Y las experiencias se convierten
en una pesadilla sin fin,
imaginando recordar el
significado de la felicidad,
lo mismo es caer de cabeza
que arrancarse la médula,
y todavía cuestiono
a las voces que no detienen su injuria,
ahí, afuera, ahí, 
si es lo mismo morir cualquier día.

Hoy corroboro,
lo poco que sé de la vida,
si las sensaciones y consecuencias,
sirven para sufrir,
si este divagar y quejarse
pertenecen al mismo sueño,
si yo mismo resulto tan vano,
un cristal destrozado sobre el sucio suelo.

Desearía no cambiar nada,
salvo todo rastro 
de mi humanidad.



Ilustración: "Dante y Virgilio en el infierno" por William Adolphe Bouguereau

martes, 8 de febrero de 2022

BLANCO

 

Un color desconocido para mis ojos negros,

el brillo de quienes mueren vírgenes, 

bruma eterna,

tal como las mañana que 

iluminan los huesos de los perdidos.


Este es el color que nunca calla,

soportando los embates de mi corazón,

emociones que se rebelan

contra su perpetrador,

ah, de este brillo incandescente,

el calor que mi cuerpo 

demandaba en una suplica.


Aquí terminan los sueños,

frente a la pintura de guerra,

rompiendo la pureza,

navajas perforando cada entrañas,

sobre una hoja en blanco,

derramando por su borde,

palabras que se queman.


El suspiro es transparente,

dentro del fulgor de una hoguera,

donde el corazón se hincha con sangre,

y la noche palidece tras

el silencio que prosigue 

de un disparo...


Cuál es el motivo,

la razón que no se revela,

quizá, a instantes de morir.


miércoles, 2 de febrero de 2022

ÚLTIMA SALIDA

 

Demasiado rápido,
un quejido ronco en el pecho,
girando a la derecha sin preguntar,
un pasillo largo antes de nacer,
siguiendo el último haz de luz
en tu mirada.

Bajo la lengua,
hay un sabor amargo,
mal aliento después de comer,
sangre fría que se derrama de la mesa,
instantes errados,
el sabor metálico perforando los dientes.

Quieres más opciones,
preguntando qué más hacer,
viras entonces intentando
la última salida,
descendiendo por los vestigios
del remordimiento,
en tus minutos finales de vida.

Ay, del temor presente en los sueños,
viva alucinación que devora suspiros,
un viento malo, un extraño parecer,
el miedo paraliza con su mordida,
sangrando los árboles, los prados,
no habrá quien te salve,
despiertas sintiendo el temblor,
en el centro de tu corazón.

Andando bajo un rayo de luna,
por un prado que no es real,
qué será de tu rostro florido,
pachón y rojo,
sin esperanza por crecer,
qué será de todas tus mañanas,
donde los que ya partieron
susurran un temblor tras la pared...

¿Alguna vez abrirás tu pecho
con un filo caliente?

Destruye el caos,
por medio de tus secretos,
si quieres una oportunidad
una última salida,
obtén el ahogo a la deriva
de un río de filosas piedras,
mirando con escasa luz,
la sangre que nunca esperaste.

Ay, esta noche hay
un ojo colocado en el cielo,
qué será de tu voz desesperada,
ay, de tu rostro asustando.



Ilustración: Moonlight Landscape por James Arthur O´Connor