domingo, 30 de noviembre de 2025

MOSTACHO

 

De tenerlo todo,
a morir solo,
un intento aislado,
donde cualquiera pierde
el rumbo,
en un bosque solitario,
un riel oxidado,
es mucho,
para desear en un día.

Fumamos del mismo habano,
humo, estos sueños,
Montecristo es sólo un nombre,
pero el poder es demasiado,
cuánto miedo falta,
por la mitad,
por la mitad
cortado.

El veneno vierte del ojo,
y otros dan su grito al cielo,
alrededor de tantas manos,
frases pocas,
y nombres 
que yo presumo.
Inocentes.

No logro decir,
no logro entender,
el sabor de la sangre,
metálico, caliente,
y me muerdo la lengua
hasta cortarla,
atravesar la carne,
como una navaja,
papel,
papel. 



viernes, 28 de noviembre de 2025

LA CARTA DE LOS BICHOS

 

Hola
habla la ausencia
un acceso,
la nada,
mil pensamientos
cruzándose
esperando
o corriendo,
aquí están,
y vienen más,
son preguntas
que no puedes matar
te comen 
mientras duermes
y si los sientes
nunca estuvieron
de tu lado,
uno y mil bajo tu piel
haciendo bullicio
arriba en el cielo
abajo donde nacen 
las flores del mal
la luna está oscura,
mira muy de cerca
sus alas brotando
en tu boca
corren hasta saciarse 
hola otra vez
mil de ellos
en mi cabeza
en tu panza
son tus pies
suben y comen,
nada es mentira,
no estás soñando.



jueves, 27 de noviembre de 2025

ILUMINACIÓN Y AGONÍA

 

Callado al entrar en luz,
un sueño cálido,
de manos húmedas, 
ahora, sellar el destino,
es un cuarto vacío.

El filo irrumpe en la carne,
un corte, tercer ojo,
si el cuerpo se enfría,
ten por seguro que las puertas
están cerradas,
sin ánimo, 
en silencio,
quién eres,
sino un espectro.

De lo último,
breve, suspiro,
un sonido ahogándose,
estoy en los mares sin nombre,
perdiendo lo que decimos "tiempo",
es un dolor parecido a lo eterno,
ojos abiertos,
palmas extensas,
pies levitando,
es un breve,
breve,
breve.

Te manejas a oscuras,
dejando la lluvia,
sin hogar o consuelo,
frío, solamente,
la diferencia entre nosotros,
viviendo el sueño,
con los párpados echados,
sin medir acto
o consecuencia.

Cruzamos,
otra vez observando,
si el aire levanta o no,
inútil afrenta,
que podamos interpretar,
sin palabra,
desarmados,
callados,
al entrar en la luz,
en ahogo
y
el 
descenso.



Ilustración: "De El Cuervo" por Gustave Doré

miércoles, 26 de noviembre de 2025

LA TUMBA DE UN HÉROE

 

Corazón,
te han herido de muerte,
a mis ojos,
es recuerdo de pesares bajos,
donde el mundo se quemaba lento,
afuera, es nos queda lidiar
con la misma afrenta sombría,
dentro, no soy quien juré,
jamás destruir.

De pie,
aun quedamos tú y yo,
amanece oscuro y no sé
cuál camino seguir,
su distancia es la de la cruz,
sostenida por estas manos frías,
el ímpetu maldito,
arrimando cada paso,
más cerca de olvidar.

Señor,
por qué esta libertad es tan egoísta,
cuál es el motivo para levantar el día
si esta sombra no hace más
que morir,
al silencio de otros,
de quienes ahora gozan
y no se restringen ningún vicio.

Señor, 
quién soy,
sin tu validación,
una batalla perdida,
el destino que busco evitar,
la prisión de carne y hueso,
pura desgracia en mis palabras.

De pie,
con la vergüenza de ser,
la caída del héroe,
un hombre nada más,
la tierra parece abierta,
para recibir sueños
y esperanzas, un par de manos,
huesos, un corazón desgarrado.



lunes, 24 de noviembre de 2025

MORTALIDAD

 

Tan pleno,
tan fácil,
desvestir un cuerpo con sus manos,
sobre el rojizo atardecer en tus párpados,
gota a gota, mi voz decae
por la cortina de tu piel,
recordando el sabor,
el frío bajo esta tierra,
y sabes,
eres la causa de mis pesadillas,
preparemos la gran silla,
un corte directo, hondo en la sangre,
golpe sin motivo entre un latido y otro,
tu mejilla encima de la mía,
es pleno,
es fácil,
preciso,
anochece en alud cobrizo,
dime, eterna criatura,
de qué van tus besos,
escritos carmesí,
conozco de ti,
la visión del fin,
no te alejes,
si la vida viene en densas marejadas,
un terror suscrito tras otro,
dime, si eres consecuencia de mis caprichos,
porque la juventud que inyecta la carne 
es virtud, es belleza, es
un recuerdo vivo que enmudece,
el motivo ciego,
exquisita tortura,
mortalidad tuya
y mía.



Ilustración: "La valkiria virgen" por Edward Robert Hughes

ELEVARSE

 

Convénceme de saber,
de complicar más las cosas,
para ti la vida es una 
eternidad diminuta,
si acaso fuera verdad, 
no volveremos 
a lamentar ningún deseo.

No hay defensa,
quizá elevarse frente al espejo,
en cuerpo y conciencia,
cuántas mentiras nos decimos,
aferrándonos a nuestra 
inocencia en pedazos,
poco antes de despertar.

Este mundo ganó con palabras confusas,
y más silencio del habitual,
sean las cuatro de la mañana,
las ideas, los sentimientos,
nunca duermen separados.

Y es momento de aportarle 
al universo una bendición,
si del futuro nace la esperanza,
puede o no, haber consecuencias,
aunque la nuestra sea toda maldición.

Y tomo de la verdad,
aquello conveniente,
manifestándose en sueños,
por vivir demasiado,
así el velo de una realidad inventada
por el diablo, en su mentira de gozo
y olvido, de sangre y calumnia,
sabemos cuánto nos gusta la maldad,
y esa debería ser la última verdad,
elevada, 
definitiva.



Ilustración: "El sueño de Fausto" por Carl Gustav Carus

miércoles, 19 de noviembre de 2025

ORQUÍDEAS SALVAJES

 

introducción

Considérame tu raíz,
bajo este cielo de cristal,
ilumíname con tu mirada,
soy el silencio que siento morir.


Hecho con voces

Habrán de transitar las cosas,
es ley en esta vida,
cortado el aire en los recuerdos,
cada día, antes del crepúsculo,
buscando un motivo,
una razón para la nostalgia, 
cuando inocente, todavía,
una flor brotó desde mi pecho.

Cuán sentimental,
si vuelvo de pie ante mi destino,
cuando en este mundo,
pareciese un arte novedoso 
el asesinato, infame, desprevenido,
frente al mortecino color de una vela,
a oscuras, donde el corazón
no levanta.

Pareciera un castigo,
hecho con voces,
aullando en un mar de viento y lluvia,
ofreciendo a la luz de una estrella,
cualquier sacrificio,
aquí, una herida, 
quizá sus lágrimas,
una raíz gruesa se aferra,
se aferra para jamás morir,
para jamás olvidar,
aquí estoy,
observando al niño que fui,
perdido en triste sosiego, 
sin nada más por decir.


La luna arriba y el sol abajo

Sucede ante la mirada,
cortándose en el viento,
en la espesa oscuridad
de un malagradecido corazón,
la voz en el centro de su cabeza,
noches sin descanso,
párpados que no duermen,
con la culpa a cuestas.

Florecer sin miedo,
aunque los días se repitan,
agrios y grises,
sin recordar un color alegre,
aquel susurro que desaparece,
tras una cortina de lluvia,
por qué de este lamento,
si mi nombre continua con vida,
ajeno a lo escrito en mi lápida.

Otra visión entre el agua sucia,
otro sueño de maligna fantasía,
sucumbiendo a las emociones,
a las lágrimas que se queman lento,
rompe con mi voz,
con los dibujos en la palma de 
cada mano sin moverse,
una luna, un sol,
en ascenso o detenidos en 
en el subsuelo, 
conciencia de colmillos
y pelaje áspero,
cual corona de resentimiento.

La última rosa del verano,
desvaneciéndose en la oscuridad,
rescata su aroma,
flota como en mi tórrido anhelo,  
dónde estoy,
sino en todos lados,
disperso en sangre y huesos,
vísceras que reposan 
y nada dicen,
salvo por la mirada de 
los gusanos, 
conocen la verdad,
y cada uno, 
como los hombres,
testigos y apóstoles, 
silenciados por 
pájaros en la noche.


Sin final ni hogar

Difícil tolerar un corazón herido,
callarlo sin misericordia, 
ante sus gritos de auxilio,
ahogarlo con negligencia,
aunque un infierno vaya
a matarte desde el estómago,
suba por tu cuello,
formando un crucifijo de manos,
pies, dedos, espinas y nervios.

Y volver a soñar parece imposible,
un acto de valor tan inútil,
el camino a seguir,
pero, dónde queda la justicia en ello,
dónde valerse por sí mismo,
andando entre espinas,
entre ceniza e insultos.

E importa nada este dolor,
cual día quebrándose ante la noche,
quedó sin voz,
con aroma a jardín tras una llovizna,
el venenoso hedor a muerto,
qué será de mi sombra
mientras sueño con otra imagen,
qué otra manera hay,
huir de esta vida a la otra,
sin final ni hogar,
a donde regresar.


El cuerpo que nunca estuvo

Quisiera por siempre capturarte,
retenida en el color de la pupila,
un suspiro, el momento,
la promesa congelada en el tiempo,
tu mano amiga,
y la navaja oculta por tu costado.
y el costado ocultando la navaja.

Tras el límite del día,
con ambos pies y mil pétalos
sobre la tierra, la sombra, el silencio,
recibiendo una mirada de regreso,
un sonido elevado, 
el pensamiento en sí mismo,
preparado, entonces,
siempre, siempre a morir.

Cayendo de un párpado a otro,
colores como rayas,
un dolor certero, privado,
este mundo gira y gira
sin remordimiento,
y yo jamás estuve aquí,
si acaso me escuchas,
nada tuve o tengo por decir,
desapareciendo sin rostro,
sin manos,
sin valor,
sin esperanza
ni semilla
(corazón).


epílogo

Es donde inicié,
en un cuerpo semejante,
victoria tras el espejo
de ojos negros,
y sonrisa enorme como
esta luna de enero,
esperé mi turno,
frente al sangriento
altar de orquídeas salvajes...



Ilustración de Orlando Furioso: Ruggiero y el Hipogrifo mirando el ejercito reunido por Gustave Doré

domingo, 16 de noviembre de 2025

IMPÍO

 

Estoy cansado de pretenderme,
un ser que cierra el círculo,
viajando a través del tiempo,
cuando la memoria no era de carbón
o un campo florido de vergüenza,
cuando el juicio no existía,
y el castigo, 
era imposible.

Amanecer es un debatir diario,
de poca paz, de ninguna solución,
imposible enterrar este vacío,
tras vivir en juerga infinita,
cautivando un deseo repugnante,
que saliva y estruja,
arde con fuerza en 
el centro del pecho
y entre las piernas.

El crimen perfecto,
guiándonos por un estrecho,
a oscuras en nuestros párpados,
el secreto mejor guardado,
desconozco la verdad
o la razón,
impulso voluptuoso,
te sostengo entre las manos.

Devorar, devorar rápido,
desconocer la vocación sublime,
con los ojos cortados,
y un charco de sangre
que se vuelve en río, 
y alcanza el mar de tus labios,
si tú me besas,
puede terminar la enfermedad.

Vendamos lo que queda,
de esperanza, de soledad, de pureza,
en cada pétalo esta marchita juventud,
andando a luz del declive,
desnudos sobre el suelo frío,
un golpe duro tras otro,
si gritas, si escupes, 
una estrella cae,
otra se va.


Ilustración: "No vayas solo con tu corazón al desierto" por Fritz Schwimbeck

UN NUEVO CASTIGO

 

No es para buenas personas,
abrazar sentencias 
en ojos descontentos,
la circunstancia hace al villano,
viviendo otro drama 
en este lado del universo.

Abre tus labios 
con el filo de la navaja,
hasta que sepas quién fuiste,
hombros curtidos al sol,
vientre derretido,
sonrisa en medio del charco,
carmesí entre las piernas.

Toma mis manos,
rómpeme los dedos,
separa muy lento cada uña,
desde la superficie del índice, 
ahora los dientes,
arráncame los ojos,
nunca podré cambiar,
no diré nada más.

Este premio es para los mejores,
un juicio exclusivo,
repetir por siempre,
el costo, la evidencia,
adiós, apaga la luz.



Ilustración: "Réquien" por Ignacio Trelis

sábado, 8 de noviembre de 2025

FRANKENSTEIN

 

Soy, pero no lo sé,
sólo mi discurso caliente,
deja pura decepción,
en la punta de los dedos,
de la lengua por tanto gritar.

Y volaré como las moscas,
mientras este corazón lata sin rencor,
confundiendo rostros y palabras,
personalidades y géneros,
algo saben que yo no, 
en tiempos de crisis,
la frustración es el desayuno,
comida y cena.

Qué caso tiene mirar el espejo,
cuando tus amigos son 
la perfecta refracción,
de quien fuiste, eres y no serás.

Respirar nunca fue más tortuoso,
sin voz, sin razón,
con malas decisiones,
en la cartera, en la cabeza,
sin delineador, sin emociones,
sin labial y tacones rotos.

Qué esperar de los días,
sino calor o frío,
de un extremo a otro,
sin comprender,
cuánto más durará el cuerpo,
porque fui y no triunfé,
la misma historia,
recostado en la cama,
entre una muchedumbre de sombras
y mi mentalidad deforme.



Ilustración: "El viento" por Edwin Austin Abbey

EL HIMNO DEL GANADOR

 

Aquí viene un ganador,
contando los segundos con las manos,
falto de dedos, de advertencias,
aquí está, con su nombre en alto,
exhibiendo cuánto vale,
en este mundo desganado.

Le acompañan absurdas voces,
de esas que dibujan monstruos,
tierra, agua, nieve, más agua,
la visión de mil estrellas,
resonando en una canción
sin nombre.

Creyendo que cualquier 
flama es poesía,
dicha en lo hondo, 
en lo oscuro, a susurros,
bajo las ordenes de algún monstruo,
cuando esta carrera se gana
bebiendo de la copa,
premio de quien gana.

Es un fantasma en el espejo,
cruzándose a plena luz,
entre risas y cuerpos sin ropa,
su rostro pintado de rojo,
carátula depravada,
de puños chocando el cielo,
nada dice, nada es,
salvo una carta escrita a mano.

Y grita su triunfo,
llora su vida,
vino, venció, 
tanta su obsesión,
andando en círculos, 
cayendo fuera del mundo,
en una gota de saliva,
lágrima de sangre,
orina, esperma,
hundida en el coro por miles,
perdido, perdió,
para siempre,
para siempre.



Ilustración: "El jinete silencioso" por Ben J.

jueves, 6 de noviembre de 2025

TEMIBLE HADES

 

Surco por tus redes,
cual mosca de pesados remos,
luna de alteradas mieles,
en tu ojo cruel,
caí en cuenta de mi vileza, 
de cada voz desprendida
por la noche inmensa,
infinita de recuerdos,
de lamentos que nadie escucha,
salvo en vivida congoja,
un desierto de mares rojos,
mi latido cubierto con arena,
hierve, hierve en sangre tupida,
temible hades,
centro de esta tierra sin nombre,
reconozco su cara,
en el aroma de mil flores negras,
brotando entre mis manos,
tan muertas como las rocas 
que nada dicen, que nunca supuran,
santo remedio estos ojos por monedas,
bajo un trono a medio devorar,
así sea entonces,
sucumbiendo al beso de
los cuerpos sin sombra,
desnudos en su musculatura,
pardos y agrietados huesos,
en sus caras una mueca,
sin odio o ternura, 
igual a mi alma, a mi soberbia,
regente, dicen las voces,
regente de un planeta despojado, 
contemplando una caída,
el sobrepeso de un rayo entre la bruma,
temible hades,
estupor indomable
y suplicas en coro,
la noche está perdida
y será para siempre,
facultad directa para entender,
para soñar sin temer.



Ilustración: "El polo norte" por Alfred Kubin

TRAS LA PUERTA

 

Uno con el sol desciende,
ocaso, nombre y motivo,
tira una mano para saber,
cuán real es tu destino.

Aquí, para siempre,
ambulante entre grises calles,
cierra el día su mirada contigua,
de luz fragmentada y multitud de voces.

Uno o dos,
viviendo en solitario,
de sombra y carne,
girando en la misma rueda,
sin más por hacer,
de eso trata la vida
cuando pestañeas demasiado.

Nunca, nadie, detenido,
así va el sol de ida y regreso,
nubes en este mar de tinieblas,
de sueños derretidos,
cubriendo lento cada hueso,
llueve, pestañea, es medianoche,
pestañea, es mediodía.

Aférrate con tus manos
o con lo que puedas,
el tiempo corre a la inversa,
la misma traición cada día,
lastimosa caricia,
y arde en un sueño de dos lunas,
cuando de esta madrugada,
nadie busca, nadie vive.

Ojos que sostienen ambas lunas,
perdonen si acaso, 
lo que existe no es verdad,
así va, así gira,

la fantasía en esta realidad,
un agujero en el cielo,
y cierto es,
nada perdura 
la eternidad.


Ilustración: "Viento del este" por Paul-François Quinsac

ELEGÍA

 

Qué hay de los recuerdos,
de las emociones en ellos,
tras la pantalla de una televisión,
arriba en donde se pierde el cielo,
retoñando cada primavera,
en una galaxia lejana,
qué será entonces del mes de noviembre,
si dormimos la eternidad con 
los parpados cortados,
por qué de tanta lluvia,
costándonos la vida,
cuánto vale esta realidad,
apaleada por el terror afuera,
envenenando el corazón,
en cada casa quemándose,
de qué sirve entonces,
pensar demasiado,
sentir cada instante como único,
si el mundo se termina,
dejando la ropa en el fuego,
la decencia, el intento inocente 
de aferrarse a la pureza muerta,
el costo es demasiado,
el precio es uno,
la vida,
el pensamiento
o el alma.



Ilustración: "Consecuencias" por Marion Adnams

sábado, 25 de octubre de 2025

LA HORA SANTA

 

Aquí están,
arribando por el camino terroso,
bajo un sol de voces sin nombre,
ruegos y entrelazadas manos,
nada bueno que dure para siempre,
es el momento,
la vergüenza. 

De todas las noches,
este viernes es arenoso,
apareciendo bajo una luna de horrores,
con este coro de voces que llega
a mis oídos sin temor,
frágiles cual cristal sin precio,
procesión de un sólo cuerpo.

Hora santa,
hora azul,
crece tras el ocaso y quiebra la carne,
toque celeste,
punzante y ensoñada,
cubre con tu velo de bruma,
nuestros latidos en silencio.

Ahora, el llanto es creíble,
rezando entre el ardor de estrellas,
tan lejanas, desprendidas de atención,
es su estela helada,
una triste promesa de salvación,
yéndonos sin rumbo en este andar,
de pie y despojados 
de ansiedad o venganza.

Llegaron a esta verdad,
después de tantas horas,
arrastrar los pies, el alma, el otro,
anticipando en los huesos su declive,
uno a uno tras desaparecer,
acercan los labios,
recitando poemas hasta
que su corazón 
ya no pueda derretirse.

Y saben del tesoro,
golpeando su rostro,
motivos los hay, 
bebiendo para olvidar,
con fuego y polvo,
arropo para mi voz,
fantasma, penumbra, desvelo,
no puedo distinguir el amanecer,
este andar entre las espinas,
asfixia que hiere el corazón.

Sólo una semana,
la visión de tumbas y rayos
que lavan esta pobre tierra,
observando de lejos,
la verdad de esta hora santa,
a punto de desvanecernos,
porque fue tanto el tiempo,
que soñé en la oscuridad.



Ilustración: "Venganza" por Adrian Aubry

viernes, 24 de octubre de 2025

ESPERANDO EN LA PIEL

 

Hablo a través de un sueño,
sin miedo, abierto, sincero,
como si en cada momento,
pretendiese abrazar un cuerpo
que se transforma a plena luz,
brotando como un manantial
sobre la tierra.

De qué sirve el derecho a nacer,
si cada oferta de luminosa alegría,
se transforma en llanto,
cuál es el sentido
de esperar en la piel un nuevo día,
si el sol se marcha ofuscado,
tras la carpa de un mundo
más muerto que vivo.

Tomo por el cuello este reflejo,
imitando el sentido de las manecillas
en cualquier reloj, de los segundos preciosos
que lento se extinguen, de las horas
que pronto se queman,
tomo de las manos la imagen en reversa,
ahogando las preguntas,
el aire en mis pulmones,
cada pensamiento que se oscurece,
ahora, queda poco,
poco y adrede.

Sobrevivimos al ocaso,
de un día de tantos,
en un cuerpo mirando la ventana,
afuera o adentro, es la misma sensación,
de flores brillantes creciendo,
de voces que dicen lo mismo,
y una luz mancha todo de repente,
qué será de estos huesos,
de los labios en silencio, 
de las pupilas que se apagan,
el aire va en dirección contraria,
dejando esta piel que se hace vieja,
al achecho de la eterna resurrección. 



Ilustración: "No ser reproducido" por René Magritte

domingo, 19 de octubre de 2025

ÉRASE UNA VEZ

 

Tan cerca de la victoria,
la vida fue una bella promesa,
pero los días no se cuentan con indulgencia,
y tan fácil es desear morirse,
aparentar felicidad quizá,
cerca de lamentar existir.

Palidecen las palabras ante los hechos,
acciones que derivan en malestar,
la tragedia puede o no aparecer,
un precio justo por respirar con fuerza,
de no mitigar el hambre,
el mundo es un bocado inmenso,
un mordisco basta,
para terminar derrotado.
Vacío.



Ilustración: "El gato negro" por John Coulthart

ESPERANDO EN LA MENTE

 

Qué hice,
con las noches que me prometí,
condenadas a un sueño infértil, 
tirando por la borda 
cada intención de triunfo,
enloquecido deseo por devorar
este mundo y alrededores,
de felicidad más allá de morder,
todos los días, 
la mano que alimenta.

Qué hago,
en este momento,
cuando busco sin encontrar,
en este mundo despojado de color,
con el corazón muerto en las manos,
en ofrenda tardía,
sin nombre, sin vocación,
sin encontrarme fuera de 
dichos egoístas,
sin saber la comodidad 
de ir alegre y complacido
con la vida tal cual es.

Qué haré,
sino esperar en la mente,
con los ojos donde el cielo
es uno con los mares y la tierra,
mi aliento es veneno,
quema, lacera, es navaja,
fragmentada imaginación, 
en un deseo de carne y hueso,
un brillo sucio,
una estrella negra,
un hilito de sangre,
descendiendo.



Ilustración: "Stańczyk" por Jan Matejko

sábado, 18 de octubre de 2025

SEMANAS

 

Semanas, eso dura este ardor,
de eso trata esta emoción,
cuando la piel se deja devorar por la noche,
llegan sigilosas aquellas voces,
provenientes de nunca jamás,
apariciones que suelen matar.

Así tiritan las manos,
rendidas ante la suerte de un ojo,
y bailan estos pies sin control,
andando por un camino amarillo
de empedrado y brillo sucio,
su calor durará semanas.

El tiempo sobra en apariencia,
pero se deshace en lágrimas frías,
así como las monedas,
no alcanzan las palabras,
es tanto el dolor,
contándose con los dedos, 
es el mañana una promesa,
absurda imaginar,
imposible de aguantar. 



Ilustración: "Un templo en el ocaso" por Eduard Büchler

martes, 14 de octubre de 2025

PÉNDULO

 

Cuál es el precio del tiempo,
alguien puede decirme,
anticipando la furia de un 
cielo recubierto con acero,
el número preciso,
para soñar con la inocencia
que me arrebataron,
sin motivo y que alguna vez,
yo vendí.

Qué late en este corazón,
sino el abandono frío,
un resplandor que pronto
su sonrisa apagará,
el mundo está vacío,
puedo verlo desaparecer,
puedo sentirlo morir.

Desciende el péndulo,
midiendo los pasos,
los suspiros vueltos al aire,
donde las voces son una,
con el aroma de las tarde sin lluvia,
y el pasado, inmediato o distante,
es carbón quemándose,
y el futuro escrito en la mano,
un rincón oscuro sin nombre.

Díganme, estrellas,
cuál es el precio de su portento,
arrastren un poco más los minutos,
para que las noches perduren,
quiero vivir para siempre
en mis cómodos sueños,
su sabor es dulce,
su toque primoroso,
pero es verdad,
he esperado tanto,
esperado en la piel,
en la mente, 
en silencio,
y me ha dolido tanto,
tanto.

Corazón,
eres llamarada salvaje,
sosteniendo la nostalgia 
de una vida devorada por el tiempo,
no conozco su precio,
salvo por los últimos rayos del día,
descienden tras una ola gigante,
bajo un océano de quietud,
de lo que nunca como humanos,
sospechamos siquiera.

Porque lo desconocido,
un lustre blanco,
igual permite la vida,
y se ocupa de apagarla.



Ilustración: "Magdalena penitente" por Francesco Lupicini

ESPERANDO EN SILENCIO

 

¿Quién dijo,
  si el día es el mismo,
  despiertas en la misma
  inútil cabeza,
  esperando en silencio,
  otro intento más?

Porqué de la cuchilla caliente,
un sueño en mil,
cortándome la lengua,
traté de investigar la verdad,
pero fui el único puerco
llevado al matadero.

Nada queda por recordar,
un viaje sobre el sonido caliente,
tras una explosión en el centro del planeta,
el momento cuando todo cambio,
nada se pudo hacer,
nada que durase,
salvo esperar en silencio,
despojado de la carne,
con ruido en la mente,
esperando.

Solo.



Ilustración de "El Cuervo" por James Wiliam Carling

domingo, 12 de octubre de 2025

EL FANTASMA DE UNA RATA

 

Bajo el guante,
tirita la mano,
cuando sus ojos no funcionan,
mil bebés nacen tras un resplandor,
su piel se expande,
en rabietas de un cuerpo,
un cuerpo gigante,
la razón de las pesadillas,
eso, bramándole a la luna.

Es el destino un placer incierto,
un mar de monótonas voces,
tragadas por el miedo,
en un mundo sin luz ni fe,
derrumbado en toneladas de polvo,
y el fantasma de una rata,
suma sacerdotisa de este páramo 
que no ubica el perdón.

La visión es esta,
al cerrar los párpados de cansancio,
sin poderes que reanimen a los muertos,
qué será entonces, 
de los bebés viviendo bajo el suelo,
desciende la lluvia parda,
reflujo de miserias,
ya nadie es libre o feliz,
es la vida otra ciudad perdida,
frágil como el cristal de la noche.

La mente colectiva escupe al cielo
para recibir lo que venga de vuelta,
es la parte sustancial de un cuerpo
sin rostro, pronto a ser degollado,
cortado y frío en miles,
un goteo de mentones, pezones,
es gente flotando en otro espacio,
el grito helado en sus ojos,
órbita vulgar donde gira la carne,
piensa en esto,
cuando te despojes del guante.

Qué es de la vida,
tras un chasquido que da y quita,
el mismo sueño entre los dedos,
cabezas sin esperanza, sin otro remedio,
derivando su estancia entre los rayos del día,
un hueco sin fin afuera en la ventana,
el fantasma de una rata,
suprema gobernante de este páramo
que nunca poseyó una voz.



Ilustración: "La visión de Hamlet" por Pedro Américo

LA CONFRONTACIÓN

 

Despertamos para sobrevivir la noche,
entre la neblina del campo florido,
de nuestros cuerpos en fusión de hueso y carne,
hierven su sangre a pesar el frío,
soltando lágrimas que gritan el pecado,
se congelan, arden, gimen y se saborean.

Después de todo,
¿No es violencia el acto de amar sin ataduras?
La penumbra a esta hija que nace
y gobierna para sí misma,
después de todo,
no es sino imaginación y voz incontrolable,
todo el arrebato que nos decimos, 
cuando el tálamo queda en cenizas.

Acusándonos entre risas y dedos,
de todo el mal que hicimos,
imaginamos un martes roto,
y pensamos en morir hace tanto,
despojados de pasión,
mirándonos los labios, las pestañas,
un pacto al estrechar las manos,
así saltamos de la orilla del mundo,
retorciéndonos bajo la castidad 
de éstas sábanas.

Soñamos con guardar el día,
un infierno de muertos sin cabeza,
nuestra piel es el pergamino,
y la tinta, gota tras gota de sangre,
desalojemos tu vestido largo, 
dorado con flores azules,
mi pantalón de corte recto, 
ajustado hasta la nariz,
así lo dictan los labios,
en un fin de semana apartados,
este mundo jamás lo sabrá.


Ilustración: "Nosferatu el vampiro" por Bill Sienkiewicz

LUNES POR LA NOCHE

 

Se derritió la ciudad bajo la lluvia,
en mis sueños nació otro día,
hizo calor, mis dientes tiritaron,
miré por la ventana,
un mundo animado sin líneas,
afuera, farmacéuticos quemaron la bandera,
revolví las palabras en la sopa.

Y se me terminó el tiempo.

Esta noche, hubo luna de octubre,
saludando en la voz del aire,
a veces sonreía, otras nunca,
noté mi joroba a través del suéter,
era verde, espeso y olía mal,
cayó una tromba,
no me dijo su nombre.

Esperé en silencio y en la piel,
un ángel cantaba alrededor de mi cuarto,
al entrar rompió la ventana,
no contrató ningún servicio,
cayó el primer grano de arena,
y ninguna intención de pago suya.

Jamás sentí más aburrimiento,
llovió muy fuerte, muy frío,
recordé mi liquidación treinta años antes,
cuando otros fueron jóvenes,
el suelo fue de concreto,
y no algodón mojado,
es la edad que ahora cargo.

Ilusiones nada más,
navegando en la ola de luz cenicienta,
es lunes por la noche,
jugamos, bailamos, cenamos, 
vivimos una película,
quitándonos el sombrero a continuación,
el origen de la siguiente batalla.

Un surco pálido atravesando el corazón.


Ilustración: "La recámara embrujada" por John Butler Yeats

lunes, 22 de septiembre de 2025

HOY Y SIEMPRE

 

Disfrutemos las luces,
uniendo corazón y manos,
bajo el mismo techo, 
cobijados en la sombra
del silencio e intimidad.

Partiremos a soñar,
navegando hacia la esteta
donde mueren las estrellas,
y no quiero decir nada,
si desconozco otra luz
diferente a la de tus ojos,

es este el momento,
restos de una estela 
sin domar, sin medir,
prisioneros uno del otro,
abre a mi, tus manos.

El rumor no cambia,
arrastrándose por el suelo,
como rito callejero al crepúsculo,
nuestros pies tocan el acero,
sometidos al clamor
de una perpetua oscuridad,
en tu cuerpo y el mío.

En la marcha consonante 
de nuestros latidos,
este mundo se vuelve pequeño,
a raíz de encontrarnos ardiendo,
un carmesí destello baila en el cielo,
navegamos entre el calor y fantasías,
entre las caricias bajo la sábana.

Es este el momento,
dejando un pequeño rastro,
de quienes fuimos anoche,
prisioneros uno del otro,
hoy y siempre,
abre tu corazón para mi.



Ilustración: Edgar Klimt

CERCA DEL CIELO

 

Quiero preguntar al aire 
que me llena el pulmón,
si este susurro puedes escuchar,
quizá llegue pronto si tanto lo deseo,
en la siguiente esquina del mundo,
más allá en donde duerme el sol.

No hay distancia que ahora valga,
porque tu corazón late en el mío,
no importa dónde estés,
sino la emoción compartida,
eres miel en mis labios,
quiero ser la luz en tus ojos,
vivir contigo cerca del cielo.



Ilustración: "La Huida" por Remedios Varo

ANILLO

 

Desperté para decir,
lo mucho que te amo,
en un plan maravilloso,
para conquistar el universo,
ese, en la palma de tu mano.

Eres tú,
la respuesta a tantas oraciones,
contigo compartiré mi vida,
en la punta de las estrellas,
dame tu mano,
toma el anillo.

Largas noches blancas,
entre tu pupila y el brillo de la luna,
navegando a través de calmos oleajes,
suspiros que van y vienen,
porque la felicidad,
es un beso tuyo.

Vamos, vamos,
explorando el lado oscuro de la luna,
huyendo de la nieve y la lluvia,
vamos, vamos,
en un cálido arrebato,
iluminemos cada noche,
somos las luciérnagas,
el brillo que dejó atrás el día.

Eres tú,
a quien siempre soñé,
quiero compartir tu vida,
cada momento sobre este mundo,
dame tu mano,
sé mi esposa.


sábado, 20 de septiembre de 2025

EN TU CORAZÓN (POR SIEMPRE)

 

Tanto lo que hice en mi vida,
sobre pensar los motivos,
imaginando tanto de nada,
lo que nunca hice realidad,
hoy, el cambio eres tú.

Amaneces con el sol,
mi amistad y esperanza,
el nuevo aire que respiro,
déjame florecer en tu corazón.

Eres todo lo que quiero,
llegas y la lluvia se va,
traes los matices del futuro,
para construir un palacio 
en las nubes,
y dejo atrás quien fui.

Solos tú y yo,
batiéndonos en una mirada,
un beso, un latido,
marea y sombra alrededor,
nada importa ya,
no miraremos atrás.

Eres la única,
por siempre en mis ojos,
mis latidos dicen tu nombre, 
cuando dijiste que yo era bueno,
pero sólo tú eres la bondad.



Ilustración: "Pareja en las rocas" por Donald Teague

UN FUEGO RÁPIDO

 

Mira por las esquinas,
alguien vendrá,
una sombra con mil voces,
en una palabra tiembla la tierra
y sangran las calles,
por qué habría de ser así,
un fuego rápido atraviesa
el corazón.

Un deseo no se consigue,
salvo el ahogo eterno,
por qué habría de ser así,
cubriendo tus parpados
a un amanecer enrojecido.

Que mundo tan torcido,
desconociendo por completo la realidad,
eres ajeno, eres un extranjero,
una copa vacía en espera del vicio,
con palabras rotas y 
más sin pronunciar.

Muéstrame una flor,
un grito a medianoche,
observa una luna sin alma,
dime tú, si conoces 
lo que dicta la belleza,
dime tú, si has tratado
directo con la desesperación. 

De tus manos brota
ardor y ceguera,
un susurro que guía mis pasos,
soñando con el sabor 
desigual de la carne,
dirígeme por el pasillo,
en ausencia de luz,
tras el velo de polvo en tus ojos.

Dime, si tú conoces 
quien porta el sol en su mano,
ven, aparta esta vana sombra,
la que controla tu voz,
y el movimiento de la tierra,
su rostro es una luna sin alma,
y tras su toque permanece,
un fuego rápido que 
atraviesa el corazón.



Ilustración: "Voló el caballo de alas negras" por Howard Pyle