jueves, 16 de septiembre de 2021

LAS OCHO

 

Escogí la hora equivocada,
para salir del jardín de mis sueños, 
verde y florido,
con motas siempre en descenso,
resplandecientes al fragor de
sangre hirviendo,
miré los números al despertar,
delatando la humedad en mis manos.

Pedí ayuda, supliqué un milagro,
quedándome ciego a cambio
de un camino real,
de frente a la tela con la que Dios
confecciona el tiempo,
fina pero jamás delgada,
salí de mi decadencia,
aullando toda la noche
a los párpados de la luna,
sin que me regalara una mirada.

Las ocho en punto,
de una mañana todavía sin forma,
arriba en el cielo azul,
sucumbiendo al relincho de un caballo pálido,
deduje que mi destino no podría ser mejor.

Revelación,
te abres paso por las columnas en mi cuerpo,
gran mundo,
que permaneces tan alejado,
sin que jamás pueda alcanzarte. 

Creo estar ciego,
respondiendo a todo con un "sí",
esto no podría ser un sueño,
ahora que nada sé,
sólo la hora, en el amanecer 
cuando todo comienza,
la vida, el movimiento, la nada,
el arrepentimiento.



Ilustración: Suehiro Maruo

sábado, 11 de septiembre de 2021

LOS CELULARES

 

Atoraron tu voz, 
las ondas en el aire,
de un lado a otro en el planeta,
si alguna vez, cuentas la verdad,
nunca estarás ahí.

Otras serán las imágenes en tu cabeza,
flotando en un mar de colores,
comprendiendo la razón,
este mundo ha perdido la memoria.

Cambia tu ropa,
hábitos y monedas,
cambia por completo tus motivos,
las palabras finales en tu testamento.

Si alguna vez, dices la verdad,
habremos perdido la guerra,
abriendo el cielo para que llueva,
lo mismo aquí y en Tokio.

Ahora, todos desaparecemos,
bajo la misma comanda en blanco,
abriendo nuestra red, nuestra mente,
un delirio suscrito en números.

Todo está perdido,
nunca recodaremos las llamadas,
localizando el humor de los cadáveres,
vertidos en tinta, sangre y radiación. 

Traduce tus palabras,
latín, griego, alemán,
es lo mismo tras la pantalla,
calcinando la retina.

Una letra tras otra,
imágenes que se congelan,
un ruido tan extraño,
cambia tu ropa, tus modales,
una vida entera.

El sonido cuando hablas,
nunca es lo mismo,
de momento a otro,
es una tragedia.

Un limbo en el tiempo,
espacio en blanco sobreviniendo,
de mi mente a otra,
flotando lo que no puede verse,
no estás aquí,

no estás aquí,
no eres tú,
no estás aquí,
no eres,
la negación,
no estás aquí.



Ilustración: Stanley Donwood

miércoles, 8 de septiembre de 2021

BALA DE PLATA

 

Golpéame fuerte,

quiero despertar,

andando por las calles de noche,

golpéame directo a la cara,

rompe mis piernas,

devora lo último de mi corazón.


Ay, voluntad quebrada,

lamiendo la mugre más negra del suelo,

este cuerpo se desplaza solo,

un fantasma elegante,

de gruesos labios,

tacones altos,

músculos anchos,

aquí, donde la luna nunca brilla,

sólo se pronuncia la sangre,

caliente, fría,

manchada con los guiños del diablo.


Ámame como si fuese la última vez,

como si el mañana no existiera,

apenas y puedo conservar parejos los dientes,

nada es más duro y doloroso,

que tu injusticia, tu desprecio,

me he arrojado desde un octavo piso,

nada es más duro y doloroso,

que el concreto recién bañado.


Es invierno, es el ocaso,

a raíz de los crímenes afuera,

cerrando lentamente los ojos,

aquí no hay susurros,

cuánto dolor puedes igualmente soportar,

bajo una balacera de gritos,

no creo imaginarme otra solución,

ahora que te sangra el bolsillo,

la noche está por llegar.


Bala de plata,

a mil voces comprometida,

atraviesa mi corazón,

este callejón sin salida,

de edificios tristes y manchados,

este cielo opaco,

esta ciudad de dientes afilados.

 

Ilustración: Dave Mckean

CIEN AÑOS

 

Esperé nacer hace tanto,
cien años tan sólo,
contando los días,
se fueron secando mis dedos,
mordidos, mallugados,
caminé fuera el útero,
¿Cuál fue mi nombre?

Bebiendo vino de una nube,
quemé mis pensamientos en el 
fragor de una vela,
fue una noche de aquellas,
perdiendo el tiempo,
donde nadie aparece por el camino,
pero todos hablan de morir.

¿Cuál es la respuesta a un misterio?
Caerse en pedazos,
perpetuar tus pensamientos en 
los trazos de una carta,
que sus letras formen poemas,
viviendo a la sombra del colectivo,
donde cien años se vuelvan mil,
transformándose en la eternidad.

Comiendo de la mejor fruta,
la más fresca, la más dulce,
congelando la respiración,
bajando por la garganta,
este mundo se volverá un fantasma verde,
aun cuando nadie sea capaz
de asestar golpes mortales,
el crimen es la condena,
repitiéndose una y otra vez.

Cien años, pasando en un parpadeo,
cabalgando un soplido del viento,
sin reservas, sin impedimentos, 
vamos cayendo,
arrastrando el delirio,
solitario de los despojos,
me pregunto en silencio,
dónde estaremos mañana,
dentro de cien años,
¿Qué habremos dejado?


lunes, 6 de septiembre de 2021

ANTES DE ESCAPAR...

 

Ayer en la noche tuve un sueño,
andaba por una zona lúgubre de la ciudad,
inventándome otra vida con los párpados cerrados,
todo el cielo era gris,
pero jamás llovió...

Tantos edificios que miré con recelo,
tristes, rayados y sin luz,
esperé en el centro de aquel baldío,
exiliado de mi propio deseo,
beberme toda la malta de un bar,
con música fuerte,
tal como siempre esperé,
y quise...

Cual hechizo embelesado,
sobre mi cabeza apareció un manto
de estrellas,
abrí mis puños,
sólo hubo gran oscuridad.

Una cadena detuvo mis pasos,
sobre aquel suelo de tierra encharcada,
y de frente, la misma ciudad inmensa,
siluetas de gigantes en la penumbra
con mil ojos parpadeando,
y a mis pies, un abismo negro,
tan hondo, peligroso,
acerqué la vista
y caí, soltando un grito
que nadie escuchó...

A las cinco de la mañana,
supe que todo lo soñé,
a centímetros de la nada que nunca 
pude ver, a momentos de volverme
un fantasma que dormía,
dejando atrás la ciudad 
que fuera mi reflejo,
un segundo entre el placer
y el horror...

Como un regalo,
las estrellas coronaron mi cabeza,
cerré los puños,
perdí el aliento antes de escapar,
y sólo hubo gran oscuridad.



AHORA O NUNCA

 

Estira tu mano,
sin amenazas, sin espasmo,
este sentimiento es lo único
que el dinero no puede comprar,
un instante de misericordia.

Destinado a la materia,
fungiendo como orador,
de momentos irreconciliables, 
es la única verdad,
de este cuerpo y su debilidad.

Tan perdida en este mundo,
resulta odiosa la libertad,
poco iluminada por el carisma
de un dictador, dolores de crecimiento,
cuán difícil podemos anunciar la vida,
sin más recursos que los lamentos.

Olvida lo que alguna vez supiste,
por ejemplo, la desilusión,
la ira y otras maneras inútiles,
nos moveremos pronto,
escondiendo de la vista,
lo más sagrado, 
la fe, apenas conservando el aliento.

Es verdad, la luz dota de calor,
a los rincones oscuros del mundo,
hablando con optimismo, 
el motivo inmaculado,
es básica y real la creencia,
porque nunca es demasiado tarde.

Adiós, a lágrimas y contrariedades,
titubeando al explicar,
lo mucho o poco que importa,
sobrevivir al silencio,
recuperar una pequeña señal,
es ahora o nunca,
ahora o nunca...

vivir a plenitud.



jueves, 2 de septiembre de 2021

EXCEPTO...

 

Una fortuna en oro,
a la distancia por un trecho,
esperando localizar un
camino que no sea errado,
real, verdadero,
y no polémica fantasía.

Comprando los placeres,
un baile que parece eterno,
la soberbia dominando el tablero,
las piezas, los colores,
el éxito prometido,
emparejando los instantes,
¿A dónde irás después?

Habré perdido el tiempo,
repercute directo
bajo los parpados,
posesiones y trabajos,
es mejor el costo,
a costa del trabajo forzado.

Todos los reinos pierden,
rompiéndose el cuello
a propósito,
somos enemigos del cambio,
de respirar dormidos,
excepto yo,
orgiástico y pleonasmo.

Separado por dos puntos,
líneas que parecen nunca terminar,
es el hogar,
temor y prejuicio,
sinónimos para referir
al ser humano.


Ilustración: Junji Ito