martes, 31 de diciembre de 2024

UN ESPEJO VIOLENTO

 

Amargo el dejo en la boca,
Fría, la mano tras el cristal,
de alguien que pide ayuda,
y su grito que se ahoga 
para siempre en la pared.

En el lugar donde la noche 
no conoce fin,
tu rival te observa y respira cerca,
tras la ventana de tu vida,
mirando el cuerpo y no podría
podría ser otro,
aprentado hasta sangrar,
esta carne contra las espinas.

Todo lo que deseamos,
son colores que rocen las mejillas,
palabras bondadosas
y abrazar fuerte la imagen
de disgustos y golpes,
cuando la tormenta sucede afuera,
el castigo se queda contigo.

Mira, eres mar, eres cielo, 
escapando entre las palabras,
sin luz para calentar el camino,
puedes ver si tu sombra cubre
lo que eres en realidad.

Abren los días,
y el hambre es la misma,
de toda la belleza ida,
cuando mengua la voluntad,
entre tantas voces,
de un solo rostro,
el mismo cada mañana gris,
y sólo te queda atravesar,
atravesar otra carne con 
tu mano fría.

Yendo sin rumbo por la noche,
te juzgarán estos ojos,
opuestos y frágiles,
siempre y nunca,
con la promesa de un mañana
entre los labios,
abierto a contemplar,
la destrucción sincera 
de un destino,
y el nacimiento de un corazón 
colmado de miedo.



Ilustración: "Sálome" por Lucien Lévy Dhurmer 

domingo, 29 de diciembre de 2024

NATURALEZA MUERTA 1

 

Sales de tu sueño
y confrontas la mirada del espejo,
la mañana es silencio,
en tu cuarto sin luz,
de mis manos tan inútiles,
pétalos marchitos caen
a perpetuidad bajo una lluvia roja.

La vida está por suceder,
donde el oceáno ruge sin compasión,
allá, profundo en sus aguas negras,
bajo este cielo de pálida mueca,
las nubes lloran sobre mis manos.

Qué vamos a comer,
piedras frías si jamás despiertas,
qué vamos a sobrellevar,
sino la desgracia atada a una pileta,
mi cara en pintura fresca,
y platos llenos con fruta carcomida.

Chorrea el pincel en todo el suelo,
jugo que brota de las entrañas,
es un sueño de moscas hinchadas,
para cada una,
el cielo azul supura eternidad,
es placer y gozo,
carne sin sombra entre las sábanas.

Ahora, los días duran poco
y cualquier movimiento es mentira,
si acaso vives por inercia,
esperando que alguien
muera frente al óleo,
en medio de una selva,
con el abdomen abultado,
en un cuarto frío,
a punto de dormir.

De un rostro doliente a otro,
incluso la noche es salvaguarda,
de sueños, secretos y verdades falsas,
reteniendo los escombros,
sin brazos o cuerpo delante.



Ilustración: "Los límites del control" por Nicola Samori

HABLAMOS DE LA VIDA

 

Trabajamos por una pizca de
dignidad cada día, 
doblando las manos sin mirar,
la vida es un sueño maravilloso,
y callamos lo que tanto queremos,
arrastrando cada motivación
hacia lo inalcanzable.

Cuánta verdad,
en cada plática casual,
las palabras van como
flechas con la punta ardiendo,
defendiendo o atacando,
mientras bebemos de la 
misma botella vacía.

Qué será entonces,
de nuestras vidas,
apostándolas ante cualquier riesgo,
hoy, nada puede ser mejor,
accediendo a un poder momentáneo,
cuando la decepción es el pan diario,
tan absurda es la esperanza hoy,
qué será de lo que esperamos cuando niños,
sin dormir cada noche.

Tanta libertad es auténtica prisión,
quisiera que la botella jamás termine,
ocultando las cicatrices,
algo que las cubra de nuestras caras,
la opción moderada para escapar
de tan triste realidad.

Y somos infantes asediados por vuitres,
atrapados en todo lo gris,
que otros ven en nosotros,
sin oportunidad para escapar del destino,
aún cuando todo se trate de un sueño,
el espanto jamás aleja su toque frío.

Cuánta verdad,
en nuestras pláticas,
arreglamos el mundo
sin mover un dedo,
como peones en el tablero,
esperando caer con los
párpados muy abiertos.

Todo en la vida debe seguir,
pasando de largo y en silencio,
el futuro es un ramo que pronto
se marchitará,
donde nadie explica nada,
donde nadie sabe cuándo ni porqué,
vayamos bebiendo entonces,
de la misma botella vacía.



viernes, 27 de diciembre de 2024

LA LUNA LEJANA

 

Vienes en un sueño,
de afuera donde la noche helada
golpea hasta partir el rostro, 
todo el cuerpo, todo el corazón,
y lento extiendes tus manos,
siempre brillando en la oscuridad,
en sus marcas aparece la visión,
o tal vez la conjura,
de suspiros que son lágrimas
y también muy lento resbalan.

Prometes demasiado,
arder quizá en el centro del cielo,
de tu boca liberar tanta lluvia,
cautiva desde el paladar,
y son tus carcajadas,
insoportable castigo,
alta verdad que arde en una brasa,
libera entonces mi cuerpo,
es lo que quiero.

Cielo o infierno,
eres conexión de placer y dolor,
sí, la visión magnifica a complacer
cada esfera transvesal en el universo,
esperando sucecer en la noche fría,
promesa desdeñosa, 
una muerte en silencio,
paz y amor, el tiempo sucediendo
a partir de la fractura del espacio,
la sensualidad etéra y total.

Algo desliza en tus labios,
polvo, azúfre, aire,
estelas que giran y giran,
el dolor de conservar un agujero 
bajo los párpados,
y ahora, cualquier promesa
requiere la misma sensación,
desaparecer del cuerpo,
invadido con la dulzura y martirio
de su voz, escuchas también,
la siempre luna lejana.

Vas navegando por un mar celeste,
sin rumbo o destino,
a través el color cenizo
de un inmortal silencio,
es la deriva tuyo resplandor,
desprendida del frío,
intocable como todas las estrellas
que apenas y centran atención,
devuelves la mirada,
tras los restos del cuerpo,
bajo la lluvia permanente
de polvo en la oscuridad.



Ilustración: Lilian Porter

martes, 17 de diciembre de 2024

CREMATORIO

 

Bien tuve a esperar,
que el polvo arribara del cielo,
bajo el mismo techo estelar,
resplandecimos a la visión,
de cada rostro celestial,
el manto de la revelación.

El olor, aquí los cadáveres acechan,
curando con fuego, 
las enfermedades de mañana,
asoma por vez última el sol,
bajo el párpado de los condenados,
es y será el mismo baile por cumplir,
para los ángeles sin alas ni esperanza.

Ay, medianoche pálida en mis manos,
acto de crear sin reservas, sin mesura,
dame la pluma, mi sangre será la tinta,
mi piel, hojas sueltas al aire,
es este mi último domingo,
desapareciendo en la infinita oscuridad.

No más reyes o reinas que dicten caprichos,
levantan las llamas a pupilas frías,
con las manos sometidas a su sombra,
nada quedará entonces,
ni siquiera el sueño eterno de quienes
esperan renacer a gritos,
cadáveres en afilado rito,
incandescencia nada más.

Tan grande puede ser el universo,
la mentira viajando en una caja,
de cada alma incendiándose en silencio,
atrás queda su piel, sus intenciones,
alguna vez humanos de resplandor,
ahora, imposible de describir.

Aquí, los errores son ceniza,
aquí, las voces son eco en la pared,
una bruma que asfixia pero no mata,
polvo de estrellas en cada mano,
una moneda en cada ojo,
incapaz de bailar con huesos humedos,
alguna vez, trató la vida de candidez y ternura,
ahora, cuando la sangre parece tan seca,
la paciencia termina,
el fuego es motivo y satisfacción.

Bien tuve a esperar,
el golpe de la música,
en el despertar universal,
Gabriel con su trompeta,
paz, alegría, pasión, ira, decepción,
estos labios encontraron la verdad,
las horas a punto de concluir,
su ciclo finito, una vuelta al mundo
cada cuando el sol parpadea,
cuando el mundo es tan diminuto,
frágil e indefenso.

No más peleas por la carne,
queda una luz por apagar,
cae la noche eterna,
el invierno más frío,
alza el fuego en el círculo perfecto,
crematorio de lo que sucedió en vida,
dulce y querida vida,
fuiste lo que debió ser,
golpe de congoja y júbilo,
queda entonces el rastro negro,
de nombres ficticios,
de los cuerpos que fueron
bendiciones bajo la flama.



Ilustración: "La caída de los condenados" por Peter Paul Rubens

domingo, 15 de diciembre de 2024

NACIMOS DE NOCHE

 

A medianoche sonó el llanto,
el primero, el nacido entre borbotones,
nunca solos, nunca queridos,
en nuestras manos el destino supo,
cuán doloroso resultaría,
vivir persiguiendo el mismo deseo.

De la ceniza hirviente,
recibimos nombre,
cuerdas a punto de quebrarse,
nubes cubriendo el sol,
malas semillas que plantan 
el desastre,
a media luz, 
aún sin apagarse.

De donde venimos,
cada amenaza es una advertencia,
en la maleza de rostros,
sombras que parecen plumas,
perpetuándo el aullido distante,
de lo que nunca supimos.

Algo surge de la oscuridad,
rasgando la textura imposible del cielo,
con la misma voz apagada,
un eco en la fosa del ahogo,
mil besos que son golpes,
los pétalos y las espinas,
las noches de calor y cada día 
de borrasca infinita...

Bajo la luz de una luna tediosa.

Nacimos de noche,
porque lo nuestro fue el pavor,
uniendo los dedos,
antes de volar hacia el círculo,
carente de nombre,
como todas las intenciones,
jugando su rol de amantes.

Por supuesto,
fuimos fantasmas,
de la lluvia derramada,
de recuerdos a punto de llorar,
cerrando las puertas del viento,
a necias palabras,
esta noche es como cualquiera,
desintegrando la soledad de la carne,
metiendo las manos 
en el fuego.



Ilustración: "Vale o despedida" por Arthur Hacker

jueves, 12 de diciembre de 2024

TU CARNE, LA NAVAJA

 

Parpadeas así de veloz
para desmentir la eternidad,
ven, aquí frente a mi,
tienes mi atención,
apunta tu mirada a la mía,
detén su filo en mi garganta.

Qué fue de este reto,
cuando de noche aúllan las bestias,
midiendo la verdad,
en un duelo de sangre,
azota tu cuerpo contra el cielo,
desnudo, vulnerable,
perdida en el nacimiento
de mil estrellas al explotar.

Es un pretexto,
un acto de violencia,
ojos cuya cobija escurre 
cuando duermes,
el silencio es cálido, 
la inmortalidad es posible,
eres misterio, mujer,
cercenando mi voluntad,
y será tu cuello,
el terciopelo que rasgaré 
con mis labios.

No puedes ignorar la verdad,
este pecado es el ángel que nos posee,
la curiosidad que muerde tus manos,
si me acerco, tu aliento me abraza,
y será el camino de tu vientre,
espina dorsal de mi rijosidad acallada.

Prisionero de un imposible,
la navaja espera,
sangre, eso dices al instante,
cuando golpeas mi cabeza contra
la pared, cuando de tu almohada,
tu mirada no huye de la mía,
porque tus deseos son los míos,
encontrándonos a mitad de la noche, 
a media luz perdidos,
en un callejón sin salida.



Ilustración: "Las sirenas" por John Longstaff

NATURALEZA MUERTA 2

 

Perdido en la selva
de un día claroscuro,
viviendo en la alucinación,
de una vida entre el bien y el mal,
miníma ejecucción antes de padecer,
manos inútiles que pierden su nombre.

Limpiando huesos con la lengua,
afuera, donde los atardeceres 
jamás terminan, 
en su franja de latidos,
allá, donde las púpilas sólo 
ven fantasmas,
este siempre fue un sueño.

Cuál es el sentido de la ceguera
frente al agua cristalina,
quizá, un reflejo u otro,
de tu cuerpo o cara,
un sentimiento contrario,
despertando antes y nunca.

De mi a nadie,
un oleaje secunda la tormenta,
de colores desmedidos,
y mil cáscaras aún por nacer.
los momentos imperceptibles
bajo el mismo cielo gris,
cuando el pasado guardó silencio.

Naturaleza muerta,
de miedo y obsesión,
estos dedos no responden
a sus manos sin ninguna gracia,
mezclando pintura tan espesa
como la primera sangre del día.

Y escapar planeamos,
donde el mar siempre abre,
lejos, hacia un cielo que nunca 
podremos tocar,
lejos, donde nadie reconozca 
la nada en nuestros ojos,
lejos, quedando atrapado 
para siempre en tu púpila.



Ilustración: Nicola Samori

martes, 10 de diciembre de 2024

SUPERPODEROSO

 

Cierra tus ojos,
y apunta con tus dedos,
ahora puedes ver,
un planeta más allá,
de lo que imagina tu mente,
déjame mostrarte,
algo arriba en el cielo,
donde el sol eleva su corona,
una mano sanará tus noches.

Y contamos el tiempo en reversa,
amenazante, como si el mundo
con sus nubes no trajese lágrimas,
de la sangre viene la vida,
tras un discurso incansable de mentiras.

Confía en el rostro tras las vendas,
sabe de tus miedos, 
es el demonio surgido en la explosión,
prometiendo un hogar hermoso,
el inicio nuevo en silencio,
sabe de tus sueños,
donde nadie crece,
nada surge,
y nadie de tu nombre,
reconoce nada.

Tu manto rojo vive,
terca esperanza de escapar,
porque es tu mano,
la que puede tocar las estrellas,
vienes de un planeta verde,
evadiendo la mirada de la muerte,
eres superpoderoso,
tras el primer rayo de luz,
un susurro que nadie se atreve a pronunciar.

Este mundo nunca sabrá,
cuán maldito se encuentra,
no puedes imaginar,
cuán culpables son los demás,
cuánto te odian
y porqué quieres morir,
aun si pierdes el camino,
tus ojos no quedarán ciegos,
aun si el camino es de ceniza,
podrás irte volando.

Estás vivo, 
suspirando aquel mundo perdido,
extinto en tus sueños,
con mil batallas por malograr,
estás vivo y con las manos vacías,
donde las estrellas son promesas,
susurros que nadie se atreve a pronunciar.


domingo, 8 de diciembre de 2024

LA ESPERANZA MUERE AL ÚLTIMO

 

El blanco en tu púpila es nada,
obra insipida que absorbe la lengua,
hoy, la broma tiene pies y cabeza,
el reflejo brusco en el centro de un espejo,
de un pecho a punto de sangrar.

La esperanza muere al último,
llevándose un ladrido entre los ojos,
cruzando la esquina, el portal que medita,
tras el soplar del viento convertido
en escamas y remanente de ceniza.

Y cuando todos miran,
pierdes tu privacidad,
así el destello en tu frente caduca,
pierdes lo que sigue,
pierdes tu mente,
la pierdes,
pierdes,
pierdes.

Quedan palabras por decir,
lugares por visitar,
planetas los cuales habitar,
en tus sueños lo imposible es el presente,
viviendo de la explosión que te catapulta,
del límite sin luz,
de aquel desague tan humedo,
tan recondito a tu saber.

Aquí todos temen,
al cuerpo en el espejo,
a sus manos llenas de lo que deseas,
un monstruo sin nombre,
arenas movedizas cual sombra,
cuál es el sentido de su ganancia,
de tu desmedida esperanza, 
cuál es el propósito de vivir,
en esta rutina mecánica sin final.

Y cuando todos miran,
tu privacidad es nada,
cuando todos miran,
arrebatan tu alma,
percuden tu corazón,
tan inmóvil, sin consecuencias,
perdiendo algo más que tiempo,
perdiendo y con yéndote a la nada,
torciendo tu mente,
y perdiendo,
perdiendo.



Ilustración: "María Magdalena penitente" por Gustave Doré

martes, 26 de noviembre de 2024

GONZO

 

Querido amigo,
tenemos una revolución entre manos,
filtrada a gritos de millones,
afuera donde el fuego brota,
en cada una de las calles del mundo,
o quizá en el fondo de una copa,
bebidos y marchando hacia
las páginas aún no escritas.

Ay, de estas pobres almas,
sin otro escarnio que vivir,
voluntarios de América sin decisión,
pero con su grito de guerra en la frente,
arriba el rock n´ roll,
flecha dorada que desciende del olimpo,
pero oye, dónde está el peligro,
dónde la revuelta,
dónde los incendios,
somos voluntarios de un nuevo caos,
es momento de alimentar el fuego.

Querido amigo, 
señor sin nombre ni rostro,
eres aquel profundo agujero
que roba planetas y miradas,
una llamada y otros sacros movimientos,
de arriba, abajo, al centro y a la derecha 
luego de regreso, 
hagamos patria en el mundo,
para los hipsters a los rockers a los beatniks,
los hippies y de los yuppies a los hipsters,
sólo pocos quedarán ilesos,
o con vida de la masacre.

Salgamos a las calles,
con los primeros rayos del sol,
con el aire, olor y sabor de un nuevo día,
uno cubierto de color rojo,
toma dictado, teclea,
no podremos trabajar mañana,
porque hoy suceden las cosas,
que dan vida a la historia.

Salgamos a las calles,
enloquecidas con destellos eléctricos,
inundadas con polvo, yerba, jeringas,
con la sangre de inocentes,
líquido maldito de la eterna juventud,
llevando su sabor en los labios,
presagio real del infierno,
y aquí la tierra suelta las llamaradas
de dragones con nueve cabezas,
el cetro pagano de penes sin filo,
alas punteagudas y mentes vertidas,
el vómito silencioso en llamas,
estos cuernos están en tu cabeza,
y pronto, a ojos de la serpiente bajo
el agua de verde fangoso,
habrás de morir sin eco,
morir sirviendo a un poder sin bandera,
regente del pecado
y la piel descarnada de tu amor
carcomida por tus mandíbulas.

Y caes, caes de nuevo bajo tu sábana sudada,
el hedor de tus peores pesadillas,
ahora conoces la verdad,
acaecida entre lodo acuoso,
escribe de esto, de destellos, de náuseas,
de chamanes que inhalan todo el humo,
no sabrás cuando parar,
porque las voces son tantas,
y las flores, 
pocas promesas.

Ahora, marchan los jóvenes al unísono,
casi puedes leer sus mentes,
redactando páginas que caen al infinito 
del pavimento una tras otra,
como soldados de plomo,
caen también y las páginas sirven 
como alfombras, tan sólo estira tu mano
y recogerás todos los cadáveres,
eres el caballero blanco,
la reina roja
y la seta de colores sin cabello,
cortando las cabezas,
ay, de aquellos que no sepan leer.

Sinceramente, 
no vives a través de un cristal,
no te conformas con mirar, 
sino tocas a manos llenas sin saber cuando parar,
actuando como un loco que disfruta la tortura,
no hablas, reaccionas a los embates,
un cigarro muere en tu boca,
el fuego revive a pesar de la tinta,
de la calidad del papel,
porque tocas, hueles y participas.

Escucha, antes de disparar a tu cabeza,
amigo, porque la vida no puede ser sólo una,
otros marchan empoderando la revolución sin túnica,
marchan mientras cantan y viceversa,
porque la sangre baja como la lluvia
y los problemas no son pocos,
"helter skelter she´s coming down fast"
pintado en las paredes y hay quienes
celebran la caída de los valores nacionales,
porque vas y vienes,
y nadie puede detenerte.

Querido amigo,
a quién le interesa la gente de todas formas,
cuando de las mañanas de parca luz,
los jóvenes desprenden sus sueños,
ahora, los periódicos arden sin excusas,
son basura que todos olvidan,
como la anécdota rara de coca en la manga,
o el hada verde haciéndote favores,
teclearás las palabras malditas,
y si los focos tienen que apagarse,
a nadie le importa de todas formas,
sí, a nadie le importa.


lunes, 25 de noviembre de 2024

EL VELO (UNA CANCIÓN)

 

A razón de tu cuerpo blanco,
mojado por la intensa luz matinal,
es un secreto envolviéndo la pupila,
a uno, dos, tres pasos antes de desperar.

Tu sonrisa rompe todo,
amante del círculo solar,
ninguna fortaleza podría contenerte,
tan sólo un cambio de piel,
mía o tal vez,
nadar en la misma pesadilla.

A partir del olvido,
imposible es regresar,
a los tibios momentos,
de la memoria caduca,
ahora, refugio de lamentos,
una amenaza para el futuro,
ahora, las intenciones son secretos,
vueltas todas en pestilencia.

Desvanece ya,
terror bajo la piel,
a mis ojos, una y otra vez,
tierra baldía, devastada, tristeza,
si tu cuerpo es resurrección,
se queda entonces en mis manos,
ya no es insulto o intento de taxidermia,
porque de mis palabras,
nada crees, nada para ti son realidad.

Y los días, son todos enfermedad,
un laberinto, una trampa,
donde la salidad es una puerta falsa,
y esta ciudad con sus calles acorraladas,
son pena, son una pequeñisíma caja,
en donde guardar aliento no satisface,
lo siento, fuiste comunión entre carne y sacrificio,
lo siento, fuiste la visión del espíritu,
fuiste una vida realizada,
y ahora, ya no.

Tu sonrisa rompe todo,
amante del círculo solar,
ninguna fortaleza podría contenerte,
tan sólo un cambio de piel,
mía o tal vez,
nadar en la misma pesadilla.

Tu sonrisa rompe todo,
amante del círculo solar,
ninguna fortaleza podría contenerte,
tan sólo un cambio de piel,
mía o tal vez,
nadar en la misma pesadilla.


PUNTO DE FUGA

 


Terciopelo,
a razón de un toque ligero,
colores encendidos en el ojo,
atrayentes en un cortejo,
tras el nombre de una bestia,
los restos de un cuerpo,
caídos con el relámpago.

Y siempre alguien observa,
con sus cuernos ocultos en la negrura,
en lo denso, en lo inconforme,
contrae las cuerdas,
en muñecas, tobillos y cuello ajenos,
colgando en lo alto del cielo,
es una capa que ríe.

Estas manos sobre la mesa,
rompen las cartas,
muy lento su cara parte
con el filo de una piedra,
vertiéndo un camino con sangre,
y es su único deseo o destino,
una carcajada o quizá mil tormentas.

Y cuando las horas de la noche
terminan incompletas,
el fuego de una veladora es guía,
fuera de la laguna del silencio,
lejos de su profundo ahogo,
sin mirar estas manos
que lento desaparecen,
que irreductible libran de la muerte.



Ilustración: "Sin título" por zdzisław beksiński

lunes, 18 de noviembre de 2024

ENEMISTO

 

No apuntes con tus dedos hacia lo infinito,
aquí y ahora, ya no es defensa,
sino última esperanza para sosegados, 
y en cada sueño equivocado,
partes en busca de lo desconocido,
a lo inhóspito en cada estrella
que brilla y grita en la oscuridad.

Cualquier ilusión de vida,
se concibe sin pudor,
última visión, espero, 
de lo que signifique sufrir,
ahora, cualquier rastro es falso,
la hermandad y la sangre,
el deseo y penitencia,
la bondad y el arrepentimiento,
lágrimas inalcanzables que aún,
solicitan romper su silencio.

Y hoy, ante la erosión de este planeta,
encontramos el mismo camino,
tal vez, un insulto sin sorpresa,
iniciando la pelea sin fin,
con el aliento sobrio,
con el alma en la punta de la lengua,
testigos de la difamación,
víctimas de la destrucción,
porque nada valdrá más que tu sangre,
llenando mis párpados,
cubriéndome los labios.

Cuánto clamor resultó
saberte mi hermano,
hijo de un padre perdido una noche
como cualquiera en la vida,
y así como no muero por las llamas,
nada sé de lo que piensas,
cuál es tu verdadero poder,
cuál mi destino al perder todas las apuestas,
mira las estrellas,
mira este reflejo de nosotros en el pozo,
si reconoces lo que viene,
sabrás que nunca quise bendiciones,
en este mundo de mentiras,
fue la soledad mi premio.

Es la lucha de siempre,
donde no existe bien o mal,
sólo el poder y la ventaja,
en este mundo de ilusión tras otra,
cuando la vida equivale a destrucción,
y el sufrimiento a olvidar,
donde ninguna estrella parpadea,
aquí, es sólo noche sin eco,
y nosotros, a la distancia,
entre la vida y la muerte.



Ilustración: "Muchacha con candelero" por Balthus

sábado, 16 de noviembre de 2024

CICATRIZADO

 

Cuál es el sentido de cuestionar,
si el miedo siempre te vence,
paraliazando tu cara,
omitiendo tu risa.

Y vamos directo,
sopesando lo perdido,
dignidad, esfuerzo, juventud,
abraza cada llama que gotea
desde la corona del sol,
probablemente podamos volver
a confiar uno en el otro.

Es momento de volver,
de este sueño solitario,
a un mundo que nada perdona,
tendidos en el suelo,
expulsando de los párpados
el deseo roto que tanto anhelamos,
expulsando de las entrañas,
el veneno que daña el corazón.

No habrá nuevos estandartes para nosotros,
salvo tibieza al movernos,
si eres de carne y hueso,
temer es natural, es acto de sobrevivir,
manifiéstate apenas regreses,
cayendo desde la luna sin cara,
hacia los brazos de este 
desazón compartido.

Mira, el cielo abre pálido,
como un par de almas gemelas
convertidas en gotas de agua,
si continúas soñando más allá del día,
será momento de romper con la sombra,
mueve tus manos y pies,
habla conmigo,
de una vez por todas.

Y cuando más aulles,
sin más impedimentos,
sin responsabilidades por obedecer,
ahora, pregunta lo que de ti salga,
intentando un poco inocencia,
eres tu peor enemigo,
el asesino que nunca verás acercarse.

Basta de confundirse,
basta del caos, 
ese que traes clavado en el pecho,
mírate, has cicatrizado,
no más cuestiones,
no más miedo que te amarre.

Desíntegrate sin pena,
allá irás con el viento de ninguna parte,
adiós entonces, sueños que concebiste 
a tu salud y necedad,
adiós para siempre.




Ilustración: "Vida y muerte". Artista desconocido.

ATRAPADO EN UN DESTINO

 

Sufres por un porvenir sincero,
el agujero en la tierra, 
tan profundo como arde en el pecho,
el breve sonido de la condena,
cualquier cosa es mejor
que saberse atrapado en un destino.

Viviendo remoto,
en un planeta congelado,
tal vez lo merecemos,
tantas oportunidades, 
tanta estúpidez,
de polo a polo,
a tus ojos se abre el infierno.

Es casi medianoche,
en la conciencia de este mundo,
paridos a razón de un martirio,
de palabras que sobran,
de motivos que son ahora, 
sangre filtrada en el suelo.

A estos ojos que guardan silencio,
carentes de vestigio de luz,
campos extensos de helada hierba,
y al aroma no podría ser otro,
soledad en el aire,
muerte para todos y cada uno alrededor.

Peor es invisible a los gritos,
tras comprar un alma pura y nueva,
desaparecida de un pasado sin dolor,
de un futuro sin dibujarse, quizá,
cuando la rabia es el odio contra lo que diga
el día a punto de suceder.

Convendría escapar,
a una nueva ciudad,
a un mar diferente,
a un contienente sin nombre,
a un planeta que no le tema,
a su resplandor último,
a esta hambre devorándose 
así misma,
vámonos a un mundo
sin más racimos,
en cada hueso de los caídos.



Ilustración: "Don Quijote con la muerte" por Theodor Baierl

VIAJE DE LA MUERTE

 

De aquí a ningún sitio,
siguiente parada,
un océano, un desierto,
más allá de lo que permita
cualquier frontera,
divagante bajo el sol,
sin nombre ni destino.

Acomoda las flores,
no dejes de mirar las estrellas,
alguien dejó sus lágrimas,
a lo largo del camino,
la encrucijada entre la carne y el hueso,
alguien dejó atrás su sangre y tripas.

Y después de todo, 
la noche es polvo bajo la lengua,
un temblor repentino sin consecuencias,
destello nauseabundo encima de los párpados,
un aullido de lobos,
sobreviviendo a pesar de la resaca en este mundo,
cuando su hogar es en las sombras.

Nada parece real,
nada es posible,
tras el estallido de planetas,
cuando chocan las galaxias,
sucedió todo en un sueño,
tropezando con las esquirlas que 
dejó la luna al morir,
y resistí como pude, 
someterme un solo camino,
sangrando gota a gota,
de aquí a ninguna parte.

Nos miramos a la cara,
enfrentando un espejo,
medianoche en la esquina,
el viento fue punzocortante,
tanto polvo entre los labios,
palabras más.

Al amanecer,
nos reconocimos extraños,
rivales, hermanos, enemigos,
con una última oportunidad para triunfar,
volviéndo al nido, a la cuna,
sin respirar bajo la corona del sol,
un viaje de la muerte,
sin respirar, con el pecado entre los ojos,
y tan solitario andar.

Sufriendo por cada instante,
el encierro discreto a estos
pasillos de la medianoche,
una visión, la misma repitiéndose,
el cansancio, los ánimos rotos,
mi viaje de la muerte,
muy arriba o muy abajo,
en la tierra plana de horrores,
yendo sin marcar destino,
sólo el solitario andar.



jueves, 31 de octubre de 2024

MIENTRAS EL CIELO ARDE ROJO

 

Cuál es el valor de esta vida,
en presencia del coloso que todo devora,
con lágrimas que resbalan calientes,
cuál el sentido de añorar la belleza,
por soñar con el comienzo de todo,
hoy, es el día del jucio,
es la caída sin final.

Qué hemos hecho,
tras ser arrebatados del útero 
a mitad de la peor la tormenta,
sino perjudicr a quien nos consuela
con su tibio abrazo,
el humo en nuestra boca es veneno,
a salud de los amos de la guerra.

Y se aproxima lento,
el destello cegador,
sumergiéndonos en sus aguas de sol,
la visión insoportable de pasto derretido,
huesos de los que extraemos inagotable calor,
ramos con pétalos de arrugas negras,
bajo un pasmoso cielo,
el horizonte cercado por la onda.

Te suplico, antes de continuar,
enseñame andar con los párpados en llamas,
siguiendo la acción de la sombra,
el concreto es frío, es sereno,
te llamo a ti, 
madre de lluvia, 
porqué ha de ser, tu tortura,
porqué en tus manos la sangre
de los que nada temieron,
incluso antes de despertar 
en un grito.

Guíame en esta carrera por sobrevivir,
apenas y  una sonrisa dibujada,
cuando pase el humo,
encontraremos perlas quemadas,
en este reino de mentiras blancas,
mientras el cielo arde rojo,
y nos devora este destino.



martes, 29 de octubre de 2024

AYER EN LISBOA

 

Si el sol vuelve a ponerse,
sabré que tan vivo estoy,
de pie al umbral del olvido,
esas oportunidades inalcanzables 
que provee la juventud,
los mejores tiempos en la vida,
esos que dejé por siempre atrás,
ayer, una opaca tarde en Lisboa.

Andando con los ojos cerrados,
escuché el cantar de los pájaros,
la delicia de su lenguaje,
un cuervo fijó en mis sueños,
colosal ceniza entre nubes,
consagrado en la sombra,
allá, donde lo imposible sucumbe.

Cuando la noche se detuvo en las calles,
animales tomaron con sus gritos el aire,
como en un sueño sin reparo,
intentando por cada medio escapar,
este ahogo es uno,
mil colores que remiten siempre al ocaso,
la posibilidad agotada,
para sanar el pecado de los muertos,
ayer, fue jueves en el mundo,
hoy, lo es en Lisboa.

Ahora, es la garza quien erige vuelo,
contra toda tempestad en el cielo,
su aleteo, es monstruoso eco,
ceniza que surca las ondas,
en la voz, en la nostalgia que tanto hiere,
cuán caritativo es el Señor,
primer ay última evidencia de auténtico amor.

Es la vida, inmortal promesa,
fuego de un fénix que a la noche jamás teme,
es hoy, cuando el viento es terno,
y los campos tan floridos,
amanece pronto con luz brumosa,
aún cuando el mundo parece tan grande,
habrá un sitio en el cual esperar,
con los ojos puestos en el cielo,
pero no es hoy cuando el milagro sucede,
sino ayer, ayer en Lisboa.



viernes, 25 de octubre de 2024

OCASO ES ESTA NECESIDAD

 

Desaparecer tras la luz,
en el regocijo del sueño,
lo que dure saberse vivo,
en el dormitorio,
en el silencio.

Qué podría imaginar, 
tocando lo frío de un cristal,
si la vida se escapa de un suspiro a otro,
en aquellos días cuando la juventud
y el amparo eran uno,
cuando parecía tan lejano este presente,
la pesadilla de un futuro acometido
en el mayor ocaso.

Qué fue de cada bendito recuerdo,
tan sólo un parpadeo, una necesidad,
dejar el pasado atrás,
con la mayor valentía, absoluta,
exigiendo sea tal,
aunque las cadenas sean inmensas,

para vagar alrededor de este mundo,
girando indiferente y sin dolor,
con el mayor sincretísmo,
y cuanta su frialdad,
que carcome con filosos colmillos,
tras el cenizo velo de la noche.

La dignidad y tener significado
para esta vida, es la búsqueda,
es esperanza que agota,
librarse de las lágrimas,
sacrificar breve gozo,
a cambio de horas de angustia, 
saliendo a enfrentar cada rostros,
las voces que se vuelven lamentos,
y si acaso, la desnudez es castigo,
cuál es el motivo de caminiar
diario entre el fuego.

Lento levanta sus fauces la sombra,
abrazando con su sábana de certidumbre,
cuál es la verdad y cuál el camino,
lo ideal o cercano a un futuro,
desapareciendo tras un rastro leve de luz,
espejismo en el centro de la pupila,
es ocaso esta necesidad,
de un consuelo,
de surtecilla para variar,
si acaso de luz,
pero esta luz nunca abriga,
nunca.



Ilustración: "Paisaje tormentoso" por Penry Williams

jueves, 24 de octubre de 2024

CAMINANDO HERIDO (1:00)

 

Cuidado si al volver la mirada,
cada paso que te lleva es uno de ayer,
cruzando caminos de lodo y penumbra,
cuidado si volviste sin cerrar los ojos,
a través de las calles abundantes de fuego,
una figura espera tras los despojos,
como un espejo roto que lleva tu nombre,
un forajido quebrantado,
un muerto que aun respira.

En cara de los astros,
un arcano mayor de mirada gris,
su rostro golpea duro contra el suelo,
entre las cenizas de un sentimiento,
ahora vago carente de nombre,
atrás quedaron las horas de triunfo,
de acogedores sueños,
en asfixia por una pestilencia
que pronto se quemó,
listo para el castigo,
caminando herido a pulso y desatino.

Fácil enloquecer,
apreciar por el rabillo del ojo
un rostro asomado en la puerta,
cuando nunca estuvo ahí,
nunca estará con su mortecina blancura,
con la mueca de hinchados labios
mirando en el fondo de la oscuridad,
y tanto castigo es imposible,
para un mundo que todavía no se extingue.

Ahora, los días terminan pronto,
pisadas que no desisten a la necedad,
rastro del cristal, es el cuerpo,
pies de carne roída y fría,
hoy, toda ventaja
es un puño de mentiras.

Noches y noches de pie a la ventana,
cristal desnudo que observa directo al futuro,
tratando de abandonar la quemazón de las horas,
muertas, en silencio y costosas,
para cuando el alba sorprende con su corona,
atrás, la reversa, tocando frío esa ventana,
sin lugar más a donde ir,
más importante, más perecedero,
si acaso se trata de un sueño,
aquí empieza el rastro de sangre,
resbalando delgada,
a seguir, 
a continuar, 
a dejar...


GIRASOLES

 

¿Cuál es esta sensación?
Un golpe fuerte en el pecho,
incontenible sentimiento,
si acaso tiene nombre,
brotando directo en un sueño,
los párpados no son obstáculo.

Es momento que amanezca,
la vida viene en un parpadeo,
en cada palabra ida con la brisa,
el sol se enreda con tu mirada,
diente de león, margarita, tulipán,
en tus pasos el brillo anuncia,
algo brillante por suceder.

Ilumina alto en su cuello,
de ayer hacia adelante,
sin remordimiento ni arrepentimiento,
los instantes magníficos que son recuerdos,
preciosos, únicos, 
incapaces de volver, 
especiales como mil girasoles,
en la pradera infinita de tu memoria.

El sol abraza a quien
le sostiene la mirada,
preguntándonos,
cuál sentimiento sustituye el desazón,
cuál es el nombre de tus hijos,
si no eres sus lágrimas,
pregunto, cuál sueño te trajo aquí,
a través de las nubes grises,
aliento frío cuyo beso es felicidad.

Ven ahora y no dejes de sonreír,
de los primeros rayos,
toma cada latido,
atrás quedó la noche estrellada,
pronto, se cumplirán tus promesas,
un deseo maravilloso,
cada hora es una pequeña esperanza,
jamás, jamás se romperá.

Y es momento que tus mañanas brillen,
seguidas por mil girasoles,
a donde quiera que vayas,
habrá luz en la pradera inmensa de tu vida,
trota fuerte la canción,
esa que da vigor a tu corazón,
la vida es una y preciosa,
todas tus mañanas, 
todas tus mañanas
etenamente brillarán.


MURMULLO DE FANTASMAS

 

Luna alta,
a mitad de esta noche,
la ventana en mi corazón empaña
tras el arropo de un aliento,
golpea, golpea hasta romperlo,
y apenas, es un murmullo,
lejos de cálida inocencia,
lejos de un cielo canela de gozo.

Habitar el mundo con las manos vacías,
es natural, como respirar el aire,
como sangre que fluye por las venas,  
para una mente sin brillo,
ahogar en su silencio los miedos,
es refugio de secretos,
son moscas revoloteando en el aire,
es aire, es fétido aliento,
la verdad queda fuera del 
alcance de la mano,
mortal y humana.

No hay consuelo para este congojo,
un juego de mesa a elegir,
solapas de cartón, 
peones de madera,
un juego a destino,
contra el tercer ojo,
contra la refulgente estrella,
vergüenza marcada en el rostro
de esta tierra sin alma,
moviéndose inerte alrededor del sol.

Giran los dados en color azul y rojo,
tiritando en la palma de cada mano,
pálidas como un rostro en el espejo,
invocando lo que no pueden entender,
nombrando las capas del ego,
lágrimas encendidas en gritos,
ahora, es más roja la sangre,
más hirientes las voces,
cuando el acto de amor es misericordia
o la peor vejación cometida.

Y sucede en un murmullo de fantasmas,
donde las paredes fingen soñar,
en la corazonada ríspida,
un aliento frío en la cara,
reflejo para esta luz de luna,
yéndose con alas transparentes,
de cristal brillante y roto,
dejando nada por perdonar, 
cuando nada existe en realidad.

Tras cada muro, 
el murmullo de fantasmas,
saluda muy hondo en la oscuridad,
este miedo es perpetua burla,
creciendo bajo un cuerpo de piedra,
desazón que recita esta 
pasión por lo imposible,
en la mirada perdida de la luna.



Ilustración: "Detalle de El Cuervo de Edgar Alan Poe" por Gustave Doré

miércoles, 23 de octubre de 2024

EJECUTOR

 

Cuán pesada y repentina frialdad,
cayendo directo en la tierra,
poseyendo cada mirada
para envolverla con el fuego,
una emoción perpetua que domina,
el reino de lo benigno,
íntimo jucio para 
nuestras plegarias.

Defiende lo que amas,
antes de confundir lo sagrado
con mera ilusión traida por el alba,
a costa de los demonios enrojecidos,
este mundo resulta demasiado negro,
resulta la venganza
indulgente remedio contra el mal.

Desespera cuestionar lo mismo,
cuando llora el cielo su ocaso,
sólo conoce de silencio
a vivir en plena penumbra,
antecediendo perder el juego
mantente ocupado sin mirar atrás.

Hoy, saldremos de cacería,
intentando cesar el tiempo que 
arrastra como serpiente ponzoñosa,
puedes matarlo con tus manos frías,
con mugre y sangre bajo las uñas,
mente clara y sosegado cuerpo.

Habrás de fracasar,
dejando carnicerías por desmentir,
pecados por disfrutar,
aun por disfrutar,
algo perfora en tu cabeza,
cruje este cráneo, rompe las costillas,
dobla las manos, las rodillas,
carne rota por donde muere el corazón.

Ten preparada el hacha,
sediento es su filo,
aquí viene y cae el corte,
continúa respirando,
y sangra hasta morir.



Ilustración: "Beethoven" por Ludovic Alleaume